Hidrofobia del perro


Esta enfermedad del sistema nervioso central de los perros se propaga con la saliva infectada transmitida por la mordedura de un animal contagiado. De los dos tipos principales de síntomas, el primero es el de «rabia furiosa», en que el perro pasa por un período de melancolía o depresión, luego irritación y finalmente parálisis. El primer período puede durar desde unas pocas horas hasta varios días, y durante él el perro se muestra malhumorado, cambiando frecuentemente de postura, pierde el apetito, empieza a lamer y muerde o traga objetos raros. Durante esta fase el perro se muestra turbulento y tiene el impulso de huir. El animal actúa ferozmente y muerde cualquier cosa a la vista. Si se le encierra o enjaula atacará a los barrotes rompiéndose probablemente los dientes o fracturándose la mandíbula.

Sus ladridos se convierten en un aullido peculiar. En la fase final se paraliza la mandíbula inferior que queda colgante. Anda tambaleándose y gotea saliva por la boca. Entre 4 y 8 días después del ataque de parálisis el perro muere. El segundo tipo lo podríamos llamar callado o latente, está caracterizado por su andar a manera de un oso con la cabeza baja. La mandíbula inferior queda paralizada y el animal no puede morder. Parece como si tuviera un hueso atragantado.

Si un perro recibe un mordisco de un 11 animal rabioso probablemente se le podrá salvar si llega al veterinario a tiempo para recibir una serie de inyecciones. Una vez aparecen los síntomas ya no es posible curación alguna. El caso de un perro rabioso debe ser comunicado a las autoridades sanitarias de la localidad ya que constituye un peligro para todo aquel que se le acerque. Al igual que otras vacunaciones, la de la rabia debe repetirse anualmente. En muchos países esta vacunación es obligatoria.




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