El Doberman pinscher austríaco


Presenta una apariencia sencilla y es de talla media (entre 35 y 50 cm, si bien la más corriente es de unos 40 cm); su peso oscila entre los 12 y los 18 kg. Entre los datos más sobresalientes del pinscher austríaco estándar, figuran: la cabeza en forma de pera, cráneo ancho y arcos cigomáticos salientes; nariz grande, orejas caídas hacia adelante, pecho profundo y descendente. Se dice que visto de frente no debe parecer más ancho que largo. La cola es de arranque alto y la lleva enrollada sobre el dorso, aunque hay quienes la amputan, en especial en los ejemplares que viven en el campo y que, por lo tanto, suelen perseguir zorras y conejos. El stop es pronunciado y la presa corta y fuerte; los músculos temporales y los masticadores son potentes. El pelo es corto y más bien áspero.

Este perro, valiente y tenaz, es muy ladrador y un gran vigilante; está dotado de reflejos muy veloces y por su carácter es muy simpático. Aunque muchas personas los crían en la ciudad, dadas sus características, su hábitat natural y más favorable resulta ser el campo.

En el cuadro de la página siguiente se señalan las líneas principales de descendencia de los tipos básicos del grifón y del schnauzer, tal como suelen ser definidos por la mayoría de los cinólogos modernos. A pesar de las coincidencias generales al respecto, no hay que olvidar la existencia de puntos de vista opuestos. Sin embargo, los datos comunes de los diversos prototipos, autorizan a pensar que las líneas aquí trazadas son correctas, cuando menos en el trayecto general.

Como ya se ha señalado, los componentes de la familia pinscher poseen una prosapia bien antigua y ostentan en su historia algunos testimonios de gran valor, sobre todo entre los pintores de los siglos xv, xvi y XVII y en obras de cinegética de la Edad Media y hasta el siglo xvII. Por ejemplo, pintores alemanes como Durero (14711578) o flamencos como J. van Eyck (13901441) representaron al affenpinscher en sus cuadros.

La raza pinscher propiamente dicha es, pues, una antigua raza alemana, que había sido descrita con todo detalle en algunos tratados cinológicos que datan del siglo xvII. Sin embargo, el reconocimiento oficial sólo fue acordado en una fecha tan tardía como la del año 1879. En 1895, como se ha dicho, el PinscherSchnauzerklub adoptó esta raza como tal.

El pinscher es un perro casero, aunque no se han borrado de él las características genéticas o instintivas que definieron desde muy antiguo al ratonero alemán. Gracias al esfuerzo constante de los criadores, y merced a los diversos cruces, el pinscher de hoy es un ejemplar verdaderamente elegante. Poco antes de que se desatara la Primera Guerra Mundial, un criador de Leipzig llamado Ernst Kniss, junto con otros expertos y aficionados, logró crear una variedad muy delicada e interesante: el Zwergpinscher o pinscher enano, del que hablaremos más adelante. Por otra parte, en Austria, una variante local se convertía en el ya citado pinscher austríaco, o sea en una raza independiente.

A pesar de sus características simpáticas (buen guardián, muy cariñoso, dócil, buena salud y mejor talante), el pinscher no está muy difundido en la actualidad. Más que nada hoy se le considera perro de compañía, a pesar de sus buenas dotes de cazador de roedores y de su olfato y vista agudísimos. Por su temperamento, la Convención de Propietarios Alemanes de Perros lo ha recomendado como excelente compañero para personas de la tercera edad, dado que puede adaptarse sin sufrimientos a vivir en un piso e, igualmente, disfruta del aire libre y los paseos, gracias a sus dotes de buen «atleta» y a su fuerte salud, nada delicada.

A pesar de todo ello, hoy, esta raza casi «vulgar» en otros tiempos, ha pasado a ser clasificada «de lujo», ya que aquella utilidad que prestaba como ratonero en siglos pasados y en los ambientes rurales significa poco en la actualidad, cuando la química da buena cuenta de toda clase de roedores.

No obstante, muchas de las características de esta raza robusta y simpática, además de agradecida, están presentes, por ejemplo, en el dobermann, con el que el pinscher guarda una similitud morfológica e igualdad de proporciones. Las diferencias de talla entre uno y otro, al parecer no fueron tantas en los orígenes de la raza dobermann, surgida hacia 1890 por otra de Louis Dobermann, un cinófilo que, según algunos, también era recaudador de impuestos y necesitaba un perro de defensa.

Los primeros ejemplares de esta raza no daban la talla del dobermann actual (que oscila entre los 60 y los 70 cm) y tampoco tenían tanta elegancia. Otro cinófilo, Otto Giller, le daría las características que hoy se reconocen como fundamentales en el dobermann. De todos modos, pinscher y dobermann presentan una morfología evidentemente similar, salvando las proporciones. Ambos perros pertenecen al tipo lupoide, y las condiciones de vivacidad, agilidad, excelente olfato, buena vista, la capacidad de comprenderse con el amo a través de simples gestos, la sensibilidad ante el trato rudo o injusto, y la facilidad con que reciben el adiestramiento y asimilan sin errores ni problemas, señalan el parentesco entre ambos animales.

Pues bien, el pinscher es un perro que presenta, en cierto sentido, ventajas excepcionales para su amo y, sin embargo, no constituye una raza demasiado difundida. Son pocos los criadores que, fuera de Alemania, el país de origen, dedican sus esfuerzos a mantener y mejorar este perro. En América, por ejemplo, se considera que la raza es verdaderamente «exótica», a pesar de sus orígenes rústicos. Para esto, sin duda, ha contribuido no poco la labor incesante de los criadores que, a través de cuidados constantes, han mantenido el estándar de la raza en toda su pureza. El pinscher reúne los valores de una raza de antiquísima data, que además es fuerte, poco delicada y de aspecto distinguido. ¿Qué más puede pedir un amante de los perros?




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