El perro setter y la presa


La codorniz

Es la presa que se defiende obstinadamente huyendo a peón y ofreciendo así al perro un útil y simpático ejercicio de guía. El perro de muestra se apasiona a la caza de la codorniz realizando todos los ejercicios con empeño y con éxito. Si después se topa con una codorniz astuta que no levanta el vuelo, sino que se traslada continuamente escondiéndose entre las matas, entre las breñas y en los sitios más impensados, entonces se asiste a un espectáculo verdaderamente soberbio en el que el perro tiene la posibilidad de poner en evidencia su inteligencia y pericia.

Si el perro es diligente y activo, y es guiado por un cazador dotado de paciencia, la caza de la codorniz se revela como el mejor de los ejercicios para el setter, y cuando ha aprendido a gatear y a rastrear esta presa, prácticamente ha aprendido su trabajo.

La perdiz gris

El cazador experto, que conoce los hábitos de las perdices grises logra grandes satisfacciones en la caza si tiene junto a sí un perro de parada con buenas cualidades venatorias. Generalmente se observa que ninguna presa como la perdiz gris consigue apasionar tanto a un perro de muestra. Además, sus emanaciones lo electrizan. Cuando se da cuenta de que en un determinado lugar se han detenido perdices grises, se lanza sobre sus huellas y con paciencia y constancia consigue dar con la bandada, así como intervenir su vuelo y seguir las desbandadas.

Durante la caza de la perdiz gris, se puede valorar el perfecto entendimiento entre cazador y perro, y la buena preparación del animal que no tiene necesidad de órdenes para actuar. Le basta una señal de la mano, ya que el más leve murmullo podría levantar la presa.

La perdiz roja

Esta presa que vive en casi toda España, se caza poco más o menos como la perdiz gris. Sin embargo tiene una emanación menos intensa que la perdiz gris, y el perro de muestra debe poseer un buen olfato para poder cobrarla.

La perdiz griega

Prefiere la alta y media montaña y sobre todo el terreno rocoso. Es muy veloz y se esconde preferentemente entre las piedras, cosa ésta que pone a dura prueba la constancia del perro y también su olfato, pues no consigue recoger las emanaciones que con frecuencia se pierden entre las rocas y las piedras.

La perdiz de Cerdeña

Se defiende obstinadamente y con frecuencia se refugia entre las ramas altas de los árboles. Si el perro permanece inmóvil debajo, esperando que la presa se mueva, ésta permanece también inmóvil y no es raro que transcurran varias horas antes de que se decida a volar. Por consiguiente la caza de esta presa tan obstinada no puede apasionar mucho al perro de muestra.

El faisán común

La caza de esta velocísima presa puede resultar verdaderamente apasionante para el perro de muestra que busca superar, con su propia inteligencia, la astucia del faisán. Especialmente en otoño, cuando la presa ha llegado a la plenitud de su fuerza, el perro de muestra puede poner en evidencia su adiestramiento, su inteligencia y sus cualidades venatorias.

La becada

Se refugia en los lugares más tupidos, intrincados, espinosos y casi inviolables del bosque, por lo que el perro de muestra se siente estimulado a darle caza. Se puede decir que los dos animales, becada y perro, rivalizan en astucia e inteligencia, la una para esconderse y defenderse y el otro para anticiparse a sus acciones. Y ésta es la razón por la que el perro de muestra, dotado de grandes cualidades, se siente atraído por la becada quizá más que por cualquier otra presa.

La agachadiza

Las cualidades venatorias del perro de muestra se revelan especialmente cuando la agachadiza vive en sitios ricos en arrozales y prados. En efecto, en estos lugares amplios, llanos y cubiertos de hierba, el perro demuestra tener una gran ventaja sobre su presa a la que rodea y fija con gran facilidad.

La liebre

Es la gran pasión del perro de muestra, que por la liebre descuida los animales de pluma. Sus acciones son tan apasionadas, que al término de una jornada le caza queda desfallecido. La persigue, la gatea, corre tras ella, y si estas acciones tienen lugar a primera hora de la mañana, el cazador sabe que su perro quedará cansado y no tendrá ganas de participar en otras acciones durante toda la hornada.




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