Salud y cuidados del perro


Desde el momento en que adquieres un cachorro, la persona más importante para ambos es el veterinario. Sus consejos y tratamientos profesionales asegurarán la salud de tu perro, y es la primera persona a la que debes acudir en caso de enfermedad o accidente. No intentes ser tu propio veterinario ni aplicar remedios humanos a los trastornos caninos.

No obstante, así como debes tener a enano un botiquín de primeros auxilios para los pequeños daños que puedan sufrir en casa los miembros de la familia, también debes tener algo semejante preparado para el perro. Las primeras ayudas para el perro pueden ser: detener una hemorragia, limpiar una herida y prevenir una infección. Por tanto, el botiquín deberá contener polvos medicinales, vendajes de gasa y esparadrapo para utilizar en caso de cortaduras. Si el corte es profundo y sangra abundantemente el vendaje deberá aplicarse muy apretado para ayudar a formar un coágulo. Un vendaje apretado no debe dejarse puesto más tiempo del necesario, así es que debes coger al perro y llevarlo inmediatamente al veterinario.

Andar o correr con cortes en los pies Impide que estos cortes sanen. Con fina sutura apropiada y una renovación regular de los vendajes el perro quedara curado en una semana o diez días. Un corte pequeño se recubre con un vendaje ligero pues es de desear tanto aire como sea posible para lograr la curación. No apliques bolas de algodón en una herida pues se puede adherir a la zona y provocar contaminación.

Debes tener también algo de agua oxigenada ya que sirve para lavar heridas siendo además uno de los mejores y más sencillos eméticos conocidos. Para aplicar ungüentos o eliminar partículas de los ojos se emplean muñequillas de algodón. También hay que tener a mano un par de pinzas para extraer cuerpos extraños de la garganta o cuerpo del animal.

Casi todo lo que puede contraer un perro en cuanto a enfermedades tiene los mismos síntomas: pérdida del apetito, diarrea, ojos tristes, pelaje apagado, nariz caliente y temperatura alta. Por tanto, es muy conveniente tomar la temperatura al primer signo de enfermedad. Para ello hace falta un termómetro rectal que deberá engrasarse con vaselina: se inserta cuidadosamente en el recto manteniéndolo en su lugar durante por lo menos dos minutos. Hay que sujetarlo firmemente pues de lo contrario se corre el riesgo de que se introduzca en el recto o sea expulsado dando con ello una indicación errónea. La temperatura normal de un perro está entre los 38 y los 39 °C. Si el perro está seriamente enfermo o lesionado en un accidente, el veterinario ya le aconsejará sobre lo que has de hacer mientras él llega.




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