El poni knabstrup y el poni falabella


El poni knabstrup

Su patria de origen es Dinamarca, en donde se conoce desde tiempos inmemoriales. Resulta imposible no reconocerlo, porque su capa, tordo gota de agua, se parece a la del perro dálmata, es decir, con manchas ovaladas con el contorno limpio, que pueden ser de varios colores —negras, castañas o alazanas— sobre fondo blanco, mientras que la crinera y la cola son estriadas. No debe extrañarnos que sea un animal codiciado por los circos ecuestres, ya que estos siempre buscan animales de aspecto espectacular.

Su particular pelaje deriva, igual que en el caso de su hermano mayor, el caballo knabstrup, de Flaebehoppen, una yegua rápida y robusta de raza española que dejaron en Dinamarca las tropas españolas durante las campañas napoleónicas.

Este poni, aparte de ser un caballo bonito, es utilizado por muchos chicos para equitación de montaña, concursos de obstáculos o juegos ecuestres. Para enganche su rendimiento también es satisfactorio.

El falabella

El único punto en común con el poni es la alzada, ya que su constitución física recuerda al purasangre, del cual es miniatura.

En el rancho de los Falabella, situado a 60 kilómetros de Buenos Aires, en la carretera de Mar de la Plata, se crían desde 1860 estos minúsculos caballos, cuya alzada, una vez completado el desarrollo, oscila entre los 40 y los 70 centímetros.

Su origen está envuelto por un profundo misterio, que la familia Falabella no ha revelado a nadie en el transcurso de cuatro generaciones. Ello deja la puerta abierta a todo tipo de suposiciones, sin excluir la práctica de manipulaciones genéticas o de tratamientos hormonales muy precoces. Lo único que se sabe con certeza es que son una mezcla de sangre shetland, de purasangre y de criollo. También se sabe que no son fértiles, por lo que cada ejemplar es un fin en sí mismo.

No hay que olvidar que los Falabella son una familia de excelentes veterinarios, uno de los cuales, el doctor Julio César, abuelo del titular actual del rancho, consiguió criar el caballo de mayor alzada del mundo, un shire de 218 centímetros. El buen carácter de los ponis falabella y su hermoso aspecto hacen que sean muy queridos por sus propietarios, que les hacen tirar de pequeños enganches, les enseñan ejercicios de habilidad o simplemente los tienen como mascotas raras y costosísimas.




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