Preparación para montar a un poni


  1. Borrén delantero.
  2. Asiento.
  3. Faldoncillo.
  4. Borrén trasero.
  5. Baste.
  6. Faldón.
  7. Acción de estribo.
  8. Estribo.
  9. Hondón del estribo.
  10. Cincha.

Cómo aproximarse al poni

Una vez que tenemos el poni de nuestros sueños; un caballo de verdad, pero más pequeño que los otros. Por lo tanto hay que considerarlo y tratarlo como a todos los demás caballos. Teniendo en cuenta esta premisa, nos aproximaremos al box en donde se encuentra nuestro poni y nos dispondremos a ponerle la montura y la cabezada. Lo primero que hay que hacer al acercarse es llamarle con un tono afectuoso, silbándole y hablándole. Es importante hacerlo con suavidad para que nuestra presencia le resulte tranquilizadora. A continuación, proseguiremos con una serie de mimos y unas palmadas en el cuello del poni, cuyo objetivo es acabar de tranquilizar al animal, de modo que este nos permita una primera toma de contacto directo, sin que ello genere reacciones bruscas o defensivas por su parte.

En algunas ocasiones el animal adopta una posición que no nos inspira demasiada confianza, o bien coloca la cabeza en un rincón para presentarnos la grupa. Cualquier persona que tenga un mínimo de relación con los caballos conoce el dicho «delante de los caballos, detrás de los cañones». Una solución ante esta actitud defensiva, que no significa forzosamente una amenaza contra nuestra persona, es ofrecerle un terrón de azúcar o una zanahoria, con lo que seguramente conseguiremos colocarle la cabezada con más tranquilidad. Esta actitud amistosa ante un caballo desconfiado resolverá con toda probabilidad el problema pero, por otro lado, se debe evitar que el animal se habitúe sistemáticamente a estos regalos porque podría convertirse en un vicio grave. El poni no cesaría de reclamar golosinas, y podría llegar a morder por reclamar la generosa atención de su propietario.

Cómo poner la cabezada de cuadra

Sosteniendo la cabezada con la mano izquierda nos acercaremos al poni tal como hemos explicado anteriormente y le rodearemos el cuello con el brazo derecho. Recordemos que todas las operaciones para poner el equipo al poni se realizan siempre desde el lado izquierdo. Sujetamos la cabeza del animal con la palma de la mano derecha por encima de los ollares. Con la mano izquierda haremos pasar por encima del hocico la muserola de la cabezada de cuadra, y al mismo tiempo con la derecha le haremos pasar con suavidad el testero por detrás de las orejas y por encima de la nuca hasta fijarlo con la hebilla. De este modo habremos llevado a cabo la primera operación, la de ponerle la cabezada de cuadra.

A continuación ataremos el poni a una anilla que, según la disponibilidad de espacio y la comodidad, puede estar dentro o fuera del box. Al atar un poni es importante dejarle un metro de cuerda, de manera que no se sienta trabado, pero sin que tampoco haya demasiada holgura, puesto que en tal caso el animal se movería continuamente de un lado a otro y la operación de ponerle la montura sería larga y dificultosa. Con el fin de trabajar con seguridad se recomienda al jinete, o a la persona encargada de efectuar estas operaciones, la utilización de un nudo de seguridad que quede bien apretado pero que sea fácil de deshacer.

Antes de montar o de atar el caballo habrá que proceder a una ligera limpieza superficial con la bruza, limpiarle los ojos, la nariz, los orificios naturales y darle grasa a los cascos. Al acabar el trabajo es indispensable limpiarle los ojos, la nariz, la boca, los cascos y secarle el sudor frotándolo con un manojo de paja. El aseo completo se suele realizar por la tarde antes de la comida de la noche.

Cómo poner la montura

La siguiente operación, antes de empezar a practicar nuestro deporte, es poner la montura al poni. Tratándose de equitación clásica, utilizaremos una montura inglesa. En primer lugar colocaremos un sudadero, que puede ser una tela pespunteada o de fieltro. A fin de colocarlo en el punto justo del dorso, lo haremos deslizar desde la cruz hacia la cola. Procuraremos que quede levantado dos o tres dedos sobre el nacimiento de la cruz.

Al realizar esta operación procuraremos que el pelo que queda debajo siga su dirección natural. La misión del sudadero es evitar las rozaduras.

A continuación apoyaremos la montura en el dorso, siguiendo el procedimiento anteriormente explicado, controlando que el borrén delantero se encuentre sobre la cruz inmediatamente detrás de su vértice, y no demasiado adelante o demasiado atrás. Tanto el sudadero como el borrén delantero de la montura tienen que estar a unos dos o tres dedos sobre la cruz. Luego dejaremos caer la cincha por el costado derecho, la recogeremos por el lado derecho y colocaremos la hebilla en un punto que permita que la montura quede sujeta sin que el caballo note molestia alguna.

