Parasitos internos en el perro


Hay cuatro parásitos internos que pueden infectar a un perro que son: Redondos, Ancylostomas, Flagelos y Planos. Los tres primeros se pueden diagnosticar con un examen en el laboratorio de los excrementos del animal, y el último (la solitaria) se puede determinar viendo segmentos en las deposiciones o fijados en los pelos alrededor del ano. Cuando el veterinario conoce el tipo o los tipos de parásitos presentes puede aconsejar el mejor tratamiento.

El redondo que es el parásito intestinal más corriente, tiene un ciclo de vida que permite erradicarlo completamente con dos tratamientos de desparasitado espaciados diez días entre sí. El primer tratamiento elimina a todos los adultos mientras que el segundo destruye todos los huevos antes de que a su vez puedan engendrar más parásitos. Un perro en buena forma física es menos propenso a una infección por parásitos que un perro débil. Unas precauciones sanitarias apropiadas junto con una dieta nutritiva ayudan a prevenir estos contratiempos. Una de las mejores medidas preventivas es tener limpia y seca la cama del perro ya que así se elimina la posibilidad de re-infección por picadas de pulgas o de ácaros.

La infección por parásitos cardiovasculares en los perros se transmite por los mosquitos. Los perros afectados se cansan fácilmente, tienen dificultades para respirar y pierden peso a pesar del apetito voraz. Se aconseja una medicación preventiva durante la primavera, verano y meses otoñales. En primer lugar, el veterinario debe tomar una muestra de sangre para comprobar si existe la enfermedad, y si no la hay puede prescribir una medicación líquida o en pastillas para prevenirla.




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