Presentación del perro dálmata en una exposición


Son muchas las personas que se sienten atraídas por presentar sus perros en exposiciones y no han participado nunca en una de ellas. Cada raza requiere una preparación distinta para que puedan ser presentados no solamente con cierta dignidad, sino con posibilidad de éxito; la preparación en el dálmata resulta sencilla, pues no debemos realizar corte de pelo alguno, ni tampoco buscar nada espectacular, pero es conveniente tener claros algunos puntos básicos.

El juez, en una exposición, valorará dos clase de belleza: la que el perro posee por naturaleza y la denominada «belleza adquirida»: ciertas razas, como el perro de aguas (caniche) en que un ejemplar puede corregir sus defectos a base de un corte de pelo en que sean compensados de forma total o parcial sus irregularidades; evidentemente, el juez lo advertirá en seguida, pero en lo que respecta a «aspecto general» o mejor dicho «belleza adquirida» concederá una puntuación superior. En el resto de valoraciones permanecerá el juicio invariable, pues, morfológicamente, seguirá manteniendo los defectos y la preparación no alterará su calidad.

El dálmata es una raza que no permite alterar su aspecto general, no sólo porque su standard no lo permite, sino porque no hay posibilidad de hacerlo; únicamente podremos lograr que gane su aspecto general si conseguimos que el perro guarde una compostura en el ring, de modo que el juez pueda observar bien sus dientes y no tenga dificultad en tocarlo para poder efectuar las comprobaciones que crea necesarias.

Al ser llamado un ejemplar por el número que le habrá sido asignado en la exposición, sin pérdida de tiempo deberá ser llevado al ring; aconsejamos que, para no tener retrasos que puedan crear problemas al expositor (puede ocurrir que cuando se presente un ejemplar en el ring, su raza haya sido ya juzgada) se averigüe el orden en que las razas serán llamadas al ring, de forma que, cuando veamos que se está terminando de juzgar al anterior estemos preparados para acudir de inmediato en cuanto se nos llame.

Procuremos evitar que los ejemplares se peleen entre sí; para no correr riesgos ,nos situaremos en el ring a una distancia prudencial del resto de los ejemplares, procurando que haya siempre un mínimo de un par de metros entre el ejemplar más próximo y el nuestro. Si nuestro perro tiene el vicio de morder a las personas, deberemos advertírselo al juez para que se tomen las medidas oportunas. Cuando lo hagan correr, deberá hacerlo con elegancia, sin tirar de nosotros de forma que nos produzca un aspecto deprimente y lleguemos a dar un verdadero espectáculo. El perro se deberá llevar siempre a la izquierda, el presentarlo al revés queda muy mal en una exposición y se evitará siempre, a menos que la persona que lo lleve estuviera impedida; en tal caso, será mejor que lo presente algún amigo que haya practicado con él, o bien que se pidan excusas al juez por la incorrección.

En esta raza la obesidad es un mal enemigo del perro participante en exposiciones. Cierto que en todas no es recomendable, pero en las de pelo corto se aprecia más notablemente cualquier indicio por pequeño que sea; tampoco es recomendable para la salud del perro, ya que puede llegar a producirle alguna enfermedad. Si el dálmata no tiene costumbre de viajar en automóvil, fácilmente se mareará y pasará un mal rato cuando lo llevemos a una exposición, siendo normal en estos casos que le produzca vómitos; cuando ocurre esto, da mucha pena ver que el perro lo está pasando mal, pero no se derivan consecuencias mayores (a pesar de que no debemos consentir que nuestro fiel amigo sea infeliz por este motivo); pero cuando se lleva a una exposición, se deben tomar necesariamente todas las medidas para que no ocurran estas cosas.

La medida preventiva más recomendable, consiste en administrarle algún antivomitivo media hora antes de salir de viaje; el producto actuará como tranquilizante y suele dar unos resultados extraordinarios. Tengamos en cuenta que en un concurso de belleza el juez puntúa según ve al ejemplar en aquel momento; de nada sirve que el día antes tuviera un aspecto magnífico, ni tampoco el que al día siguiente lo recupere.

Además de comunicar al juez verbalmente que el perro es peligroso, se le deberá indicar también en la hoja de inscripción, pues entonces los organizadores de la exposición, al saber que hay un ejemplar mordaz, toman las medidas convenientes, ya sea instalándolo en un lugar especial, o colocando un cartel que advierta se trata de un ejemplar peligroso. A pesar de todo, en caso de que muerda, la responsabilidad es únicamente del propietario.

Pueden ser motivos de descalificación temporal del propietario y el perro, que según la gravedad de la infracción al Reglamento de Exposiciones tendrá una duración mayor o menor, las faltas siguientes: Declaración falsa en la inscripción (tanto en la genealogía como en algún título que sin haberle sido otorgado se lo atribuyera); presentación de un ejemplar por otro; organizar algún escándalo público por disconformidad con el juicio; que el ejemplar muerda al juez, a otro expositor o visitante (descalificación obtenida en aquel certamen), etc.

En el dálmata no se exige la presentación del certificado de no padecer displasia para participar en una exposición, ni tampoco incluir la fotocopia de la misma en la hoja de inscripción.
El hecho de que en una exposición no obtengamos una gran calificación con nuestro perro, en principio no quiere decir que aquél sea deficiente; puede ocurrir que, en aquel momento y a juicio de la persona que haya actuado como juez, no reúna las condiciones que crea imprescindibles para otorgarle la calificación de «Excelente», con el C.A.C. o el C.A.C.I.B. El hecho de que nuestro ejemplar haya quedado clasificado primero entre todos los de su clase, no supone que tácitamente se le deba conceder alguno de los mencionados preciados galardones, ya que el ejemplar no solamente compite con los otros inscritos, sino que su verdadero y más temible competidor es su propio standard, es decir, las cualidades que debe reunir.




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