El nacimiento del pastor alemán


El tiempo de espera ya ha pasado. Hemos planeado el apareamiento con todo cuidado, elegido el padre adecuado y aguardado, con grandes esperanzas (pedimos perdón a Dickens), durante aproximadamente 60 días y 60 noches de tensión que tuviera lugar el bendito acontecimiento que, por fin, se ha producido.

Ahora bien, aun cuando los cachorros van naciendo y el parto se desarrolla con gran regularidad, todavía no podemos descansar. A medida que va naciendo cada cachorro, y después de que a la madre se le haya dado un amplio margen de tiempo para lamer, limpiar y jugar con el pequeño ser, debemos colocarlo frente a las ubres de la madre, exprimiendo primero un poco de leche hasta la superficie del pezón elegido. Tras ello, sosteniendo la cabeza del cachorro y colocando su boca contra el pezón conseguiremos despertar el instinto en el pequeño ser y comenzará a succionar y a ejercer presión contra las ubres con sus patas delanteras.

Todos los cachorros que no presentan aspecto de normales deben ser eliminados al nacer siendo el vehículo más fácil para este cometido un cubo de agua cerca de la caja. Sin embargo, no debemos eliminar los cachorros anormales inmediatamente si son los primeros en nacer sino esperar hasta que la perra se halle ocupada con otros recién nacidos y normales y se encuentre a punto de dar a luz a otro antes y proceder entonces sigilosamente a retirar el anormal de la caja.

Generalmente, los cachorros nacidos en primer lugar son los mayores, sobre todo si la carnada es numerosa. Esto débese al hecho de que los que crecen en la parte más alejada del útero reciben, algunas veces, menos alimento que los demás. No obstante, una vez nacido contando con igual oportunidad de participar en el banquete que le ofrece la Naturaleza, los cachorros más pequeños generalmente se recuperan con rapidez y llegan a igualar a sus compañeros de camada que, en principio, eran de mayor dimensión.

Si la perra da a luz seis cachorros o menos y todos parecen normales y sanos no se requiere eliminación alguna. En cambio, si la carnada resulta particularmente numerosa no compensa, a la larga, dejar que trate de alimentarlos a todos sin ayuda de ninguna clase. Dejemos pues que cuide de seis o siete de los mejores y procedamos a eliminar a los restantes. Descubriremos con ello que si reducirnos las camadas numerosas hasta situarlas en un número razonable, los cachorros conservados se desarrollarán mejor, gozarán de una salud más buena y estarán dotados de mayor vitalidad que si permitimos que vivan todos.

Los cachorros apacibles y sosegados gozan de salud. En cambio, el gemir y el agitarse constantemente es una serial de peligro y es preciso proceder a examinarlos cuidadosamente para tratar de descubrir qué es lo que les duele. Algunas veces, el problema consiste en una infección parasitaria, una inflamación del ombligo o, posiblemente, coccidiosis. Cabe también que la perra no proporcione la cantidad suficiente de leche y que estén hambrientos o que sientan frío. Esta última causa, no siempre tomada en debida consideración por muchos criadores, puede ser un motivo importante de debilitamiento y muerte de los cachorros en climas gélidos durante la estación invernal. Con frecuencia, un cachorro diminuto y privado de vista se aleja, arrastrándose, de su madre y de sus compañeros de carnada y, a menos que su madre lo rescate y lo devuelva al redil, puede verse fatalmente afectado por el frío antes de que el criador lo vea y acuda en su ayuda.

El frío, junto con la incapacidad del cachorro para alimentarse cuando no se halla en contacto con la madre, lo debilita hasta el extremo de que no puede seguir esforzándose para conseguir un lugar en la mesa de alimentación canina representada por la madre y se desmejora rápidamente.

Los cachorros nacidos en lugares en los que no existe calefacción deben ser objeto de ayuda para que puedan sobrevivir. Yo recomiendo, para este fin, que se utilice paja o heno suaves para el fondo de la caja. Si la capa empleada es lo suficientemente gruesa, la madre (algunas veces con nuestra ayuda) hará un hueco en el centro de la paja o del heno en el que permanecerán los cachorros pues, a su temprana edad, son pocas las probabilidades con que cuentan de salirse de él. La madre se enrosca en torno a este hueco ofreciendo a los cachorros un fácil acceso a sus ubres llenas de leche. Los cachorros, por su parte, siempre se mantienen pegados el uno al otro, con lo que se prestan mutuamente el calor de sus cuerpos.

También cabe proporcionarles calor a través de cualquier tipo de estufa de carbón, de gas o eléctrica, o bien mediante una bombilla eléctrica (preferentemente de rayos infrarrojos) colocada en el extremo de un cordón y con una pantalla barata y casi plana de color verde, situándolo todo encima de 1:a caja.

