El perro solo en casa y durante las vacaciones


La persona que dispone de poco tiempo y está obligada a dejar el perro todo el día solo en la casa porque trabaja, no debe comprarse un perro. Esta frase puede parecer muy dura, especialmente para las personas que viven solas. Pero si no tiene vecinos o amigos próximos que sean amantes de los animales y usted sólo podrá dedicarle un rato por la mañana y otro por la noche, debería renunciar a tener un perro. Naturalmente, a todo perro se lo debe poder dejar solo un par de horas de vez en cuando. Pero si sólo durante el fin de semana el animal podrá llevar la vida que corresponde a su condición de perro, es muy lamentable. Un perro joven no podrá soportar de ningún modo una juventud tan vacía de alegrías.

Un perro adulto que deba cambiar repentinamente de esquemas porque su amita se ha puesto a trabajar, pero que forma parte de la familia desde hace tiempo, puede adaptarse a su nueva situación. Pero con un cachorrito o un perro joven la cosa es muy distinta.

¿Cómo puede aprender lo antes posible un perro joven a quedarse solo de vez en cuando? Todos los perros tienen una clara necesidad, después de las comidas, de echarse un rato a dormir. Puede aprovecharse esta circunstancia para llevar al perro a su cesta, cerrar la puerta de su habitación y no hacer ruido durante un rato al moverse por la casa. También puede intentarlo después del juego o del paseo, llevándolo con su juguete o su hueso al lugar donde duerme y dejándolo solo. Lo más probable es que sólo empiece a gemir y a ladrar después de haber dormido y cuando se haya aburrido ya del juguete o del hueso. Es entonces cuando usted debe acudir, hablarle en tono enérgico y ordenarle «silencio» o «callado» y dejarlo solo de nuevo. Este ejercicio debe ensayarse de forma realmente consecuente. Sólo cuando haya transcurrido demasiado rato sin oír al animal es conveniente ir a ver qué hace, pues es probable que esté haciendo alguna de las suyas.

Por cierto, en este contexto me gustaría recordar de nuevo el ya mencionado cesto de transporte. Si el perro lo utiliza sin problemas como cama, puede meter dentro a su terrier y cerrar la puerta con tranquilidad para realizar estos ejercicios. Esta práctica tiene la ventaja adicional de que el animal no podrá «comerse» objetos a su alcance cuando se aburra, mordisquear enchufes (también deben ser seguros para los perros, como ocurre para los niños), cables de lámpara o de televisión, ni tampoco hacer sus necesidades en la habitación. No obstante, sólo se debe encerrar al perro para efectuar con él estos ejercicios; a la larga, como es lógico, no se debe dejar al perro solo encerrado en el cesto de transporte.

Cuando su perro haya aprendido a quedarse solo en su habitación sin organizar un escándalo, empiece a enseñarle a quedarse solo en el piso o la casa. Cierre la puerta de casa sonoramente como si fuera a marcharse. El perro debe creer que se halla totalmente solo. Quizá permanezca callado porque ya ha aprendido que eso de quedarse solo no va a durar eternamente. De lo contrario, vaya a verlo y ordénele «¡Silencio!» o «¡Callado!» y vuelva a marcharse. Sólo un terrier terriblemente mimado puede negarse a aprender esta lección. Por lo general, todos son capaces de quedarse un rato solos de vez en cuando. Dependiendo del temperamento, la educación puede durar algo más, pero con perseverancia y paciencia se consigue en todos los casos que el terrier aprenda a quedarse solo sin gemir y ladrar ininterrumpidamente.

Sin embargo, como ya hemos dicho, para llegar a aprender algo se ha de empezar desde muy pequeño. ¿Adónde llevar al perro durante las vacaciones? Es posible que al adquirir su terrier, usted ya haya resuelto esta cuestión, puesto que algunos criadores ofrecen a sus clientes la posibilidad de alojar a sus perros allí cuando lo necesiten. Quizá pueda dejarlo en casa de amigos o conocidos, donde el perro se encontrará a gusto, seguro y bien cuidado. Si no es posible hacerlo de este modo, existe la alternativa de la pensión o residencia para perros.

Desgraciadamente, con frecuencia los animales regresan a sus casas llenos de parásitos y bastante más delgados que cuando ingresaron. Sin embargo, esto último depende, en la mayoría de los casos, del perro en particular. Muchos sufren verdadera añoranza y rechazan sistemáticamente la comida. En estos casos, el animal no ha comprendido por qué lo han dejado allí, por qué se halla de golpe en un nuevo entorno y nadie se preocupa demasiado por él. Nada concuerda con sus costumbres y, mucho menos, la comida. De todos modos, al cabo de un par de días la mayoría de los perros se entregan a su destino.

En cualquier caso, lo mejor para su perro será que le acompañe siempre en sus vacaciones. En muchos hoteles y pensiones no ponen objeción a los perros que están bien educados. No obstante, por respeto hacia los demás, no debería llevarse al perro al comedor y hay que procurar que éste no moleste a los demás clientes. Es ahora cuando usted se dará cuenta de la importancia que tiene una buena educación. Por otra parte, en dichas ocasiones vuelve a resultar muy útil el cesto de transporte. Su terrier se alegrará de reencontrarse con su antigua cama, y mientras usted baje a desayunar, la asistenta podrá arreglar la habitación y hacer las camas sin temor al perro y sin la constante preocupación de no dejar la puerta abierta para que no pueda escaparse.

En los viajes a la costa pueden surgir algunas dificultades para llevar al perro a la playa. En algunas playas existen determinadas zonas, más apartadas, donde se autoriza la presencia de perros. Allí suele encontrarse gente agradable, precisamente, propietarios de perros.

No deje a su perro en el coche mientras usted está en la playa. Dentro del vehículo el perro sufre extraordinariamente a causa del calor y nada se consigue dejando alguna ventana un poco abierta. Algunos propietarios sin escrúpulos han dejado que su perro encontrara la muerte de ese modo. Tampoco se le ocurre a nadie dejar a un bebé en un aparcamiento dentro del coche.
Si desea llevar a su perro consigo en un viaje al extranjero debe tener en cuenta la reglamentación al respecto, por ejemplo, la necesidad de tener en regla la vacunación antirrábica. Los consulados y los veterinarios le facilitarán información sobre las disposiciones correspondientes. Por otra parte, si piensa llevarse al terrier de vacaciones debe prever cómo va a alimentarlo en su destino. En muchos sitios no tendrá problemas para encontrar comida enlatada para perros.

En el extranjero, la alimentación puede resultarle más difícil, por lo que es conveniente que se lleve algo de pienso y algunas latas de comida. Tenga mucho cuidado si el clima es muy caluroso: si las latas se han calentado demasiado y se hallan algo abombadas, asegúrese primero de que el contenido no se ha deteriorado.

En muchos hoteles puede también encontrar comida para su perro, si bien, lamentablemente, no será gratuita. De todos modos, es importante que usted lleve siempre algo de comida. Su perro no puede vivir de sol y aire puro durante tres o cuatro semanas. Prevéalo con antelación para que su perro pueda, como usted, disfrutar de unas agradables vacaciones.




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