Pasos a seguir en caso de la caída de un ave del nido


¡No hay que tocarlo!

Las crías de muchas de las especies abandonan el lugar de incubación antes de que les haya crecido el plumaje por completo. Actúan de una manera desvalida las más de las veces, pero sus padres vigilan sus movimientos durante un tiempo. Casi nunca quedan abandonadas o caídas del nido.

Aparte de que el capturar pájaros contraviene prácticamente en todos los casos lo legislado, es muy difícil que un polluelo encontrado pueda más tarde ser recuperado para vivir normalmente en libertad, a pesar de los muchos cuidados que se le prodiguen. De ahí que sólo deban recogerse cuando se los vea totalmente desnutridos, transidos de frío o empapados de agua, y si en el curso de las horas siguientes no se observa en los aledaños la presencia alarmada de un ave adulta. Eventualmente, cuando uno se encuentra con una cría en medio de una calle o de un camino, es mejor apartarla de allí y dejarla tranquilamente en un lugar cercano y cobijado.

A pesar de todo: ¿cómo se cría un pájaro encontrado?

Alojamiento

Las aves nidífugos con las que podemos topar con más frecuencia son los patos, avefrías, perdices y faisanes. Pueden correr ya a las pocas horas de la eclosión del huevo ya están provistas de un recubrimiento velloso, como una piel, del color del medio. Se colocarán en una caja de cartón espaciosa o en un cajón de madera al que se habrá echado una capa de arena.

Una almohadilla eléctrica, radiador de infrarrojos o vulgar bombilla potente situada a unos centímetros por encima del suelo del receptáculo servirá de fuente de calor, siempre que el pájaro perdido no cuente ya con plumaje abundante. En el caso de las crías de faisanes y perdices, que pueden volar muy tempranamente, se necesitará cubrir la caja con una red de malla fina o una rejilla de plástico no demasiado duro.

Entre las nidícolas figuran, por ejemplo, las rapaces, búhos, palomas, picos (carpinteros) y oscinas. Al principio, aparecen con la piel desnuda en su mayor parte; sólo poseen alguna vellosidad localizada, pero desarrollan con relativa rapidez un plumaje completo, ofreciendo un aspecto totalmente distinto de sus progenitores. En el caso de encontrarlos sin que hayan alcanzado todavía este último estadio, se confeccionará para ellos en la caja de cartón un cuenco en forma de nido, utilizando materiales suaves como heno u hojas secas. No se recomienda utilizar virutas finas ni hilachas porque el polluelo puede enredarse; también hay que prescindir del algodón. Mientras a las crías no les haya crecido por completo el plumaje, ha de conseguirse por los medios citados una temperatura de alrededor de 35 °C como en el caso de las nidífugas. Si los pajarillos recogidos estiran sus cabezas hacia adelante es que tienen mucho calor; en tal caso hay que distanciar el elemento que lo genera.

Comúnmente, con la aparición de los últimos cañones del plumaje, las crías muestran deseos de abandonar ese sustituto del nido. Lo mejor es colocarlas durante unos días en una jaula o en una pajarera con bastantes palos para posarse.

Alimentación

Para criar pájaros jóvenes hay que disponer, sobre todo, de algo muy necesario: muchísimo tiempo. Los intervalos entre comidas indicados para cada especie han de respetarse de forma categórica. En un polluelo, una pausa prolongada entre las aportaciones de alimento puede conducir a graves lesiones orgánicas. La parte más importante de una alimentación para estos animales la constituirá un requesón de cuajada sin grasa, que se les puede administrar mejor si se le extrae una parte de la humedad; para ello, se envuelve la cuajada en un paño de lino limpio que se recubre luego con una capa gruesa de papel de periódico. Todo lo cual se somete, durante varias horas, a la acción de un objeto de cierto peso. Se obtiene de este modo una masa bastante consistente pero que puede desmigajarse con facilidad.

En lugar de lo anterior, puede calentarse la cuajada a una temperatura de 70 °C hasta convertirla en grumos, colocarla luego en una media de señora y dejarla que gotee durante unas horas.

