Los orígenes controvertidos de la raza setter


Los orígenes controvertidos de la raza setter

Casi ningún cinólogo discute en la actualidad que el grupo genéricamente denominado de «los perros comunes o corrientes» se ha desarrollado en tres direcciones fundamentales, con algunas características básicas que se encuentran presentes en todos ellos a causa de los frecuentes cruces que se han llevado a cabo.

Esas tres direcciones o grupos son:

  • Los perros caseros y vigilantes, que integran la familia llamada Spitz.
  • La familia compuesta por los pinscher (que provienen, a su vez, de los grifones) y los schnauzer.
  • El grupo de los terrier, tal vez el más popular de todos en la actualidad.

Entre los grupos b y c existen unas relaciones bastante evidentes de carácter y también en su empleo. En una fecha tan temprana como la de 1836, H. G. Reichenbach describe al perro de los establos y ratonero como un «pinscher de dos tipos de pelaje: liso y acaracolado»; al mismo tiempo, lo considera como el producto de un cruce entre el mops (perrillo dogo) y el inquieto y vivaz ratonero. Sin embargo, en cierta medida, plantea la posibilidad de que se trate de otro cruzamiento, realizado entre el ratonero y el lebrel. Al mismo tiempo, este gran cinólogo, calificaba al schnauzer como un bastardo del pudel (perro de aguas) y del mops, con lo que dejaba sentado el parentesco existente, a su entender, entre un ancestro del pinscher actual y los schnauzer (bigotudos o barbudos).

Otro gran cinólogo alemán, L. I. Fitzinger, suponía hacia el año de 1876, que el pinscher acaracolado era el producto de un cruce entre el bolonés y el spitz. Algo más tarde, en 1890, Berta, el mejor investigador de ambas razas, comprobó que al iniciarse su cría el pinscher era, en realidad, «una mezcla de tipos, colores, variantes de pelo y tamaños». De las distintas descripciones que expertos y simples aficionados nos han transmitido, puede inferirse que el pinscher sea el mismo perro que, con frecuencia, aparece nombrado en los libros y tratados de caza escritos y publicados durante la Edad Media en Alemania.

El vocablo utilizado en tales obras cinegéticas era Bibarhunt, que viene a significar algo así como perrocastor; este cánido es el ancestro más directo y menos discutible de la familia compuesta por los pinscher y los schnauzer. En otra gran obra de la cinegética, titulada Secretos de la caza, muy difundida en el siglo XVII y escrita por Tántzer, se describe con la palabra Dachskriecher (en una traducción muy libre: perseguidor del tejón) a cierto perro de pelaje algo rizado, de patas rectas y una cola anillada. Según muchos autores actuales, este Dachskriecher correspondería más bien a las características del schnauzer y no a las del ratonero, al menos desde el punto de vista morfológico externo.

No obstante existe como elemento en común el tipo de presa en que se han especializado por aquellos tiempos ambos perros: roedores que cavan sus madrigueras en tierra y que son perseguidos por el can excavando con gran habilidad. Está claro que se trata de un punto de partida muy amplio y diverso. No obstante, si se analizan con cuidado los caracteres fundamentales de las razas que han tenido incidencia en la formación del pinscher, se advertirán con facilidad aquellos elementos que son comunes a todas ellas.




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