El poni riding y el poni de polo


El poni riding

Este pequeño caballo ha aparecido no hace mucho tiempo en la gran constelación de las razas equinas. Es el producto de cruces hechos con yeguas galesas, dartmoor y exmoor. Su cualidad más apreciada es la aptitud para el salto y, dado que alcanza la respetable (para un poni) alzada de 145 centímetros, tiene una gran demanda para la caza. Es tranquilo, pero reacciona con vitalidad, coraje y rapidez. Su cabeza tiene un perfil rectilíneo y el aspecto general es el de un típico media sangre de silla de primera generación.

El poni de polo

El jugador de polo ha de ser un gran jinete, resistente y lleno de coraje. Su cabalgadura ideal ha de ser manejable, nerviosa, con unas aptitudes excepcionales, rápida de reacciones, capaz de realizar auténticas acrobacias para detenerse de pronto y volver a arrancar, de girar sobre sí misma y debe tener también un sentido innato de la competitividad. A la creación de este corcel se han dedicado los ingleses (cruzando purasangres, angloárabes, árabes y ponis) y los argentinos, que hoy en día producen los mejores ejemplares. La base de la selección efectuada en Sudamérica empezó cruzando el puransangre inglés y pequeños bretones, y continuó cruzando a los mestizos de primera generación con el purasangre inglés.

Velocidad, coraje, obediencia, equilibrio, soltura de movimientos y armonía de formas son las virtudes de este purasangre inglés en miniatura, cuya alzada no sobrepasa los 150 centímetros.




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