Primeros auxilios para un ave enferma


Siluetas de aves rapaces que impide los choques contra las ventanas

Cualquiera puede encontrar un ave más o menos gravemente afectada en el aspecto sanitario; sobre todo como víctima inocente de la civilización humana. Quien quiera intervenir con ánimo de ayudar al animal, debe tener en cuenta que a los pacientes de pluma se les ha de devolver la libertad en cuanto recobren la salud. Esta prescripción legislativa busca evitar capturas y retenciones de aves.

El pajarillo enfermo se depositará en una jaula colocada en un lugar caldeado, al abrigo de corrientes de aire, se tapará con un paño de colores claros que permita el paso de la luz, pero que a la vez no sea transparente. Los animales se encuentran así más sosegados.

Hay que prestar una atención especial cuando se trate de rapaces o predadoras, ya sean diurnas o nocturnas, puesto que debido a lo afilado de sus garras sólo la protección de unos guantes gruesos de piel permitirá tratar con ellas.

Las garzas poseen un pico peligroso y hay que asirlas por el cuello por debajo de la cabeza. Un cisne puede producir la rotura del brazo de la persona que lo maneja con la acción violenta de sus alas; de ahí que sea cosa solamente para personas muy resueltas.

En cuanto a cuidados de nutrición hay mucho que aprender sobre estas criaturas desvalidas. Teniendo en cuenta que un pájaro enfermo muestra escasa tendencia a tomar alimento, muchas veces hay que abrirle el pico con prudencia y la ayuda de un mondadientes o de una cerilla descabezada y meterle la comida con unas pinzas de puntas redondas. Si el pequeño paciente no la admite, se lo coge del pico y se le levanta cabeza y cuello ligeramente hacia arriba en sentido vertical. Se acompaña así el proceso de deglución.

Los choques contra los cristales deben evitarse adhiriendo en su parte exterior unas siluetas de aves de presa que suelen vender corrientemente en algunos establecimientos. Lo más eficaz, desde luego, son las cortinas o visillos, aunque sean de malla ancha y relativamente transparente.

Al recibir el golpe, las más de las veces el pájaro no muere, sino que queda únicamente aturdido junto al lugar del suceso. Se lo lleva entonces a un punto protegido, por ejemplo, debajo de un matorral. Ni que decir tiene que si queda panza arriba y se nota que apenas respira, nos debemos ocupar de él sin dilación. Una vez que se ha recuperado ligeramente en una jaula, hay que comprobar cómo tiene las alas. Aunque no cuelguen flácidas, quizás exista algún hueso roto. Para averiguarlo se sostiene el ave con dos dedos por la parte de las. patas, directamente por debajo de su abdomen, de forma que el cuerpo descanse sobre la mano. Si así no despliega las alas, se efectúa con la mano que lo sostiene un movimiento rápido en dirección al suelo para que lo haga.

Las alas rotas se llevan a la posición correcta (Tal como se ve en las imagines) y se envuelve al pájaro con una venda de gasa no demasiado floja; esta venda puede cruzarse entre las patas del animal para evitar que se escurra. Se retira a las dos semanas.

Si como consecuencia de lesiones muy graves ocurridas en las alas sólo cabe la amputación, lo más sensato es administrarle un narcótico. Cuando se trate de vencejos o golondrinas también hay que hacerlo aunque las roturas sean de menor importancia, pues estos seres obtienen en el aire su sustento y al estar heridos no son capaces de alcanzar su plena facultad voladora.

En los casos de rotura de patas, se unirán primeramente los pedazos de hueso fracturados y se sujetará la lesión con un vendaje. Según el tamaño del pájaro, se preparará una férula con una cerilla, un mondadientes o algo semejante, que se envolverá con una hebra de lana gruesa. Este material puede fijarse con cinta adhesiva. Tras una etapa de curación de un par de semanas, se quitará completamente.

La amputación de patas muy dañadas sólo la puede llevar a cabo un veterinario para el caso de aves mayores. Cuando se trate de paros, currucas, mirlos y otras especies más pequeñas, se ata fuertemente la patita por encima del lugar roto con una hebra de hilo torzal o doble y se corta la masa tisular con unas tijeras limpias o un cuchillo. La herida se restaña con un hemostático. Las aves rapaces diurnas y nocturnas, picos y agateadores, son incapaces de sobrevivir en su medio natural con una sola extremidad inferior y, por supuesto, bajo la protección del hombre llevan una existencia lamentable.

Las intoxicaciones y enfermedades infecciosas requieren por regla general una visita al veterinario, puesto que en los pájaros del medio exterior es imposible, en la mayoría de los casos, averiguar la causa que las ha generado.




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2 Comentarios en Primeros auxilios para un ave enferma

  1. Marlen Dice:

    Buenas, tengo un jilguero que normalmente lo tengo dentro de casa y el pasado sábado lo sacé a la terraza y lo dejé hasta el día siguiente ahí y el domingo por la mañana estaba cantando y por la tarde empezaba echarse como bola, ahora está muy mal y no tiene abitito, sus heces son de color blanco y verde y parecen líquidas, de color blanco más que negro, no se que darle, hoy por la mañana empezaba darle amoxiclina pero no se mejoró, pido ayuda.

  2. Pancho Dice:

    Noto desde ayer ruidos al respirar y hoy cono si hubiese moqueado. Le noto algo caliente. Vendría bien tabernil y septrim?
    Noto ruidos al respirar, ojos algo inflamados, moqueo y aumento de la temperatura. Lleva así un día. Le vendría bien tabernil antibiótico y septrim pediatrico? Lleva así un día. Come normal. Habla, silva. Lo único la respiración así como si tuviera la nariz taponada.

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