A las crías nidífugas se les puede dar también larvas del escarabajo de la harina (tenebrionido) y otros insectos, así como alimentos preparados para animales insectívoros que se encuentran corrientemente en las tiendas especializadas, depositándolos en el comedero. Se les puede ofrecer alimento vegetal bajo la forma de diente de león y hierba corriente. En el caso de gallináceas (faisanes y perdices) se irá incrementando paulatinamente la fracción de copos de avena de la ración y añadiendo pequeñas semillas (cañamones, simiente de amapolas, mijo) y almidón.

Y lo mismo que para las especies que citaremos a continuación, se recomienda especialmente el aporte de preparados de calcio y vitaminas. En ningún caso debe faltar un cuenco con agua. Para las aves rapaces o de presa y estrígidos (plumón blancuzco o gris, picos ganchudos) se ofrecen ratoncillos y polluelos de un día. E igualmente carne cruda, pobre en grasas y sin especias, como por ejemplo, corazón de buey, hígado, carne de paloma o de ternera, alimentos que son adecuados, pero que debieran siempre estar provistos de algo de pelos y plumas para activar la formación de las egagrópilas (bolas constituidas por los restos indigeribles de sus presas, que son vomitadas) de las aves de presa. Para el fortalecimiento de los huesos la alimentación se espolvoreará con calcio para piensos o bien con cáscaras de huevo molidas. En las crías mayores bastan tres comidas al día.

Se sostendrá el alimento delante de la cabeza; si no quieren picarlo se los puede estimular frotándoles el pico con el pienso.

Las crías de las palomas o pichones se conocen por las dos protuberancias situadas encima de los orificios del pico. También en la fase de la plumación disponen al principio de innumerables vellosidades amarillentas. Se les proporciona alimento dos o tres veces al día con una  especie de pasta de requesón o cuajada, yema de huevo cocida, copos de avena, pan blanco o integral ablandado, así como larvas molidas de escarabajos de la harina, mijo remojado y otras simientes menudas.

Se les administrará el conjunto con una jeringa de pastelero, o algo semejante, siempre que sean capaces de realizar los movimientos de deglución. En caso que sea necesario, se les abrirá el pico forzándolo suavemente.

los vencejos suelen anidar la mayoría de las veces en los huecos de los edificios, bajo los aleros de los tejados. En los días cálidos de julio llegan a padecer tanto calor que las crías quieren abandonar el nido y por ese motivo caen al suelo. De ahí que se las encuentre a menudo en plena calle o en medio de los caminos.

En ese caso, se las puede alimentar con carne desmenuzada y requesón o cuajada sin grasa en proporción de dos a uno, todo mezclado con algo de cal. Un par de pinzas romas servirán para introducir ese alimento en el pico, el cual se tratará de abrir con la mayor delicadeza. Esta ceba se repetirá a lo largo del día, cada hora o cada dos horas, durante el tiempo que sea necesario hasta que el polluelo recogido deje de tragar.

Los córvidos están provistos de patas y picos potentes. Sus polluelos, plumados, son de color negro en las cornejas negras, grajillas y grajas; de color pardusco los de los arrendajos, y negros y blancos los de las urracas. A éstos se les administra una mezcla de requesón o cuajada desengrasada, yema de huevo cocida y copos de avena. Se pueden añadir insectos (larvas del escarabajo de la harina) y el pienso usual del mercado para animales de alimentación blanda.

Las crías de túrdidos (mirlos, zorzales) son de color pardusco en la espalda y tienen el vientre, o bien moteado de marrón (mirlos), o bien marcado con pintas oscuras. Se alimentarán a intervalos de media hora con una mezcla de requesón o cuajada, carne bien desmenuzada, yema de huevo cocida, algunas larvas del escarabajo de la harina (tenebrionido), también llamado gusano de la harina, y otros insectos, así como otros alimentos secos que se encuentran en los establecimientos especializados.

Las aves granívoras, como los verderones, camachuelos y jilgueros, poseen un pico muy fuerte. Conviene darles un alimento comercial para crías que se compra en las tiendas especializadas y se completa con simientes descascarilladas y trituradas (por ejemplo semillas de amapola), yema cocida, galleta rallada y lechuga picada, o bien hierba de los canarios cortada muy menuda. Se les administra cada hora; a menudo es necesario abrirles el pico con muchas precauciones, en especial a los verderones.

