El poni de montaña galés o welsh pony


Comienzo la presentación de las razas con los ponis galeses que considero, sin temor a que se me contradiga, como los más bellos y los más versátiles. Capaces de esfuerzos prodigiosos, pueden ser montados por hombres corpulentos y con ellos recorrer largos tramos sin acusar en absoluto su peso.

Desde tiempos inmemorables estos ponis han pasado su penosa existencia en las colinas y en las zonas desérticas de Gales, sufriendo hambre, el frío de los largos inviernos y las persecuciones por parte del hombre. A pesar de ello, no sólo han sobrevivido, sino que han conseguido prosperar.

Su vida espartana les ha proporcionado una inteligencia agudísima, una resistencia a toda prueba, una salud de hierro y un gran coraje, sin perder con el paso del tiempo su graciosa forma, que recuerda en muchos aspectos al caballo árabe. A este respecto, se cree que los caballos orientales que llevaron a la isla las legiones romanas al ser cruzados con caballos celtas, dieron origen al tipo actual de poni de montaña galés, que recientemente se ha mejorado con una mezcla mesurada de sangre árabe.

Estos pequeños caballos, de carácter dulce y vivaz, se aclimatan perfectamente en cualquier lugar, de modo que se pueden encontrar en todas las partes del mundo, tanto en zonas frías, como en regiones húmedas o incluso tropicales.

Las características morfológicas de los ponis de montaña galeses están definidas en el estándar oficial, compilado por The Welsh Pony and Cob Society, que fue fundada en 1901 y que se ocupa del libro genealógico instituido en 1902. El libro genealógico se compone de cuatro categorías: categoría A, ponis de montaña galeses que no superan las 12 manos (122 cm); categoría B, ponis de Gales hasta 13 manos y 2 pulgadas (137 cm); categoría C, ponis de Gales tipo cob de altura no superior a las 13 manos y 2 pulgadas (137 cm); categoría D, ponis de Gales que superan las anteriores medidas y generalmente tienen una altura de 145 centímetros. Los ponis galeses pueden tener cualquier capa, excepto píos o rodados. Predomina el tordo, el castaño y el castaño oscuro, si bien el negro y el ruano no son poco frecuentes, y se ven también algunos alazanes muy claros. La Sociedad ha redactado unas descripciones muy detalladas para cada sección, de las que a continuación veremos los extractos más importantes.

Categoría A (122 cm).

La cabeza ha de ser pequeña, bien esculpida, muy expresiva e inteligente, con orejas pequeñas y puntiagudas y ojos grandes como bolas de billar, bien separados por una frente ancha. El perfil de la cabeza debe tener los contornos ligeramente cóncavos, con la mandíbula bien cortada, que envuelve un pequeño mentón. Se prefiere el perfil cóncavo, se acepta casi recto, y se proscribe el convexo.

El cuello tiene que estar bien unido a la cabeza, y ha de tener una buena curvatura y un porte elegante. Las espaldas han de estar bien marcadas.

Las extremidades anteriores han de ser musculosas, con un buen aplomo, las cañas lisas y los cascos llenos y redondos. El dorso ha de ser corto y fuerte, la zona lumbar sólida y bien desarrollada, la grupa alargada y esta última ha de terminar con una cola de arranque alto y de porte alegre.

Las extremidades posteriores deben tener los corvejones moderadamente finos y muy altos.

La marcha del poni de montaña galés de la sección A es ágil y valiente, con un galope muy uniforme. En el trote las espaldas tienen un movimiento amplio, las rodillas se levantan y las extremidades anteriores se extienden hacia delante en toda su longitud sin brusquedad.

Durante el trote los corvejones están flexionados, lo cual es una característica del auténtico poni de montaña que se debe a las dificultades del tipo de terreno en el cual se ha desarrollado la raza.

Categoría B (137 cm).

La descripción de las características del poni de la categoría A también puede aplicarse al de la categoría B.

Este poni, que durante generaciones había sido utilizado por los campesinos para trabajos del campo y como medio de transporte por las agrestes montañas, a donde iban para reunir manadas de ponis salvajes y reses dispersas, era demasiado robusto para la monta deportiva. Hoy en día la raza se ha mejorado consiguiendo unas extremidades más largas con las que el paso se ha hecho más largo, aunque se mantienen el vigor, la robustez y el carácter originarios. Actualmente se utiliza sobre todo para galopar y salvar obstáculos, ya sea en los difíciles recorridos de montaña o en los campos deportivos. El poni galés representa un punto de interés en las muestras dedicadas a la raza.

Categoría C (inferior a 137 cm).

Los ponis de la sección C son la versión robusta del poni de Gales. Son el producto del cruce entre el poni de montaña y el cob de Gales, y el afortunado resultado fue que en los mestizos aparecieron las mejores cualidades de las dos razas (heterosis). Recientemente, debido a tales cualidades, el número de ponis del tipo cob ha ido progresivamente en aumento.

Activo y de paso seguro, es el poni ideal para paseos por el monte con toda la familia, igual que en tiempos pasados padres e hijos recorrían montados en estos ponis las agrestes montañas de la región. Espléndidos e inagotables, cubren largas distancias, a veces tirando de pequeños enganches conducidos por los agricultores en las salidas organizadas.

Categoría D (más de 137 cm).

Considerado por los aficionados el mejor poni de silla o de enganche, el cob de Gales de la seccón D es un caballo no demasiado grande, capaz de soportar cualquier peso, de saltar obstáculos importantes —por dotes naturales y no adquiridas— y de hacer un buen papel o incluso de ganar en concursos de enganche de carácter internacional.

Su aspecto elegantísimo, el porte altivo, la soltura de su andadura, el temperamento equilibrado y su particular robustez lo convierten en un caballo muy cotizado por los deportistas exigentes, hasta el punto de que la demanda supera la oferta y ser propietario de uno de estos ejemplares para muchos es un sueño irrealizable.

Para terminar con la descripción de la raza de los ponis galeses hay que añadir que los animales que pertenecen a cualquiera de las cuatro categorías muestran con evidencia las apreciadas características de su antepasado común, el poni de montaña, o sea la belleza, la elegancia, la fuerza, la resistencia y el buen carácter, que los han hecho famosos y apreciados en todo el mundo.

Además, los ponis de Gales tienen fama de ser buenos reproductores para la producción de casi todos los tipos de caballos ligeros. No debe olvidarse que los sementales de poni hackney, que durante este siglo se han hecho famosos, descienden de la raza galesa. Sin embargo, los frutos obtenidos de cruces entre ponis de Gales y caballos de otras razas no deben cruzarse entre sí para no deteriorar una raza que, en muchos aspectos, es única en el mundo. Si se dejara extinguir nadie podría reconstruirla.




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