La salud del setter


Lo mejor que podéis hacer cuando vuestro perro no se sienta bien es acudir al veterinario, o a cualquiera de los ambulatorios veterinarios que funcionan en todas partes. Querer sustituir al sanitario es un error. Por mucho que apreciéis al animal y por mucho que lo conozcáis, nunca prodréis curarlo con la pericia y experiencia de un especialista. Del mismo modo, es peligroso prestar oídos a quien asegura tener mucha experiencia en cuestión de perros y se pone a dar consejos.

Las enfermedades que pueden afectar a un perro son varias, aunque con mucha frecuencia los síntomas que se manifiestan son comunes entre sí. Por ello es muy difícil para un profano el hacer un diagnóstico seguro y establecer la terapéutica adecuada. El que ha poseído siempre un perro y es un apasionado cinófilo es igualmente capaz de prestar los primeros cuidados a un perro enfermo en espera de que intervenga el veterinario.

Hay molestias comunes a todos los perros en general, cualquiera que sea la raza a que pertenezcan, y hay otras que afectan especialmente a aquellos animales que están expuestos a ciertos peligros. Estas enfermedades podrían denominarse «profesionales»: por ejemplo, el reumatismo, la artritis, las distorsiones, las escoriaciones, las fracturas y otros muchos males afectan fácilmente a los setter que, siguiendo a sus amos en la caza, pasan bastante tiempo expuestos al frío, a la humedad y al peligro de percances.En el presente capítulo se enumeran por orden alfabético, para hacer más fácil su búsqueda, las enfermedades para algunas de las cuales se indican los remedios más simples y urgentes.




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