Periquitos: medidas de seguridad


Periquitos, medidas de seguridad

Es absolutamente imprescindible hacer algunos «ajustes» en la habitación donde vayan a vivir los periquitos (y donde el dueño responsable los soltará a volar) para evitar posibles peligros.

Estas pequeñas reformas no son difíciles ni costosos, pero pueden evitar accidentes horribles a los periquitos. Veremos un listado de los principales peligros que puede haber. Puede servirte como referencia para mejorar la seguridad de la habitación de los periquitos.

Escapar Volando

No dejes abierto ninguna ventana o puerta en la habitación de los periquitos mientras estos estén sueltos, tampoco «un poquito» o aunque estén cubiertos por cortinas. Los periquitos son muy curiosos y tarde o temprano encontrarán la forma de salir.

Conviene poner una especie de cartel por fuera, tipo «Cuidado, periquitos sueltos», para que nadie la abra desprevenido. También es una buena idea colocar una cortina de bambú delante de la puerta, pero aún así hay que mantenerla puerta siempre cerrada. La cortina evitará que salga volando en un primer momento, pero con el tiempo encontrará la forma de pasar por ella.

Para poder airear la habitación mientras los periquitos estén sueltos se puede colocar una malla metálica delante de alguna ventana. La forma más fácil es construir un marco de madera de tamaño ligeramente superior al de la ventana, fijar la malla a él y sujetar toda la estructura a la pared. Incluso, la versión más barata y fácil, es una malla antimosquitos fijada a la pared «de quita y pon», con velcro. Pero asegúrate que está muy bien fijada en las esquinas y vigila que no haya ningún objeto cerca de la malla donde los periquitos puedan posarse, al morder la malla si la alcanzan pueden romperla y escapar.

Incluso hay periquitos que aprenden a abrir la puerta de su jaula con el pico. Para evitar esta «habilidad» cuando la ventana está abierta, conviene colocar un pequeño candado o incluso unos ganchos de ropa en la puerta.

Rincones estrechos, espacios entre muebles y la pared

Los periquitos en libertad crían en troncos huecos. También en cautividad utilizan cajas de nido, y buscan rincones oscuros con la entrada estrecha para explorarlos en función de su aptitud como nido. Así es fácil que se metan en espacios estrechos de donde después no puedan salir, por ejemplo, detrás de los libros en una estantería. También puede ocurrir que resbalen y caigan detrás de algún mueble que no está completamente arrimado a la pared. Para evitar que esto ocurra conviene arribar los muebles completamente a la pared, o bien, separarlos tanto que un periquito que caiga detrás pueda salir por un lado. Eventuales «cuevas de nido» que pueden suponer algún peligro se deben tapar.

Ventanas, espejos grandes

Los periquitos no reconocen las superficies de cristal como barreras si no están habituados a ellos. Incluso periquitos ya habituados a ellos pueden «olvidarse» de ello si se ven en una situación de pánico. Un choque frontal contra una ventana o un espejo en el peor de los casos puede desnucar al periquito, produciéndole una muerte instantánea, o por lo menos causarle una conmoción cerebral o rotura del pico.

Para habituar los periquitos a los superficies de cristal hay que empezar por cubrirlos completamente (bajando las persianas, o incluso pegando algunos folios de papel con cinta adhesiva sobre ellos) y después cada día ir descubriéndolos poco a poco. Como «recordatorio» para evitar colisiones en caso de pánico puedes pegar unas cuantas pegatinas sobre el cristal (por ejemplo, como los que venden especialmente para evitar colisiones de aves silvestres en ventanales, en forma de silueta de ave rapaz, pero sirve cualquier otro motivo), aproximadamente una por metro cuadrado.

Enchufes, cables eléctricos

Existe el peligro de que el periquito se electrocute al morder un cable o «explorar» un enchufe. Puedes poner una tapa de seguridad para niños en los enchufes, e intenta poner todos los cables fuera del alcance de los periquitos en medida de lo posible.

Cortinas, alfombras, telas gruesas

Existe el peligro de que el periquito se lastime al trabarse en ellos con sus uñas e intente soltarse. Para evitarlo conviene usar cortinas de tela gruesa en la habitación de los periquitos.

Recipientes hondos (vasijas, papeleras) o con agua (acuarios, el inodoro)

El periquito puede caer dentro y después no puede salir o se ahoga. El interior de recipientes hondos se puede recubrir con malla metálica o taparlos de algún modo. Acuarios y otros recipientes con agua siempre deben tenerse tapados. El cuarto de baño de todos modos debería ser una zona tabú para los periquitos, también por la cantidad de productos químicos que puede haber (detergentes, limpiadores, jabones, medicamentos…).

Sustancias venenosas

Para los periquitos muchas sustancias aparentemente inofensivas pueden resultar muy venenosas. Algunos ejemplos: plomo, óxido, nicotina (cigarros y su humo), teflón (sartenes, también los vapores que desprende una sartén caliente), detergentes, alcohol y bebidas alcohólicas, medicamentos, insecticidas, tinta de lapicerosy rotulador permanente, café, especias, pegamento, ambientadores, incienso, etc.

Plantas venenosas

La mayoría de las plantas de adorno son venenosas o por lo menos irritantes para las mucosas si el periquito los muerde (y si están a su alcance, los morderá). Mucho ojo con las plantas con espinas como rosas o cactus, y con la propia tierra de las macetas.

Objetos calientes

Obviamente, estufas de gas, planchas o cocinillas de gas no deben estar al alcance de los periquitos. Pero también hay otras trampas, muchas veces mortales, no tan fáciles de identificar: vapor caliente (de comida al fuego en la cocina) puede quemar los pulmones del periquito si lo inhala. Otro peligro son líquidos calientes: aceite en una freidora caliente, sopa y otras comidas…

Muy peligrosos también son las lámparas de halógeno.

Las bombillas alcanzan varios cientos de grados de temperatura, un periquito que aterriza cerca de ellos en el peor caso puede, literalmente, pegarse fuego al plumaje.

Otras mascotas

Como regla general, no debería haber ningún animal en la misma habitación que los periquitos cuando estos estén sueltos. También un perro normalmente pacífico y habituado a los periquitos volverse imprevisible e intentar atraparlos. No lo hacen por malicia, sino por su instinto: nunca olvidemos que un perro es un carnívoro cuyos antepasados, los lobos, se buscan la vida cazando a otros animales. Un movimiento imprevisto del periquito, volando cerca del perro, puede desencadenar este instinto de caza.

Lo mismo pasa con los gatos, con la diferencia de que es casi imposible habituarlos a la presencia de los periquitos, incluso si estos están enjaulados puede intentar atraparlos a través de las rejas.

Incluso animales aparentemente inofensivos como hámsteres, cobayas o conejos pueden representar un peligro: si el periquito aterriza en su jaula los roedores pueden morder sus patitas, por pura curiosidad, pero causando graves heridas al periquito.




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