El secreto para criar bien a su perro


Al igual que con un niño pequeño, debes mantenerte paciente, tolerante y comprensivo ante los errores de tu perro, haciendo que se sienta querido y deseado y no rechazado o aislado. Tú no le pegarías a un niño por ensuciar sus ropas pues comprendes que aún no está capacitado para controlar sus movimientos de tripas: ten igual comprensión para con tu bebé canino. Nunca restriegues su nariz en sus excrementos. Nunca incurras en la práctica común de castigarlo con un periódico enrollado. Nunca le pegues con tu mano, pues con eso sólo aprenderá a temerte. Usualmente el castigo se aplica algún tiempo después de cometida la falta con lo que en cualquier caso pierde eficacia ya que el perro aturdido no puede relacionar ambos eventos entre sí. Además, por asociación pronto aprenderá a estar temeroso de ti, sin nada a hacer con los periódicos, incluida quizás el área supuestamente destinada a sus desahogos.

La mayor parte de los cachorros están deseosos de agradar; las caricias, estímulos y premios (particularmente la variedad en la comida) dan mucho mejor resultado que las riñas y los castigos físicos. Además, es mucho mejor disuadir al cachorro de hacer ciertas cosas, tales como morder las patas de las sillas, haciendo esos objetos especialmente desagradables para él embadurnándolos con materias odoríficas tales como por ejemplo: pimienta mezclada con petróleo. Esto hace como si el objeto en cuestión aplicase por sí mismo el castigo cada vez que se intenta morderlo. Probablemente no hará falta un segundo aviso.

Recuerda que si un perro tiene problemas de adaptación o de comportamiento es porque su cuidador ha permitido que se desarrollaran. Por esto debes empezar como pretendas continuar, haciendo que el perro conozca lo que es aceptable o inaceptable de su comportamiento. Asimismo, es importante que seas consecuente en tus pretensiones: no puedes darle un día comida desde la mesa del comedor y luego castigarlo si mendiga comida a tus invitados.

Un cachorro es naturalmente afectuoso y excitable. Pero no a todo el mundo le gusta que un perro juguetón se le eche encima con las patas sucias de barro, o que salte entusiasmado a manera de saludo. Es importante que el cachorro entienda la orden «échate» y por tanto deberá ser una de las primeras en enseñarle.

Una estrategia eficaz estriba en levantar la rodilla y darle al perro en el estómago cuando salte. Esta maniobra se emplea cuando el animal te embiste y salta a tu pecho. O puedes cogerlo por sus patas delanteras y empujarlo hacia atrás por el suelo hasta que pierda el equilibrio y se caiga. Se necesita mucha paciencia y persistencia antes no asimile el mensaje, pero habrás evitado mucha ropa sucia y enojos de los vecinos si perseveras.




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