Enteritis en el perro setter


Cuando el perro es atacado de gastritis, con el consiguiente abatimiento, casi siempre se asocia la enteritis a esta afección. En tal caso, el mal se transforma en gastroenteritis y el perro que la padece adelgaza, se fatiga, pierde el apetito y el sueño, se arrastra con las patas, que no lo sostienen, y tiene una sed inextinguible así como un mal aliento. La diarrea lo convierte en una sombra.

No es raro que las heces que evacua a continuación, muy líquidas y emanando un mal olor perceptible incluso a distancia, vayan acompañadas de sangre y de catarro intestinal. La inflamación del intestino y la diarrea provocan el prolapso del recto.

La enfermedad ataca lo mismo a los cachorros que a los perros adultos, y si para éstos ya es bastante grave, para los primeros puede ser mortal. La intervención del veterinario es indispensable más que nunca pues solamente un atento examen de las heces y una visita cuidadosa pueden permitir a aquél el establecer las causas del mal, y en consecuencia, la cura adecuada. Habitualmente, le son suministrados al perro desinfectantes intestinales, un laxante muy ligero, mientras que la dieta a observar es a base de brebajes de cebada, caldos ligeros con la adición de algo de pan cocido, arroz hervido y poco condimentado, y fideos finos aglutinados.

Durante la enfermedad, el perro debe permanecer absolutamente en reposo en un ambiente cálido. Si la enfermedad tiene lugar durante el invierno, no es conveniente hacer dar al perro su cotidiano paseo, aunque debe permitírsele hacer sus necesidades en un cajón lleno de serrín.

A continuación, cuando el animal empieza a sentirse mejor, lo sacaréis fuera después de haberle abrigado el abdomen con una faja de lana. La convalecencia durará aproximadamente unos diez días. Nutriréis al animal con comidas ligeras y substanciosas, rehabituándolo poco a poco a la vida normal. Si la estación lo permite y la temperatura es tibia o cálida, haced dar al setter breves y frecuentes paseos que le devolverán el vigor y la salud en poco tiempo. El veterinario os indicará qué curas reconstituyentes deberéis aplicar a vuestro perro, especialmente si todavía es pequeño, a fin de que la enfermedad no lo deje durante mucho tiempo debilitado y vulnerable.

Un remedio popular y eficaz, que se puede aplicar a los perros atacados de enteritis y gastroenteritis, es el siguiente: comprad en la herboristería carbón de abedul y mezclar 15 gramos de éste con 10 gramos de bismuto. Esta dosis hay que dividirla en 15 tomas, que deben suministrarse una vez cada dos horas, si el perro es adulto, y cada tres horas y media si es cachorro.

 




Califica este Artículo:
0 / 5 (0 votos)




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *