Vacunaciones y enfermedades más frecuentes en los Cocker Spaniel


Vacunaciones y enfermedades más frecuentes en los Cocker Spaniel

Depúes de nacido, un cachorro  deberá ser desparasitado, la tercera o cuarta semana aunque no le hayamos visto ningún síntoma, con un vermífugo especial recomendado por el veterinario o por algún criador con experiencia.

A las 48 horas después de desparasitarlo, le daremos una primera vacuna bivalente para el moquillo y el parvovirus.

La segunda vacuna, que se le administrará a la tercera semana después de la primera, será una tetravalente (moquillo, leptospira, hepatitis y parvovirus).

La última vacuna, otra tetravalente, se realiza a la cuarta semana; incluye las afecciones anteriores y, además, la tos de las perreras y la parinfluenza.

Generalmente no se administra la vacuna de la rabia antes de los 6 meses; en cambio, siempre que el cachorro vaya de viaje o de exposiciones caninas se exigirá la cartilla de vacunaciones, y la de la rabia tendrá que estar debidamente al día.

  • Parvovirus: Puede presentarse sobre todo cuando los cachorros empiezan a comer; es, por lo tanto, la primera vacuna que se pone.

En el primer año de vida están expuestos al moquillo, que se creía prácticamente erradicado, pero del cual han aparecido nuevos casos. Deberemos tener sobre todo mucho cuidado de que el cachorro no se enfríe, y por supuesto lo vacunaremos contra el moquillo en el momento adecuado.

Estas dos enfermedades, aunque pueden presentarse en perros adultos, normalmente atacan a los cachorros. Ambas enfermedades pueden ser mortales; de ahí la importancia de las vacunas.

Además de tener un cuidado extremo con el frío, deberemos tener mucho cuidado con la comida de los cachorros. Cualquier cambio deberá hacerse de forma gradual.

Mantendremos 3 comidas al día y hasta los seis meses evitaremos que sea demasiado copiosas.

También tendremos cuidado con las cosas que estén a su alcance, que siempre tratan de coger y a veces de tragar; ello puede desembocar en una gastroenteritis, muy frecuente en los cachorros, que puede llegar a ser muy grave. Ambas afecciones, junto con la hepatitis, son enfermedades infecciosas y muy contagiosas. Hay que vacunarlos de todas ellas en la edad adecuada y siguiendo estrictamente la pauta que nos marque el veterinario.

  •  Entropión: Los párpados se vuelven hacia adentro. Es muy doloroso para el perro, ya que lo hace llorar continuamente. A veces se corrige, pero en otros casos no.

La intervención quirúrgica es beneficiosa para el confort del perro.

  •  Ectoprión: El párpado inferior no se ajusta al ojo, es flácido y está suelto hacia fuera, lo que deja al descubierto la conjuntiva y el tercer párpado, con una exposición al polvo que puede producir conjuntivitis.

En casos severos deber operarse para evitar molestias al perro.

  •  Distichiasis: Es una doble fila de pestañas, que se presentan generalmente en los extremos del párpado y que rozan la superficie del ojo, siendo esta fricción mayor o menor con arreglo al número de pestañas que rozan.

Las consecuencias van desde una irritación del ojo hasta la ulceración del mismo. En estos casos también se requiere una pequeña operación.

  •  Enfermedades hereditarias. PRA (Atrofia Progresiva de la Retina): Es una enfermedad poco frecuente en los cockers. Los vasos sanguíneos de la parte posterior del ojo se secan. Sólo puede ser diagnosticada por veterinarios especialistas en oftalmología.

Uno de los primeros síntomas es la pérdida de visión al anochecer, que puede llegar con la edad a la ceguera total. No tiene cura.

Se cree que el PRA es hereditario, transmitido por un gen autosomal (debe encontrarse en ambos individuos).

No debe criarse con perros afectados ni con parientes de estos.

  •  Nefritis familiar (FN): Poco frecuente, se trata de una enfermedad que afecta al desarrollo de los riñones de los perros jóvenes y que suele ser fatal entre los 18 y los 24 meses. Desgraciadamente no tiene cura. Según los genetistas, la condición para heredar la afección debe venir de las dos partes, es decir de padre y de madre.

El consejo es que, cuando se conoce que ha habido algún caso en la descendencia de un ejemplar, este debe retirarse de la cría.

La incidencia de esta enfermedad en el Reino Unido ha sido de unos 100 casos en los últimos 15 años, en que se ha hecho el seguimiento.




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