El Dogo Alemán


  • Raza: dogo alemán (en el Reino Unido, great dane; en Italia, alano).
  • Tipo:guarda, defensa y utilidad.
  •  Orígenes: antiguos alanos ingleses de finales del siglo xlx.
  •  Clasificación FCI: grupo II, perros tipo pinscher y schnauzer (molosoides y boyeros suizos). Sección 2, molosoides.
  •  Utilidad: guarda, defensa y utilidad.
  •  Aplicaciones: guarda, defensa, compañía, etc.
  •  Resistencia al frío: buena.
  •  Resistencia al calor: normal.
  •  Adaptabilidad a situaciones adversas: según sociabilidad, buena.
  •  Convivencia en el hogar: excelente.
  •  Tolerancia ante extraños (consentidos por el propietario): buena.
  •   Agresividad ante extraños (en caso de allanamiento): defiende a sus amos y las propiedades de estos.
  •  Reacción ante situaciones imprevisibles: según sociabilidad.
  •  Memoria: buena.
  •  Olfato: bueno.
  •  Equilibrio psíquico: muy bueno.

 Conclusión: es un perro que se adapta perfectamente a la convivencia en
familia. A pesar de su gran tamaño, no se hace notar: le basta con muy poco espacio. Es cariñoso con los niños y muy sociable.

El origen del dogo alemán

La denominación que históricamente se ha utilizado para referirse a esta raza canina ha ido siempre estrechamente ligada a sus orígenes; el capítulo actual se verá complementado con el siguiente, en el que trataremos del nombre que este perro ha recibido a través de los tiempos en los distintos países. Recurriremos para ello a la información recogida en diversos documentos de diferentes épocas, en los que geógrafos e historiadores nos ofrecen indicios de la posible existencia de esta raza en las más remotas culturas.

El Dogo Alemán Dogo Alemán o Gran danés

Por ejemplo, el nombre de alano, como se conoce a este perro en Italia, puede tener algo que ver con los alanos, pueblos bárbaros que invadieron el Imperio Romano durante el siglo vi;por otra parte, según el testimonio del historiador alemán David Cassel (1818-1893), en antiguos monumentos egipcios de 3.000 años antes de nuestra era se hallan representaciones de un perro muy similar al actual dogo alemán.

Asimismo parecen interesantes los relatos que Urbano Godofredo Siber, historiador y arqueólogo alemán (16691742), nos narra sobre Megástenes, historiador y geógrafo griego que vivió en tiempos de Alejandro Magno. Los datos que nos refiere se remontan al año 327 a.C., cuando Megástenes fue embajador en la corte de Sandracoto, rey de los prasienses, y dejó escrita una amplia información sobre las costumbres de la India, así como sobre su fauna. Nos cuenta Megástenes que Sandracoto poseía y regalaba perros de tipo pesado, con cabeza grande y
musculosa, orejas largas y caídas, hocico y labios colgantes.

También entre los bajorrelieves de los palacios reales babilónicos y asirios se encuentra una imagen de un mastín que data del siglo vi a.C. y fue descubierta por Hawlinson en las proximidades de Nínive; el animal representado muestra características muy similares a las del dogo actual y corresponde, probablemente, al período de transición en que la raza se encontraba en aquel momento.

Estrabón, notable geógrafo e historiador de la Antigüedad, que vivió desde el año 54 a.C. hasta las primeras décadas de nuestra era, describe un perro empleado por los celtas para la caza, parece que en jauría, y las características que señala sobre su aspecto y corpulencia se asemejan a las de nuestro dogo.

A su vez, Plinio describe cierta lucha en la cual los perros del Epiro tomaron una importante parte; aquellos perros eran aún más altos que los mastines y poseían además alguna característica lebreloide; otra fuente que hace presumible la correspondencia entre esos perros y el que nos ocupa.

También se ha hablado sobre la relación que el dogo haya podido tener con la caza; existe incluso quien sostiene que debería considerarse como una raza de caza, basándose en el hecho de que antiguamente era destinada, en jaurías, a la caza del jabalí. Esta teoría es confirmada por un escritor francés conocido por el seudónimo de Gaston Phoebus, quien señala que, en francés antiguo, a este tipo de perro se le daba el nombre de vautre, derivado de la palabra vautroit, que significa «jauría para la caza del jabalí».

Los que defienden que el dogo forma parte de las razas de caza se basan mayoritariamente en la costumbre del corte de orejas, ya que, caídas, como las tiene en estado natural, podrían ser fácilmente mordidas por una presa que atacara en un último intento por defender su vida.

En la década de los sesenta, en todos los países, excepto el Reino Unido, era inconcebible presentar un perro en una exposición canina de belleza sin haberle amputado las orejas (según las normas indicadas en el estándar oficial); en la actualidad esta práctica está siendo prohibida en casi toda Europa.

Si proseguimos con nuestro recorrido histórico, encontraremos que en los escritos de Grazio Falisco (siglo u d.C.) se hace mención a un perro similar al dogo alemán. Esculturas romanas y griegas nos representan también un perro muy parecido; por otra parte, en el museo de Mónaco se conserva una moneda griega del siglo
v a.C. que nos ofrece una prueba indiscutible de la antigüedad de esta raza.

En escritos cinológicos de los siglos iv y v d.C. aparecen descripciones de perros que pueden ser considerados perfectamente como antecesores de nuestro dogo alemán.

Un cinólogo histórico, Sydenham Edwards, en su obra Cinografia Británica hace referencia a un perro cuyas características son análogas a las del dogo.

Recordemos que este perro se encuentra representado en pinturas de Snyder, Rubens y Paolo Veronese; también lo hallamos en un aguafuerte de Antonio Tempesta, copia de un tapiz del 1609; en diversos tapices de los siglos xiv y xv aparecen tipos de perros semejantes pero representados siempre en escenas de caza.

Llegamos así a la conclusión de que, aunque haya existido un tipo de perro de caza cuyas características morfológicas fueran muy similares e incluso casi idénticas a las de nuestro actual dogo, es evidente que los múltiples cruces realizados a través de los tiempos entre diversas variedades de esta raza han alejado a aquel perro mítico de la funcionalidad venatoria y lo han incorporado definitivamente al género de guarda y defensa.

A finales del siglo pasado se dieron en Alemania los primeros pasos hacia la adopción de las características oficiales de esta raza, lo que culminó años después con la redacción del primer estándar oficial del dogo alemán.

Esta raza estaba repartida por diferentes países, pero Alemania, al ocuparse de ella desde finales del siglo pasado, adquirió oficialmente la paternidad de la misma. Así, en 1880, durante la celebración en Berlín de una exposición canina, un grupo de jueces interesados en estudiar la raza,bajo la dirección del doctor Bodinus, definieron oficialmente por primera vez sus características y determinaron la abolición definitiva de los nombres de danés y dogo de Ulm.

Pero el estándar completo no llegaría a consolidarse de manera definitiva hasta el año 1891, cuando fue redactado por el propio club de raza; los cambios producidos a partir de ese momento se consideran simples matizaciones que no modifican sustancialmente los principios básicos establecidos.

A partir de todo lo expuesto, podemos llegar a la conclusión de que el dogo puede ser considerado como un producto de cruces y selecciones diversas; entre sus antecesores destaca el mastín inglés, a través del cual y mediante todo un proceso se llegó a un perro grande, progenitor del dogo, que sería el Canis familiaris decumanus.




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