El caballo croata


Nunca se reconocerá suficientemente lo que la agricultura de la llanura lombarda debe a este animal. Estos dobles ponis, de una alzada entre los 135 y 145 centímetros, musculosos, con grupa doble, cabeza expresiva de perfil rectilíneo y larga crinera, se importaban a miles en las provincias de la llanura lombarda. Los campesinos los utilizaron para trabajar los campos hasta que desaparecieron casi totalmente los pequeños cultivadores y se mecanizó la agricultura. Se alimentaban con tanta frugalidad que les bastaba con sólo los restos esparcidos de los pesebres de las vacas.

Estos fieles compañeros nunca enfermaban y ejecutaban el trabajo con inteligencia y una precisión milimétrica, obedeciendo solamente la voz del campesino, que mientras tanto se aplicaba en las tareas de llenar el carro de hierba recién segada, de heno o de otra cosecha de la estación. Desde la granja transportaban hasta los campos el estiércol o los toneles llenos de gallinaza.

En los libros modernos de hipología nunca se les menciona, pero en cambio se describen razas exóticas poco probables que nadie ha visto nunca. Lo cierto es que si el caballo bardigiano ha podido recuperar su vigor actual es por mérito de la sangre del caballo croata. Llama la atención su paso decidido y grave.




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