¿Se puede suprimir el ladrido?


Se puede tomar en cuenta la supresión como forma de eliminar el problema cuando sea evidente que su comportamiento ha sido aprendido y cuando se pueden identificar los estímulos o factores que mantienen tal comportamiento.

Por ejemplo, a un perro que ladra al oír la voz «ladra» se le recompensa seguidamente con comida y elogios. Si no se le vuelve a dar comida ni premio cuando lo hace, con el tiempo cesará en este tipo de ladrido. Este es el proceso de supresión, que supone que puede repetirse la costumbre pero no recompensarla nunca más.

Puede darse un ejemplo de supresión más práctico cuando se trata con un perro que aparentemente ladra porque por lo menos ocasionalmente se le aloja en la casa. No permitiéndole entrar hasta que el ladrido se ha hecho más frecuente y grave, el amo ha perfilado el comportamiento del animal de forma muy objecionable. Si no se le deja entrar nunca más cuando ladra, con el tiempo cesará en su actitud por lo menos teóricamente.




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