Una solución muy concreta al problema de la falta de calor en la caja la ofrece una nueva esterilla eléctrica creada por la Goodyear Company. Estas esterillas, de 60 por 85 cros aproximadamente y llamadas Pliotherm Kennel Heaters, se instalan y se limpian con facilidad y, probablemente, son la mejor respuesta al problema de mantener los cachorros calientes en su habitáculo.

No es mucho lo que podemos hacer por los cachorros durante los primeros días, salvo examinar sus ombligos para comprobar que no existe infección (el cordón que queda después de que la madre lo haya cortado con los dientes se seca rápidamente y se cae) y eliminar, si existen, los dedos adicionales de las patas traseras. Dichos dedos deben eliminarse durante el segundo día después del nacimiento con la ayuda de unas tijeras corrientes de manicura. Una pequeña gota de sangre hará su aparición en el punto de eliminación y el cachorro emitirá un débil gemido. Después, tan pronto como se haya efectuado esta operación, deberemos devolver el cachorro a su madre, la cual le lamerá la pequeña herida y la mantendrá limpia, con lo que cicatrizará rápidamente.

Si por algún motivo la madre no puede alimentar los cachorros no recomiendo que intentemos hacerlo nosotros, sino tratar de encontrar una madre adoptiva; si lo conseguimos, nuestros problemas habrán terminado. A este respecto procede destacar que la mayoría de perras lactantes aceptarán sin dificultad cachorros que no son suyos si los mismos son objeto de una preparación previa consistente en esparcir un poco de leche de la madre adoptiva sobre sus diminutos cuerpos. La madre adoptiva los lamerá para limpiarlos y no opondrá reparos a que se unan a los demás. Asimismo, si la carnada de nuestra perra es demasiado grande y deseamos conservar y criar todos los cachorros, la madre adoptiva sigue siendo la mejor solución.

Si pese a todos los esfuerzos no nos es posible encontrar una madre adoptiva y decidimos cuidar la carnada por nosotros mismos, debemos recordar que la condición más importante para los cachorros recién nacidos es una alimentación adecuada y que no son más que seres movidos por la necesidad de comer y por el instinto y nada más. Por tanto, deben ser alimentados bien y con frecuencia. ¿Qué fórmula podemos dar a estos diminutos seres que se acerque lo más posible a la combinación de ingredientes que la Naturaleza les proporciona a través de las ubres de su madre? No puede ser leche pura de vaca, como podemos apreciar de inmediato al comparar la composición de los dos líquidos.

Grasa

Proteínas

Carbohidratos

Cenizas

Agua

Perro

11,2

5,7

3,1

1,3

78,7

Vaca

4,0

3,8

4,1

0,7

86,2

Ahora bien, dado que la leche de vaca es la única disponible, deberemos utilizarla como base y modificarla para que se acerque más a la de perra. Para conseguirlo debemos elevar específicamente el contenido de grasas y de proteínas, lo cual puede hacerse añadiendo mantequilla dulce fundida a la leche. Un poco de nata y de sangre elevará el nivel de proteínas, proporcionando también la primera algo de grasa.

Otra fórmula, quizá todavía mejor, es la que se vale de Pelargón, un producto de Nestlé desecado, acidificado y homogenizado. Como sustitutivo del Pelargón, si éste no se encuentra disponible, podemos utilizar cualquier otro producto lácteo infantil reforzado y desecado. Para ello, a cada onza (30 gramos) de producto lácteo modificado debemos añadir otra cantidad igual de nata fresca, verter seis onzas de agua en esta mezcla y proceder a agitarlo mediante una batidora eléctrica hasta que el producto resulte uniforme. Cabe también mezclar grandes cantidades valiéndose de las mismas proporciones básicas y guardarlas en el frigorífico hasta el momento de su utilización.

No obstante, una tercera forma de alimentar a los cachorros recién nacidos es adquirir una leche modificada ya preparada y especialmente fabricada para cachorros huérfanos, la cual se encuentra disponible en el comercio y es muy adecuada.

Sea cual fuere el preparado que utilicemos, deberemos administrárselo a los cachorros de cinco a seis veces diarias y, en el momento de dárselo, calentarlo hasta la temperatura corporal pues son muchos los cachorros que se niegan a aceptar un preparado que no ha sido calentado hasta la temperatura correcta. No debemos añadir agua de cal, glucosa o dextrosa al preparado pues si lo hacemos, lo modificamos en un sentido erróneo. Evitemos el valernos de un cuentagotas para administrar los alimentos a menos que depositemos una gota cada vez en la lengua del cachorro y nos aseguremos de que la traga, labor ésta muy tediosa y que dura un tiempo excesivo para que resulte apropiada cuando tratamos de alimentar a toda una carnada. El tragar leche a través de un cuentagotas puede provocar neumonía y muerte. Es mejor, por tanto, valerse de una botella y un pezón artificial, para lo cual recurriremos a un biberón corriente y a una tetina especial para cachorros de perro pastor alemán. A los cachorros debe administrárseles las cantidades siguientes del preparado.

