El carácter del Dogo Alemán


El carácter del Dogo Alemán

Para describir el temperamento de una raza canina debemos tener en cuenta básicamente dos aspectos: el primero hace referencia al comportamiento del perro en familia; y luego a la actitud que muestra ante los extraños.

Pero antes de entrar en detalles sobre su carácter, debemos observar atentamente la morfología de estos ejemplares ya que, ciertamente, el aspecto general del dogo alemán está estrechamente relacionado con su faceta palquica.

La elegancia y distinción que aparenta no es más que una forma de transmitir su sentir respecto al entorno; la dignidad en un dogo alemán forma parte de su ser: lo que aparenta es lo que es. Pero, además, es un perro con una extraordinaria fuerza; bastará con observarlo para advertir que, en cualquiera de sus actitudes, la transmite sin perder por ello su gran delicadeza. Todos estos elementos se conjugan de forma que, gracias a la elegancia de que está dotado, el dogo alemán presenta un aspecto especial y característico.

Mucha gente ha dicho que el dogo no es un perro inteligente, pero tal afirmación no obedece a la realidad: se trata de un sujeto que sabe medir sus fuerzas en todos los aspectos de su vida. Cuando juega con los niños de la casa, se comporta con delicadeza para no dañarlos, pues es consciente de su impresionante talla, pero la cosa cambiará de forma muy radical a partir del momento en que un extraño pretenda entrar en el domicilio, y más aún si lo hace de forma violenta o bien con nocturnidad.

Puede ser que, estando solo en la casa, actúe con mayor violencia ante extraños, consciente sin duda de la responsabilidad que tiene de defender la propiedad.

Otra forma de advertir su inteligencia es mediante su sentido del juego. En todos los seres de la creación, racionales o irracionales, la inteligencia en grado superior está presente en sujetos con marcado sentido del juego, y esto es precisamente lo que se aprecia en la mayor parte de ejemplares de esta raza.

Lo que ocurre es, sencillamente, que los perros de tamaño medio o pequeño dan, con su rapidez de movimiento, la sensación de una mayor viveza, pero esta no deja de ser la apreciación de aquellos que generalmente desconocen una raza canina determinada; si nos fijamos atentamente en cualquier perro moloso, como puede ser el mastín napolitano, el mastiff o el bullmastiff, veremos que estas razas pueden dar al no iniciado la sensación de falta de sagacidad, aunque esto nada tenga que ver con la realidad: una cosa es la facilidad de movimientos y otra, la inteligencia, aunque, como he indicado, el dogo alemán es además muy ágil.

Una característica muy especial del dogo alemán es que no es un perro mordedor: cuando se ve en la necesidad de atacar lo hace usando su fuerza, que es considerable, o bien interponiéndose entre el agresor y su amo para así defender a este último. Podemos, entonces, considerarlo realmente como un perro de guarda y defensa, aunque sus métodos sean en principio muy distintos a los del rottweiler. A este respecto, debemos tener en cuenta que la naturaleza dota a cada especie de unas formas de actuación distintas y que lo importante en un perro de guarda es que logre imponerse. En el estándar oficial de cada raza se hallan fijadas y evaluadas sus características morfológicas, pero encontramos, además, el esbozo de otros rasgos de carácter psíquico: unas y otros configuran la caracterización de la raza en su conjunto.

Cabe aquí recordar que, en un principio, el estándar se refería meramente a los aspectos físicos y que, con el transcurso del tiempo, ha ido actualizando e incluyendo finalmente también las características psíquicas que distinguen una raza de otra. Para terminar, nunca debemos olvidar que se trata de un perro esencialmente noble, en el que el valor, la fuerza y la elegancia juegan un importantísimo papel, como muy bien indica el propio estándar. La bondad del dogo queda bien reflejada en su cabeza, extraordinariamente expresiva; sin duda, bondad y expresividad son las características que se aprecian a primera vista en estos nobles y extraordinarios perros.

Así, las personas que deciden tener uno de ellos con la idea de disfrutar de un animal de compañía no están en desacierto, pues su corpulencia o el hecho de que pueda defender fácilmente al amo en caso de necesidad no estan en contradicción con el concepto de «perro de compañía». Aunque bajo esta definición queda englobada cualquier raza canina, en el caso del dogo alemán está doblemente justificada, pues este perro consigue que el amo, además de estar acompañado, se sienta protegido.

El dogo alemán, en su aspecto general, reúne fuerza y elegancia. Es el Apolo de las razas caninas. Su cabeza, muy expresiva y exenta de nerviosismo, parece la de una estatua; por ello, en las exposiciones caninas son indeseables los tipos nerviosos o tímidos, aunque posean una buena morfología. Su carácter cariñoso le permite relacionarse muy bien con los miembros del hogar, especialmente con los niños.




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Un comentario en El carácter del Dogo Alemán

  1. man Dice:

    Lastima que necesita MUCHA COMIDA …2-3 veces al dia de cachorro comomminimo y 2 veces de adulto ,sino se come 3 kg de golpe

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