Después de dejar que el poni dé algunos pasos, el jinete apretará de nuevo la cincha, buscando un punto de compromiso entre la buena sujeción de la montura pero sin que llegue a comprimir el tórax del animal.

Cómo colocar la cabezada de trabajo

La cabezada de trabajo se coloca del siguiente modo: aflojaremos la cabezada de cuadra soltándola por el hocico y pasaremos el ahogadero alrededor del cuello como si fuera un collar. En primer lugar pasaremos las riendas detrás de la nuca, y luego, sujetando la cabezada de trabajo por la parte alta del testero con la mano derecha, introduciremos el filete en la boca con la izquierda.

Para hacerlo colocaremos los de dos pulgar e índice uno en cada lado de la boca del poni y presionaremos suavemente al tiempo que le presentamos el filete, que el propio caballo morderá él solo. Una vez realizada esta operación apoyaremos el testero en la nuca, tras las orejas, se pasará el ahogadero hasta la hebilla, se soltará completamente la cabezada de cuadra, se ajustará la muserola, y el poni quedará listo para ser montado.

Cómo subir a la montura (montar)

Antes de montar es necesario regular la longitud de los estribos según la talla del jinete o de la amazona. La medida exacta se obtiene midiendo la distancia que hay entre la mano apoyada en el borrén delantero de la montura y la axila.

Hay tres maneras ortodoxas de montar:

a) sujetar con la mano izquierda las riendas, apoyar la derecha en el borrén delantero y presentar la rodilla izquierda a un mozo o ayudante, que la levantará y, con ella, al jinete, quien pasará la pierna derecha sobre la montura

b) sujetando con la mano izquierda las riendas, y apoyando con firmeza esta misma mano en el borrén delantero, con la derecha tomamos el estribo para colocar el pie izquierdo en él y acto seguido la apoyamos en el asiento, de modo que impulsándonos con el pie izquierdo y con las dos manos podremos alcanzar la montura

c) sujetando las riendas con la mano izquierda tal como hemos explicado anteriormente y apoyando la derecha en el asiento y la izquierda en el borrén delantero, tomamos impulso con los pies y nos levantamos con los brazos, dando un cuarto de giro en el aire para quedar sentados en la montura. En cualquiera de las tres maneras hay que procurar que al sentarse el peso del cuerpo no caiga con fuerza sobre el dorso del poni.

Inmediatamente después se coloca el pie derecho en el estribo correspondiente y se toman las riendas más cortas de modo que permitan un ligero contacto, llamado apoyo. Llegados a este punto se puede comenzar a ir al paso, para comprobar que todo esté dispuesto correctamente y en orden y, puesto que se trata de vuestro poni, no hay nada mejor que hablarle para crear un clima de confianza recíproca.

Posición en la montura

El jinete que se dispone a montar por primera vez debe saber que la posición correcta no es sólo una cuestión de estilo, sino que el estilo es el resultado lógico de la aplicación de una técnica cuyo objetivo es no crear molestias al poni. Recordemos que el poni, en estado natural, no se equivoca de marcha ni comete errores en el salto, sino que somos nosotros, al montar, los que le creamos impedimentos o le hacemos tropezar. De ahí se desprende que el estilo, o la técnica, es necesario para permitir que el poni se mueva de la forma más instintiva posible. Una vez en la montura, el jinete deberá ante todo preocuparse de adoptar una posición correcta, que logrará colocando los talones bajos, inclinando el busto ligeramente hacia delante, con los hombros abiertos, los codos pegados al cuerpo, las manos bajas y la mirada dirigida hacia delante. Esta posición, pese a no parecerlo a primera vista, es un encadenamiento de reacciones mecánicas que confieren al jinete una actitud de seguridad, puesto que los talones bajos, además de evitar que se pierdan los estribos, hacen que las rodillas se aprieten contra los costados del poni.

Los hombros abiertos y los codos pegados al cuerpo dan más fuerza a la tracción en caso de necesidad. El busto ligeramente inclinado hacia delante permite que la cadera se levante lo justo para amortiguar los golpes. Las manos bajas evitan molestias en la boca del poni, que podrían arruinar un paseo apacible. La mirada hacia delante es por prudencia y precaución, desde el momento en que el poni empieza a moverse bajo las órdenes del jinete.




Califica este Artículo:
0 / 5 (0 votos)






Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *