Gato con cálculos renales


Tom creció en un ambiente libre (un patio amplio con árboles y pasto, también permanece dentro de la casa), le doy de comer una lata de atún al día y croquetas, agua siempre disponible. En varias ocasiones por motivos de trabajo lo llevamos a otra casa en dónde se mantiene encerrado por su propia seguridad (tenemos perros guardianes) pero con todas las comodidades, cama, caja de arena, comida y agua, la dieta no varía mucho y por su puesto el cariño y atención es el mismo.

Hace unos días por motivos igual de trabajo dejamos a Tom en la casa de la familia dónde permanece encerrado, se mantenía muy inquieto por el celo y de mal humor, la familia se dio cuenta que aparte de que estaba desesperado por salir en busca de una gatita, estaba inactivo y sus patitas traseras como que le dolían, presentaba cansancio y comía un poco menos de lo habitual.

Pensando que era por el celo procedimos a la castración, la cual ya estaba planeada para enero de 2018 (porque como tendríamos vacaciones podríamos cuidarlo las 24 horas para que su recuperación fuera más rápida cuidarlo que no se lamiera, etc.) y pasaron dos días como lo esperado estaba débil y cansado, apenas si comía pero fue cuando notamos que se le dificultaba orinar y a pesar que la herida de la operación estaba en el mejor estado él se notaba como inflamado, al vomitar decidimos llevarlo con un veterinario.

Le diagnosticaron cálculos no sabíamos si renales o en la vejiga, nos dijo que al castrarlo notó que olía mucho a orines, le apachurraron su pancita y le salió una gran cantidad de líquido y piedrecillas, le inyectaron algo para que las arrojara y aparte nos dieron un tratamiento de 5 dosis más para el dolor, inflamación y antibióticos. Percibimos una mejora dos días después, sin embargo seguía sin alimentarse correctamente y un poco desanimado. Al día siguiente (el día de ayer) nos percatamos de que le costaba orinar bien otra vez y lo volvimos a llevar al veterinario.

El intentó introducirle una sonda pero como Tom no se dejaba ya que era doloroso y rasguñaba con fuerza, el veterinario nos dijo que tenía dos alternativas. Dejarlo así y que Tom moriría o que lo anestesiara y colocarle una sonda para sacarle todo el líquido que tenía retenido pero que como no había comido bien era muy peligroso, nos dijo que podían suceder tres cosas:

  • Que Tom soportara la anestesia pero no pudiera sondearlo porque estuviera taponeado de su conducto y no de la vejiga, y Tom muriera.
  • Que Tom no soportara la anestesia y muriera.
  •  Tom soporta la anestesia y puede ser sondeado para proceder a un tratamiento.

Afortunadamente Tom soportó la anestesia y se le pudo realizar el lavado. Antes de que nos lo entregaran el día de hoy nos comentan que comienza a arrojar un líquido viscoso color verde, el diagnóstico del veterinario es que es parte de la vejiga y al analizarla nos dice que aparte de la mucosidad hay arena color rojo (lo del color rojo no estoy segura, creo que así lo entendí).

Tom se encuentra débil y triste, el veterinario dijo que él se compromete a cuidarlo dos días más para extraer todo lo que pueda de la arena y fluidos, se encuentra conectado a suero y le ofrece de comer y beber.
Comenta que si en esos dos días no mejora podemos disponer de él, mi papá con tal de no dejarlo sufrir sugiere eutanasia, yo quiero hacer todo lo que esté en mis manos para que viva y esa es mi consulta, saber si en realidad no mejora sería lo mejor dejarlo ir o existen algunas otras alternativas, quiero hacer todo lo que pueda por Tom.

Tipo de Animal:

  • Gato.

Sexo:

  • Macho.

Edad:

  • 4 años.

Lizeth Bustos




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