El poni gallego


El poni gallego es un pequeño caballo que apenas alcanza los 125 centímetros de alzada y que vive en estado salvaje en grandes manadas, sin ningún contacto con el hombre y sin ningún tipo de refugio, en las tierras comunales de Galicia. De línea más bien esbelta, el perfil de la cabeza es rectilíneo y el cuello bastante largo. La capa, salvo raras excepciones, abarca todas las tonalidades del castaño y presenta una curiosísma peculiaridad consistente en que al gunos ejemplares tienen unos bigotes muy espesos.

Según las estimaciones existen alrededor de 25.000 ejemplares de este tipo de poni. Domado es útil para el tiro y para la equitación.

Todos los años, en la misma fecha, es el centro de importantes manifestaciones folclóricas que se encuentran en el origen del rodeo americano: “los curros” o “rapa das bestas” (entre los cuales destacan el curro de Torrona, Oya; el curro de San Lorenzo da Sabucedo, La Estrada; el curro de Mougas, Bayona).

En algunos pueblos de la provincia de Pontevedra, cuando la primavera reverdece los valles y los pastizales, se conducen las manadas salvajes de la montaña al curro, un cercado situado al lado de la iglesia. Los ponis se montan a pelo y se les cortan las crines de la crinera y de la cola para venderlas a los fabricantes de cepillos. Se marcan los potros, se eligen los potros del año anterior para venderlos y, al cabo de tres días, se mandan de nuevo a la montaña. Es un espectáculo de fuerza. coraje y habilidad en tirar el lazo. que se desarrolla en un torbellino de polvo, entre el griterío y las imprecaciones, que no tiene nada de elegante, pero que indudablemente fascina y excita paroxísticamente a la muchedumbre de espectadores.




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