Los preparativos del viaje con su caballo: la documentación y las protecciones


Una vez escogido el transporte con el cual van a trasladar los caballos, se debe preparar el viaje dependiendo siempre del medio utilizado. La preparación antes de la salida se inicia con una revisión periódica del medio elegido, asegurando de que en su interior el suelo esté provisto de una buena estera o una eficiente cama de paja, y de que todos los accesorios estén asegurados y bien engrasados. La documentación es necesaria para poder permitir la libre circulación equina por toda España. La rigurosidad viene dada por los problemas de las epidémias u otras enfermedades que obligan a que la legislación cambie constantemente. A parte de las complejas normativas que pueden competir para cada Comunidad, se puede circular tranquilamente con lo siguiente:

  • El Libro de Identificación Caballar (LIC) puesto al día.
  • El Test de Coggins, que verifica la ausencia de anemia infecciosa equina.
  • Las Guías Interprovinciales, que certifican la entrada de los caballos de una Comunidad a otra.

A nivel internacional, para poder cruzar las fronteras, es necesario ponerse en contacto con un agente de aduanas que se ocupará de solicitar la documentación pertinente y de tasar el valor del caballo. El transporte deberá de tener un certificado conforme esta desparasitado y es valido para su utilización. A su vez, en la mayoría de los casos, un seguro que cubra al caballo.

El caballo deberá de ir provisto de protecciones que eviten que se lesione o sea lesionado. A pesar de toda la seguridad que pueden aportar los medios dedicados al transporte de caballos, los accidentes muchas de las veces son inevitables. Por ello es aconsejable, y sobre todo con los potros, colocar vendas, rodilleras y, en caso de que el caballo se muestre con mucha inquietud, corvejones con el fin de evitar heridas.

La práctica más habitual es la de utilizar los protectores de gomaespuma con cierre de velcro para evitar los golpes en los miembros posteriores o anteriores. Si no se dispone de ellos, se puede solventar vendando las patas mediante unas vendas de descanso y algodón. La cabeza se puede preservar de los golpes mediante un protector de nuca. La cola, con el fin de evitar que roce con las paredes del transporte, se recubre con protectores de cuero y de skai, aunque es más aconsejable vendarla con una venda de trabajo. Los menudillos quedan protegidos por los protectores de gomaespuma, si bien es interesante ponerle campanas de caucho para prevenir de algún incidente en el casco.

Existen otras partes que están expuestas a los golpes y magulladuras. Los extremos de la grupa, por ejemplo, se protegen mediante una manta. Hay un mercado de mantas que incluyen protege-nucas y cubre-colas. Lo más recomendable es poner un cinchuelo que permita ajustar la manta y evitar que se mueva, además de fijar la correa del protege-colas.




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