Enfermedades del pie del poni


Lesión del hueso navicular

Es la inflamación de la última articulación de la falange con erosión parcial del hueso navicular y de la aponeurosis plantar. Los síntomas son poco claros, y muchas veces, si no hay hinchazón y calor en la corona, se confunden con los de enfermedades de las regiones superiores. El caballo levanta menos la extremidad y al caminar el tranco es más corto, la extensión de la articulación de la rodilla es incompleta, y el apoyo se realiza más bien con la punta. A medida que el animal camina el dolor disminuye y el apoyo mejora, pero con la fatiga el miembro vuelve al estado primitivo de rigidez, y el animal en reposo se apoya en extensión. La enfermedad puede prolongarse con altibajos de mejoría y empeoramiento alternativos, tanto en reposo como en movimiento.

Poco a poco el casco contrae la corona y, posteriormente, la contracción se propaga a los laterales del casco y a los talones, y los pies se cierran. Las causas de esta enfermedad son desconocidas, pero a menudo están en relación con ejercicios violentos, como el salto de obstáculos.

Se cura con reposo, antiinflamatorios, cataplasmas de los más variados productos vegetales, minerales o químicos, pero con pocas o ninguna probabilidad de éxito, de modo que inevitablemente se llega a la neurectomización.

Putrefacción de la ranilla

La putrefacción de la ranilla puede estar causada por la falta de limpieza del casco o por la baja frecuencia de herrado. Otras causas también pueden ser la falta de renovación de la cama, que se humedece y fermenta, o el abandono prolongado del poni en el box, cuando no se ha tenido la precaución de reducirle convenientemente la ración de alimento.

Esta enfermedad consiste en la irritación de la ranilla que tiende a ulcerarse y se manifiesta con un aumento de la temperatura. La sustancia córnea de la ranilla se ablanda, se deshebra y del tejido blando del pie lesionado supura un líquido uniforme, negruzco, de olor muy desagradable, que se acumula en los surcos de la ranilla.

No se trata de una lesión peligrosa si es de carácter leve, pero si no se trata a tiempo puede derivar en cáncer de ranilla. Se cura limpiando profundamente la ranilla, introduciendo en los surcos alumbre de roca en polvo, que se retiene con un algodón fuertemente apretado. Si a pesar de estos cuidados la lesión tiende a ulcerarse se requerirá la intervención del veterinario.

Heridas producidas por cuerpos extraños

Los clavos sueltos u otros cuerpos extraños pueden clavarse en la planta del pie. Estas heridas son graves cuando el cuerpo extraño penetra profundamente en los tejidos plantares. Si son leves y superficiales el caballo no cojea, a no ser que el cuerpo extraño permanezca en la herida. En este caso basta extraerlo para obtener una rápida recuperación. Si el cuerpo ajeno llega a traumatizar en profundidad pueden producirse graves consecuencias o incluso la muerte por tétanos.

Los cuerpos extraños tienen que ser extraídos rápidamente y la herida debe ser desinfectada. Igualmente se efectuará un tratamiento de cobertura antibiótica. Es importante poner una inyección de suero antitetánico aunque el animal ya haya sido vacunado. Si a pesar del tratamiento no se produce una curación rápida habrá que acudir al veterinario.

Clavaduras

La penetración de uno o más clavos de los que fijan la herradura en la parte viva del pie provoca una herida, clavadura, que se manifiesta con una cojera más o menos marcada. El remedio es extraer inmediatamente los clavos que producen la herida; si hay pérdida de sangre practicar una inyección antitetánica, desinfectar y suministrar antibióticos.

Magulladuras en el casco

Son contusiones en la suela, en los talones, en definitiva, de cualquier parte del casco que, según la gravedad, se manifiestan con cardenales o hematomas en la sustancia córnea, o incluso con supuraciones y formación de abcesos. Al alcanzar una cierta importancia provocan cojera en el caballo sin que se manifieste una lesión visible. Tanto es así que para conocer la causa hay que comprimir con unas tenazas especiales el punto sospechoso para ver si el animal da muestras de dolor. A veces se encuentran cuerpos extraños entre la herradura y el casco. Es fácil intuir que los caballos más propensos a sufrir estas lesiones son los que tienen los pies con los talones bajos, débiles, demasiado estrechos y/o cerrados. Las causas más comunes son los terrenos duros, irregulares o pedregosos, o las herraduras que no se adaptan al casco o que comprimen demasiado los talones. Es recomendable confiar su curación al veterinario.

Cuartos

Son grietas que se forman en la pared del casco siguiendo la dirección de sus fibras. Comienzan generalmente en la corona y se dirigen hacia abajo en forma más o menos irregular. Pueden ser superficiales, lo que no provocaría cojera, o profundos, lo que causaría graves lesiones además de cojera.

Ocurren cuando el poni tiene delgada la muralla del casco, los cascos muy grandes, vidriosos, o poco resistentes. También pueden deberse a que el poni viva en un clima muy cálido o muy fangoso. Además pueden aparecer cuartos provocados por una herida en la corona, por una herradura estrecha, por una carrera violenta, por falta de cuidado y engrase regular de los cascos, etcétera.

Los cuartos superficiales se corrigen untando el casco con grasa de calidad. El herrador puede detener el avance de un cuarto haciendo una ranura perpendicular al mismo con un hierro candente.




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