Peso del cachorro                  Cantidad del preparado

350 gramos                               30 gramos

450 gramos                               45 gramos

900 gramos                               60 gramos

1.350 gramos                            80 gramos

Nota: Las cantidades precedentes son las que deben administrarse en cada comida y tienen carácter aproximado, dado que la capacidad de los cachorros varía al igual que la de los seres humanos.

La forma más fácil de alimentar a cachorros huérfanos es valiéndose de un tubo que se introduce por la boca hasta llegar al estómago. Para tal fin deberemos valernos de un tubo francés del número 10 y de una jeringa grande. Utilicemos Esbilac o cualquier otra leche de calidad que sustituya a la de la madre y administremos esta alimentación 3 ó 4 veces diarias, a razón de 20 a 25 cc por cada libra de peso (450 gramos) del cachorro.

Asegurémonos de que la leche se mantiene a una temperatura de unos 32° C mientras es administrada, debiendo destacar que 1 cc de preparado equivale a 1 caloría y que es necesario administrar 60 calorías por libra (450 gramos) de perro cada día.

Actualmente es muy conocida, entre quienes crían perros, la enfermedad llamada Fading Puppy Syndrome (síndrome de desmejoramiento del cachorro) o Puppy Septicemia (septicemia del cachorro). Durante la primera semana son causa de ella diversos agentes bacteriológicos y, después de transcurridos los primeros diez días hasta llegar a las tres semanas, son los virus hepáticos los que sc cobran su parte. Los cachorros, en esta situación, se debilitan, gimen constantemente, su piel arrúgase y sufren una deshidratación, sus diminutos estómagos experimentan un evidente dolor al tacto y, tal como a menudo lo des criben los criadores, parecen “apagarse, uno a uno”, y mueren al cabo de 12 ó 18 horas. La temperatura del cachorro enfermo es, por lo general y sorprendentemente, normal. Debemos protegerlos, por consiguiente, contra cualquier condición de tensión que coadyuve a iniciar este síndrome, tales como escalofríos y un ambiente insano.

Para tratar los cachorros que dan muestras, aun cuando sólo sea de un leve indicio, de hallarse afectados de dicho síndrome, deberemos seguir el siguiente programa:

  1. Elevemos la temperatura de la caja hasta un mínimo de 270 C.
  2. Administrémosles Esbilac o un preparado lácteo sustitutivo si existe alguna duda acerca de la calidad o cantidad de la leche de la madre.
  3. Iniciemos una alimentación suplementaria de jugo de hígado crudo cada 8 horas.
  4. Démosles antibióticos (pediátricos), en especial cloromicetina o tetraciclina cada 8 horas.
  5. De 2 a 3 cc de gammaglobulina (suero concentrado) resulta de gran ayuda para combatir esta grave dolencia.

Demos a los cachorros un tratamiento así durante 4 ó 5 días. El ritmo de restablecimiento es excelente para los que sobreviven después de las primeras 48 horas, especialmente si la enfermedad tiene un origen bacteriológico. Si surge este síndrome en nuestra camada y, como consecuencia de ello, perdemos el primer cachorro, resulta aconsejable que nuestro veterinario lleve a cabo una autopsia del mismo y efectúe cultivos de cualquier órgano patológico, en especial del hígado, los pulmones y los intestinos, de modo que resulte posible emplear una medicación de antibióticos.

El coste de este proceder no es sino una pequeña parte del valor de un buen cachorro y puede contribuir, en elevado grado, a salvar las vidas de los demás. Muchas de estas infecciones se transmiten por vía intrauterina, por cuyo motivo un cultivo de las secreciones uterinas poco antes del parto o, preferiblemente, al principio del siguiente período de celo, puede identificar el organismo causativo y, con el tratamiento adecuado de nuestra perra, eliminar el desmejoramiento de los cachorros e incluso conseguir una mejora en el nivel de fertilidad.

Supongamos que no deberemos alimentar manualmente nuestra camada, que la perra goza de salud y tiene leche en abundancia. Si ello es así, lo mejor es no tocar demasiado los cachorros o permitir que reciban demasiadas visitas, pues tanto la madre como los hijos necesitan paz y tranquilidad. Tampoco debemos permitir que la madre pase todo el tiempo junto a los cachorros, pues necesita ejercicio y un período de descanso lejos de su prole varias veces al día. Si todo marcha bien y la perra cuida debidamente a sus cachorros, como es su cometido, no deberemos preocuparnos por ellos durante unas 2 1/2 semanas.




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Un comentario en El nacimiento del pastor alemán

  1. Samantha Dice:

    Este articulo me ha servido cantidad, ya k tengo una camada de 12 cachorros, ya tienen 21 días de nacidos, en este artuculo me explican muchos procesos k ya hemos pasado, es muy importante saber a k atenerse frente a un ainfeccion o algo similar.
    Muchas gracias, y ahora me voy por otro articulo

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