Gatos: Independientes y ¿diabólicos?


Gatos Independientes y diabólicos

Es una criatura reservada, de espíritu independiente. Son también curiosos, y les gusta explorar cosas diversas en situaciones que no tienen nada que ver con su necesaria supervivencia.

Pero ese ser independientes, los hace también en cierta forma individualistas y calculadores.

Probablemente un gato no recordará que no debe traer sus trofeos a casa o recostarse sobre el mejor traje negro. Sin embargo, tendrá una gran capacidad de memoria para recordar aquella información que a él le es útil, aunque no lo sea para su dueño.

Los gatos recuerdan perfectamente bien qué les gusta comer y donde se encuentra siempre su plato de agua.

Recuerdan además, y entre otras muchísimas cosas, qué voz deben emplear para que el dueño responda a sus distintas demandas, y generalmente a la hora de las comidas recuerdan hasta sus propios nombres. Pero su memoria es selectiva, y sólo con un muy adecuado entrenamiento podrán recordar lo que se espera de ellos.

En cuanto a las características que a veces se le han asignado de “esotérico”, no puede negarse que estos ani-malitos poseen habilidades no sólo muy similares a las de los humanos, sino que además tienen un tipo diferente, más avanzado y más perfeccionado de intuición y hasta de percepción de su mundo externo.

Está comprobado por ejemplo que un gato, mientras duerme, experimenta sensaciones o experiencias semiconscientes si no iguales al menos muy parecidas a las del hombre.
De esto existe incluso evidencia externa: hay cambios de postura corporal, movimientos con las patas y las uñas, movimiento de los bigotes y orejas, incluso a veces vocalización.

En el sueño profundo, el cerebro del gato está tan activo como cuando está despierto, y sus sentidos están igual de alertas para la recepción de estímulos.

Los gatos poseen sentidos sumamente agudos, y muchas veces reaccionan ante situaciones aparentemente tranquilas, porque perciben sonidos o vibraciones y detectan olores que nosotros no podemos detectar.

Son capaces de prever, por ejemplo y con varias horas de anticipación, catástrofes producidas por erupciones volcánicas o terremotos.

En la edad media, se relacionaba a los gatos con la magia negra; se pensaba que eran familiares de las brujas, o incluso que las brujas mismas se transformaban en gato.

Tal superstición era fomentada tal vez por el hecho de que hay felinos que no quieren a los hombres, o quizás aún por el hecho de que estos animales siempre se han negado a ser serviciales como las otras especies domésticas, lo cual seguramente alimentó la idea de que eran misteriosos en cierta manera. Incluso en la actualidad hay aún personas que los su-ponen maliciosos.




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