Generalidades del perro pekinés


Generalidades del perro pekinés

Nociones generales

  • La observación de la conducta de los perros indica que los hay de muy variados caracteres: débiles, fuertes, desequilibrados, fuerte equilibrado inquieto y fuerte equilibrado inerte.
  • Principie por estudiar a su cachorro, sus inclinaciones, tendencias y carácter. Trate de comprenderlo, interpretar sus preguntas a través de la forma de ladrar y del movimiento de su cola. Acostúmbrese a observarlo a los ojos para entender el lenguaje de los mismos, ya que los ojos de los perros son encantadoramente expresivos. No lo engañe ni defraude, siendo que ésta raza jamás se comportará en forma desleal.
  • Su animal debe tener absoluta confianza en usted, que es su amo. Debe acostumbrarlo a que mientras coma, usted podrá estar junto a él y quitarle la comida de su boca. Aunque parezca pueril, es de suma importancia, ya que podría presentarse la necesidad de tener que introducir su mano en la boca a fin de quitarle un hueso que lo estuviese ahogando o algún alimento envenenado. Debe poder auxiliarlo sin peligro de que lo muerda.
    Cuando esté comiendo, le quita la carne de la boca y comience a observarla, luego se la ofrece para que se la coma. Si intenta rezongarle o morderle, lo reprende “No” y transcurridos unos segundos se la ofrece. No debe demostrar miedo ya que eso lo convertiría en “amo” mientras come. Soy de opinión que es una buena medida darle de comer con la mano en algunas ocasiones; de esa forma, se acostumbra a ello.
  • Aunque en la casa vivan varios familiares, el cachorro debe tener un solo amo, y será la persona que le dé la comida, lo higienice y lo lleve a pasear. Juegue mucho con el cachorro, ya que es evidente que los animales jóvenes juegan a las actividades serias que realizarán mas tarde en la vida. El perrito cuando juega a morder y cazar entablando verdaderas riñas no lastiman, pero indudablemente adquieren gradualmente más destreza en los comienzos incompletos e imperfectos de lo que más tarde serán acciones instintivas perfectas.
  • Conviene prestar mucha atención a la sociabilidad de nuestro cachorro, que practicará con seres humanos como con los de su especie. Cuando intente correr tras un gato lo reprende “No” y lo obliga a adoptar la posición de “Junto”, Tampoco debe permitirle pelear con otros perros. Déjelo jugar con ellos, pero si nota que quiere pelear, lo reprende y ordenándole “Junto” lo aparta. De esa forma asociará que la pelea le quita la libertad, y eso no le va a gustar.
    Con respecto a las personas, conviene que sea sociable, pero no permita que todos lo acaricien, ya que un perro debe ser sociable pero indiferente con los extraños. Generalmente no les agrada que los estén manoseando, por lo tanto evite que lo molesten.
  • Acostumbre a su perro a los ruidos diversos, a los cuales debe prestar atención pero sin sobresaltarse ni asustarse. Llévelo por todo tipo de terreno, con abstáculos, entre el tráfico, fábricas, estaciones ferroviarias, etc. a fin de que se acostumbre a andar por cualquier lugar. Si lo nota que tironea de la correa tratando de escapar por estar asustado, acarícielo y con palabras suaves lo irá calmando para pasar nuevamente por el lugar que le produjo la intranquilidad. Repita hasta tanto actúe en forma normal.
  • Su perro no debe tratar de pararse sobre las personas extrañas a fin de exteriorizar su alegría de verlas o tratar de atacarlas. Debe mantener una conducta en la calle, y no molestar a nadie. Es bueno que sea observador y para ello debe conversarle haciéndole notar todo.
    Si usted se detiene a conversar con alguna persona, ordene a su perro “Sit” y que se quede tranquilo mientras la espera. También puede quedarse en la posición de “Parado” o “Echado”. Acostúmbrelo a quedar en cualquier posición mientras lo espera, y si debe alejarse un poco, que se mantenga en su lugar sin moverse. Hágale notar que no lo abandonará ; por lo tanto no juegue con sus sentimientos haciéndole sentir ansiedad.
  • En sus órdenes, evite las terminaciones que tengan la misma pronunciación o similar, ya que su perro podría confundirlas. Para cada orden siempre utilice las mismas palabras. Sepa que si usted se propone, su perro llegará a conocer por su sonido, en el transcurso de los años, un gran número de palabras y gestos diferentes. Por tal razón no cambie las palabras de las órdenes ya enseñadas.
  • Su perro no debe mendigar comida cuando lo vea comer. Nada debe pedirle, pues el hacerlo constituye una de las más feas costumbres que adquieren estos animateS.
    No le dé y cuide que ningún familiar suyo lo haga por debajo de la mesa. Si el animal le pide, lo reprende “No” y no le hace caso. Si llora hágase el indiferente, y si insiste mucho, con su cara más inocente le ofrece un bocado en el cual previamente ha puesto mucha pimienta (o vinagre). Luego de varias tentativas por lograr un bocado sabroso, se convencerá solito que no es así. Si continúa insistiendo, lo lleva fuera del recinto del comedor mientras estén en la mesa.
  • No lo permita acostarse en los sillones, ya que lógicamente le agrada más que el suelo. Es más mullido y está impregnado del olor de su amo. Si de cachorro no
    logra impedírselo, de grande lo mirará con esos grandes ojos llenos de dulzura que lo convencería, aparte que lo hará sentir culpable y apenado por no permitirle dormitar en su sillón preferido.