Las demás aves canoras —como golondrinas, mosquiteros, currucas, colirrojos, paros, petirrojos, pinzones (pardos, ocasionalmente con las uniones de las alas de color blanco y picos recios), gorriones comunes y gorriones molineros (plumaje pardo grisáceo)  se alimentan con requesón o cuajada sin grasa, huevo duro picado, galleta rallada o carne muy triturada, así como con productos comerciales para animales de alimentación blanda, que se les suministrará a intervalos de media hora. Además, pueden mezclarse con esa comida arácnidos, saltamontes, moscas y pequeñas orugas que no sean velludas. Los insectos que se venden con el distintivo amarillo o rojo no suelen aprovecharlos y han de emplearse en menor escala. Se puede añadir al pienso, de vez en cuando, unas larvas del escarabajo de la harina; no obstante, deberán ser jóvenes, recién mudados y no presentar la coraza de quitina.

Un alimento de alto valor nutritivo para los polluelos lo constituyen las pupas o crisálidas de hormiga. Sin embargo, como la hormiga roja del bosque es una especie protegida, hay que dejar sus hormigueros en paz y dedicarse a buscar en los montones de tierra que señalan la presencia de las hormigas de césped o escudriñar debajo de las piedras.

De nuevo en libertad

Cuando el pájaro ha desarrollado su plumaje y le ha crecido la cola, hay que empezar a acostumbrarlo a que vaya ganando libertad. Como es lógico, a estas alturas deberá saberse ya a qué especie pertenece el pupilo.

las aves rapaces, diurnas y nocturnas han de aprender en pajareras espaciosas a atacar de vez en cuando a ratones vivos e incluso a pajarillos. Se recomienda obtener consejo de algún centro de reproducción y aclimación ornitológica, cuya dirección podrá facilitar cualquiera de las asociaciones que se mencionan en el apéndice.

Los córvidos y palomas y todos los pajarillos que se mueven en el entorno humano, se acostumbran dejando la jaula abierta en un jardín, provista de alimento, de modo que el animal vaya reconociendo paulatinamente el terreno y pueda regresar a él cuando lo necesite. Por supuesto que quienes viven en un barrio ciudadano de edificios altos y sin grandes espacios verdes, sólo pueden dejar en libertad con la conciencia tranquila a los vencejos, los cuales son independientes desde el primer instante y pasan en el aire la mayor parte de su existencia. A las demás especies se las acostumbra a que se procuren su alimentación natural en una jaula lo más grande posible.

La mayor parte de las oscinas o pájaros se nutren con toda clase de arácnidos e insectos así como con larvas y pupas o crisálidas, que deberán suministrárseles recién muertas; y apreciarán especialmente el añadido de algunos gusanos o escarabajos de la harina. Los túrdidos consumen, además, lombrices de tierra.

A las granívoras como verdecillos, jilgueros, verderones, camachuelos, luganos, pardillos, etc.  se les puede dar en la jaula mostaza silvestre (herbácea de aspecto parecido a la colza) y hierba de los canarios (planta rastrera de flores pequeñas, blancas, que crece muy bien en los jardines). Los pájaros deben aprender a aprovechar las vainas y cápsulas de las simientes.

El diente de león no se les ofrecerá con la floración amarilla, sino con sus cabezas completas para que las simientes se encuentren sobre su receptáculo. Previamente se habrán eliminado los vilanos o coronas filamentosas de las plantas seccionándolas por la mitad, pues de otro modo se llenará en seguida la jaula. El pienso verde se les puede dejar esparcido por el suelo.

Tan pronto como estas aves se hallen en situación de cubrir sus necesidades nutricias por su propia cuenta, se pueden dejar a su suerte en un paraje en el que exista amplia variedad de cultivos.




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Un comentario en Pasos a seguir en caso de la caída de un ave del nido

  1. karen Dice:

    Hola! Resulta que me he encontrado con un gorrión que no puede volar (aunque esta casi a punto)pero que tiene todas las plumas, y yo en mi ignorancia lo recogí y estoy intentando darle de comer, pero nada. Buscando información sobre cómo cuidarlo me encuentro con que he actuado erróneamente… Quiero volver a dejarlo en un parque que esta muy cerca de donde lo agarré, pero no sé si la madre lo rechazará… ya ha pasado un día y evidentemente lo he manoseado bastante… ¿Que es lo más conveniente, dejarlo allí para que acudan sus padres o criarlo hasta que pueda volar?

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