Tuberculosis pulmonar en el perro setter


Desgraciadamente, debemos decir que si un perro enferma de tuberculosis pulmonar la enfermedad le ha sido transmitida por el hombre. El animal que pasa la jornada al lado de su amo enfermo, que le hace compañía haciéndole menos pesada la soledad y la forzada inercia, paga así con el sacrificio su desinteresada fidelidad. Acordaros de esto si en casa tenéis una persona que, por desgracia, padece de tuberculosis pulmonar y recordad también que esta enfermedad, incurable en otro tiempo, hoy no reviste gravedad. También los perros si se les trata a tiempo pueden curar.

Los síntomas que denuncian la tuberculosis en un perro no siempre son evidentes, aunque el que ama a un perro es capaz de darse cuenta del tiempo que hace que el animal se muestra desganado, inapetente y febril.

Un diagnóstico hecho a tiempo, una cura apropiada y una dieta nutritiva serán suficientes para su curación, pero si desgraciadamente el veterinario os manifiesta que no hay esperanzas de curación para vuestro setter porque la enfermedad está en estado muy avanzado, no dudéis en sacrificarlo rápidamente. Tener en casa junto a los niños o junto a las personas ancianas o delicadas un perro enfermo de tuberculosis es demasiado peligroso y nos exponemos a bastantes riesgos.

Con una inyección practicada por el veterinario, el animal pasará de la vida a la muerte sin darse cuenta. Antes de adquirir otro perro, desinfectad la casa, blanqueando las paredes, cambiando las tapicerías y haciendo lavar las fundas que cubren los muebles. Destruid la perrera, el cubil y todo aquello que ha servido al perro enfermo. Si no queréis arriesgar el contaminar al animal que adquiráis, no debéis dejar absolutamente nada, ni siquiera el bozal y la escudilla para el agua y la comida.




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