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El Dogo Alemán


 Conclusión: es un perro que se adapta perfectamente a la convivencia en
familia. A pesar de su gran tamaño, no se hace notar: le basta con muy poco espacio. Es cariñoso con los niños y muy sociable.

El origen del dogo alemán

La denominación que históricamente se ha utilizado para referirse a esta raza canina ha ido siempre estrechamente ligada a sus orígenes; el capítulo actual se verá complementado con el siguiente, en el que trataremos del nombre que este perro ha recibido a través de los tiempos en los distintos países. Recurriremos para ello a la información recogida en diversos documentos de diferentes épocas, en los que geógrafos e historiadores nos ofrecen indicios de la posible existencia de esta raza en las más remotas culturas.

Foto El Dogo Alemán

Por ejemplo, el nombre de alano, como se conoce a este perro en Italia, puede tener algo que ver con los alanos, pueblos bárbaros que invadieron el Imperio Romano durante el siglo vi;por otra parte, según el testimonio del historiador alemán David Cassel (1818-1893), en antiguos monumentos egipcios de 3.000 años antes de nuestra era se hallan representaciones de un perro muy similar al actual dogo alemán.

Asimismo parecen interesantes los relatos que Urbano Godofredo Siber, historiador y arqueólogo alemán (16691742), nos narra sobre Megástenes, historiador y geógrafo griego que vivió en tiempos de Alejandro Magno. Los datos que nos refiere se remontan al año 327 a.C., cuando Megástenes fue embajador en la corte de Sandracoto, rey de los prasienses, y dejó escrita una amplia información sobre las costumbres de la India, así como sobre su fauna. Nos cuenta Megástenes que Sandracoto poseía y regalaba perros de tipo pesado, con cabeza grande y
musculosa, orejas largas y caídas, hocico y labios colgantes.

También entre los bajorrelieves de los palacios reales babilónicos y asirios se encuentra una imagen de un mastín que data del siglo vi a.C. y fue descubierta por Hawlinson en las proximidades de Nínive; el animal representado muestra características muy similares a las del dogo actual y corresponde, probablemente, al período de transición en que la raza se encontraba en aquel momento.

Estrabón, notable geógrafo e historiador de la Antigüedad, que vivió desde el año 54 a.C. hasta las primeras décadas de nuestra era, describe un perro empleado por los celtas para la caza, parece que en jauría, y las características que señala sobre su aspecto y corpulencia se asemejan a las de nuestro dogo.

A su vez, Plinio describe cierta lucha en la cual los perros del Epiro tomaron una importante parte; aquellos perros eran aún más altos que los mastines y poseían además alguna característica lebreloide; otra fuente que hace presumible la correspondencia entre esos perros y el que nos ocupa.

También se ha hablado sobre la relación que el dogo haya podido tener con la caza; existe incluso quien sostiene que debería considerarse como una raza de caza, basándose en el hecho de que antiguamente era destinada, en jaurías, a la caza del jabalí. Esta teoría es confirmada por un escritor francés conocido por el seudónimo de Gaston Phoebus, quien señala que, en francés antiguo, a este tipo de perro se le daba el nombre de vautre, derivado de la palabra vautroit, que significa «jauría para la caza del jabalí».

Los que defienden que el dogo forma parte de las razas de caza se basan mayoritariamente en la costumbre del corte de orejas, ya que, caídas, como las tiene en estado natural, podrían ser fácilmente mordidas por una presa que atacara en un último intento por defender su vida.

En la década de los sesenta, en todos los países, excepto el Reino Unido, era inconcebible presentar un perro en una exposición canina de belleza sin haberle amputado las orejas (según las normas indicadas en el estándar oficial); en la actualidad esta práctica está siendo prohibida en casi toda Europa.

Si proseguimos con nuestro recorrido histórico, encontraremos que en los escritos de Grazio Falisco (siglo u d.C.) se hace mención a un perro similar al dogo alemán. Esculturas romanas y griegas nos representan también un perro muy parecido; por otra parte, en el museo de Mónaco se conserva una moneda griega del siglo
v a.C. que nos ofrece una prueba indiscutible de la antigüedad de esta raza.

En escritos cinológicos de los siglos iv y v d.C. aparecen descripciones de perros que pueden ser considerados perfectamente como antecesores de nuestro dogo alemán.

Un cinólogo histórico, Sydenham Edwards, en su obra Cinografia Británica hace referencia a un perro cuyas características son análogas a las del dogo.

Recordemos que este perro se encuentra representado en pinturas de Snyder, Rubens y Paolo Veronese; también lo hallamos en un aguafuerte de Antonio Tempesta, copia de un tapiz del 1609; en diversos tapices de los siglos xiv y xv aparecen tipos de perros semejantes pero representados siempre en escenas de caza.

Llegamos así a la conclusión de que, aunque haya existido un tipo de perro de caza cuyas características morfológicas fueran muy similares e incluso casi idénticas a las de nuestro actual dogo, es evidente que los múltiples cruces realizados a través de los tiempos entre diversas variedades de esta raza han alejado a aquel perro mítico de la funcionalidad venatoria y lo han incorporado definitivamente al género de guarda y defensa.

A finales del siglo pasado se dieron en Alemania los primeros pasos hacia la adopción de las características oficiales de esta raza, lo que culminó años después con la redacción del primer estándar oficial del dogo alemán.

Esta raza estaba repartida por diferentes países, pero Alemania, al ocuparse de ella desde finales del siglo pasado, adquirió oficialmente la paternidad de la misma. Así, en 1880, durante la celebración en Berlín de una exposición canina, un grupo de jueces interesados en estudiar la raza,bajo la dirección del doctor Bodinus, definieron oficialmente por primera vez sus características y determinaron la abolición definitiva de los nombres de danés y dogo de Ulm.

