Embarcar y desembarcar al caballo


Embarcar y desembarcar al caballo

El desplazamiento de los caballos exige muchos cuidados, pero donde más atención se debe poner es a la hora del embarque y desembarque, pues de ello puede depender el estado y el carácter del animal. Lo ideal es actuar con buenos modos, evitar el nerviosismo y tomarse el tiempo que sea necesario, tanto para aquellos caballos que realizan el embarque y desembarque prácticamente solos, y, más si cabe, para los que se resisten, pues son estos los que pueden coger miedo y convertirse en un problema siempre que se les tenga que transportar.

Para el embarque se deben evitar las aglomeraciones que puedan distraer al caballo y conseguir que entre dos o tres personas suban de uno en uno los animales. Se le debe de llevar derecho sobre la rampa, formando ésta un ligero ángulo de entrada. Si quiere entrar solo se puede dejar que vaya por delante, y una vez arriba se asegura la barra o cadena de seguridad y se le ata. El problema surge cuando el caballo no quiere acceder al interior del transporte.

Si no ha sido asustado anteriormente, el éxito dependerá de la confianza del dueño y de la obediencia que le haya podido inculcar. Pero si se sigue resistiéndose se puede recurrir a toda una serie de soluciones:

  • Cubrir la rampa con paja.
  • Animar al animal con pienso o golosinas.
  • Intentar que entre la máxima luz posible.
  • Subir un caballo que haga de guía.
  • Dar un pequeño toquecito para que se decida.
  • Utilizar cuerdas que sirvan de ayuda.
  • Taparle los ojos, o salpicar con una escoba mojada la grupa a medida que se acerca a la rampa.

Hay otros sistemas, pero nunca tendrán resultado si la manera en la que había sido transportado anteriormente fue accidentada, y el tacto y la manera de ser de la persona no es la adecuada. Durante el viaje la colocación del caballo en el interior irá a gusto del transportista o propietario. Si se trata de un solo caballo, se situará en el lado del remolque que vaya más cerca del centro de la carretera, ya que viajará mejor y permitirá una mayor estabilidad. Su posición será en sentido de la marcha.

En los camiones su colocación vendrá en función del número de caballos que se desplazan, puesto que si no se logran llenar todas las plazas existe la costumbre de adoptar una posición sesgada en sentido de la marcha que permite, además de arañar unos centímetros más del espacio limitado al animal, que éste se encuentre en su postura más cómoda. Los caballos, generalmente, rehúsan beber en los viajes, en algunos casos para compensar esto se les deja un poco de comida para su entretenimiento. Si se hiciese una parada por tratarse de un largo recorrido, entonces se les intenta dar un poco de agua.

El desembarco del caballo es tan importante como el embarque, pero no tiene que representar un gran problema, pues si el caballo ha subido bien también lo debe hacer en el momento de salir del transporte. En los trailers y auto-caravanas la disponibilidad de tener puertas laterales facilita aún más el desembarco al no tener que retroceder al caballo. Esto también puede verse repetido en vanes que posean dos puertas, en donde la de acceso a veces hace de rampa. No hace falta decir, que debe ser vital que la rampa se encuentre forrada para así evitar que el caballo resbale. Una vez en tierra es aconsejable darle unas cuantas vueltas para que así desentumezca los músculos antes de introducirlo en el box.




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