¿Qué debo hacer para que mi perro no suba a los sillones?

Cuando lo vea en los sillones, lo toma del collar o pelambre y obligándolo a bajarse lo reprende “No” y le ordena “Down” al pie del sillón, a la vez que usted se sienta en el sillón, a fin de que se dé cuenta que es a usted a quien le corresponde sentarse en él. Repita todas las veces que sea necesario y verá que pronto se dará cuenta que no debe subirse.

Mientras me encuentro en casa el perro no sube, pero cuando falto, el muy travieso ahí va a disfrutar del sillón o la cama. ¿Por qué?

El mecanismo de la conducta del animal se explica perfectamente. La combinación del sillón con su persona sólo le trajo retos, se ha convertido en inhibidor condicionado. Cuando usted se encuentra ausente, el sillón despierta una reacción positiva en el animal (su presencia, que adquiere la categoría de estímulo inhibitorio negativo no está presente).

¿Cómo debo actuar?

Un sistema que da buen resultado es colocar una chicharra bajo el almohadón a fin de que cuando el animal suba al sillón, aquella comience a sonar; el perro sorprendido se largará del sillón inmediatamente. Igualmente puede alternar con el procedimiento antedicho, poniéndole algún líquido de olor desagradable para el animal, tales como insecticidas llamados repelentes. Verá que no sube más.

¿Los perros ven el mundo en colores como nosotros?

Para obtener una contestación a esta pregunta, los hombres de ciencia han empleado un método mediante el cual adiestran a los animales de tal modo que acudan a los distintos colores. Se trató de enseñarles a salivar cuando se les mostraba los distintos colores, como se les enseñó a hacerlo cuando sonaban diferentes notas musicales. Resultó imposible que un perro distinguiera un color de otro como señal para el almuerzo. Esta cuestión exige otras pruebas con otras técnicas, pero hasta donde alcanza la evidencia científica, aparentemente los perros son ciegos para el color. Para ellos todos los colores parecen ser distintos tonos del gris.

¿Piensan los perros antes de actuar?

De acuerdo con los estudios efectuados por científicos, el animales incapaz de “pensar” fuera de la situación concreta, vale decir, que el pensamiento del animal se rige por una actividad que va unida a la acción de los estímulos cóncretos. Casi se podría afirmar que el animal obra “pensando” y “piensa” obrando.

¿Tienen algún medio de comunicación los perros entre sí?

De acuerdo a interesantes experimentaciones, muchos animales pueden comunicarse entre sí y al mismo tiempo con el hombre. Ninguno emplea la palabra pero igualmente se hacen entender. No debemos olvidar que nosotros los humanos, al nacer, no utilizamos la palabra para hacernos entender con nuestros padres.
Nos valemos de exclamaciones, movimientos de manos, hombros, giros de cabeza, etc., para expresar nuestros deseos. Del mismo modo, los perros se valen de sonidos diversos y movimientos para comunicarse entre sí. Ladran, aúllan, gruñen, gimen; también expresan sus sentimientos por medio de movimientos, muestran los dientes, levantan una pata delantera, se les eriza el pelo etc. Otros perros pueden comprender todos estos sonidos y movimientos.

Además también utilizan los olores, ya que muy bien sabemos de qué manera los perros se reconocen por el olfato.

Naturalmente nosotros tenemos que aprender a hablar, pero los niños no aprenden a emitir gritos de varias clases correspondientes a sus sentimientos y necesidades. Todos estos gritos son producidos por instinto, como asimismo sucede en los animales, en este caso los perros, que son los que nos ocupan.

Si usted es observador, al, cabo de un tiempo verá con gran alegría que podrá comunicarse con su perro con la misma facilidad que si estuviese expresándose por medio de la palabra. Su perro puede mantener un cierto tipo de conversación, pudiendo al mismo tiempo expresarse con suma facilidad. Otros de los medios que se valen los perros para darse a entender es su mirada. Una mirada que refleja todos sus sentimientos, dolores y rencores. Trate de llegar a esa comunión con su amigo y se sorprenderá de los bellos resultados que obtendrá.




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