Pero el estándar completo no llegaría a consolidarse de manera definitiva hasta el año 1891, cuando fue redactado por el propio club de raza; los cambios producidos a partir de ese momento se consideran simples matizaciones que no modifican sustancialmente los principios básicos establecidos.

A partir de todo lo expuesto, podemos llegar a la conclusión de que el dogo puede ser considerado como un producto de cruces y selecciones diversas; entre sus antecesores destaca el mastín inglés, a través del cual y mediante todo un proceso se llegó a un perro grande, progenitor del dogo, que sería el Canis familiaris decumanus.



Categoría: Dogo Alemán o Gran danés.

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Sobre la denominacíon del Dogo Alemán


Quizás sea esta la raza que cuenta con más nombres, aunque la mayoría de estos no tienen relación alguna con el de deutsche dogge o dogo alemán, que es como la conocemos nosotros.

Aparte de este, los nombres más comunes por los que se conoce a la raza son alano en Italia y gran danés en el resto del mundo. Sin embargo, es preciso hacer una aclaración, pues las diferentes denominaciones han dado lugar a confusiones enormes.

En Italia se le conoce comúnmente como alano tedesco o simplemente alano; ya en 1684 se empleaba esta denominación como equivalente a dogo alemán, aunque el Diccionario de la Lengua Italiana, traducido al castellano, dice así: «Alano. Perro de pelo corto, hocico grueso, de orejas cortas y erguidas, de estatura imponente, idóneo para la guarda y la caza». No obstante, la denominación es genérica, ya que no hace alusión alguna a una raza definida.

Como podemos ver, la descripción no corresponde a la que se refleja en el estándar oficial, pues las orejas del dogo alemán en su estado natural están caídas y sólo se yerguen a base de amputación, una práctica que en muchos países ha sido ya prohibida. Por lo que se refiere a las aptitudes para la guarda y la caza, el dogo es empleado habitualmente para la pri mera pues, según la clasificación de razas de la Fédération Cynologique Internationale (FCI), se trata de un perro de guarda y defensa, pero no de caza. La calificación de «imponente» de su estatura sí se corresponde con la realidad.

El nombre de alano ha dado lugar a múltiples confusiones, especialmente en las traducciones. En 1978, una editorial española tradujo el título de un libro en italiano como «El alano», en lugar de «El dogo alemán», raza a la que se refería la otra.

Antiguamente, en España había existido una raza conocida con el nombre de alano y que en la actualidad ya está extinguida; de esta forma, se dio el caso de un lector que encargó el libro convencido de que se trataba de una obra histórica sobre los orígenes de esa raza. Cuando apareció la traducción al español, quienes esperaban encontrar en su contenido información sobre el antiguo alano se sintieron defraudados e hicieron una reclamación. Al poco tiempo volvió a aparecer el libro con el título cambiado.

Sin duda, el traductor advirtió que el nombre de alano figuraba en el Diccionario de la Lengua Española como una raza canina y no tuvo reparos en traducirlo literalmente, sin tener en cuenta que dicha raza estaba ya extinguida.

Este perro también es conocido como gran danés, denominación que es fruto, como en el caso anterior, de una traducción incorrecta. A principios de siglo, los ingleses lo llamaron great dane, que se corresponde con gran danés; a su vez, los alemanes lo denominaron danische dogge, pese a tratarse de una raza propia del mismo modo, en francés se le llamó también grand danois, y en italiano, grande danese. Lo curioso es que, en Dinamarca, la raza que podría corresponder al dogo danés no es otra que el broholmer, una raza muy rara incluso en su país de origen, que poco o nada tiene que ver con el dogo alemán.

A principios de siglo, incluso en España se le conoció por dogo de Ulm (de Ullmer dogge), entre otros nombres. Los más frecuentes fueron: danischer hound, mastino di Hatzrüden, tiger dog, wildboar hound e incluso dogge del Württemberg.

Foto Sobre la denominacíon del Dogo Alemán

Volviendo a la denominación de alano, la única explicación de esta se basa en el presupuesto de que los orígenes más remotos de este perro se encontraran en Albania, donde habían existido, en el pasado, unos mastines de gran tamaño; si tenemos en cuenta que entonces aquel país se conocía con el nombre de Alania, no es de extrañar que se haya creado esta conf u sión en la denominación de la raza.

Carlos III de Durazzo, rey de Nápoles entre 1381 y 1386, introdujo en Italia muchos de aquellos ejemplares, razón por la cual algunos atribuyeron al mastín napolitano una influencia del dogo alemán, pero esta teoría no me parece creíble en lo más mínimo, porque considero que el citado moloso italiano es una raza más antigua que el dogo alemán.

En cuanto al nombre inglés de great dane, también erróneo, no debe extrañarnos, pues es sabido que los ingleses siempre han tratado de negar la paternidad alemana de ciertas razas. Este hecho se hace aun más evidente en el caso del perro pastor alemán (deutsche schciferhund) que durante muchos años ha sido llamado alsatian por los ingleses, lo que ha dado lugar a que en España, en muchas ocasiones, al pastor alemán de pelo largo se le haya denominado alsaciano, sin que el nombre le corresponda en absoluto.

Nos hemos extendido en estas consideraciones para evitar con ello que se produzcan errores de interpretación al leer obras antiguas o escritas en otras lenguas, por pensar que están realizadas sobre alguna raza canina distinta al dogo alemán.



Categoría: Dogo Alemán o Gran danés.

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