El apareamiento de los perros

El apareamiento de los perros

Cuando los propietarios de ambos perros se han puesto de acuerdo para la cruza, existen tres aspectos básicos que deben ser tenidos en cuenta:

  1. La preparación de los ejemplares: antes del apareamiento, es conveniente administrar vermífugos para combatir los parásitos intestinales. Además, se procurará que el estado de higiene de los ejemplares sea perfecto.
  2. El lugar: el lugar escogido para realizar la monta, debe ser, en la medida de lo posible, amplio, cómodo, tranquilo y aislado, para que los ejemplares puedan moverse libremente, se sientan rodeados por una atmósfera confortable que le resulte propicia y no padezcan limitaciones ni restricciones para desarrollar la estrategia.
  3. La intimidad: en la habitación o lugar escogido es recomendable que los perros estén solos, a excepción de los dueños, que deberán actuar como testigos oculares de la monta y podrán ayudar cuando resulte necesario. El hábito de hacer participar a los niños o adolescentes de la familia para que descubran los misterios de la naturaleza o algún otro argumento parecido, convierte la intimidad canina en un espectáculo circense. Esta actitud negativa no tiene en cuenta que la presencia de gente puede incitar a la desatención y poner nerviosos a los animales, dificultando su juego.

El apareamiento

La distensión de la vulva de la hembra facilita la penetración del macho. A través de la monta, los espermatozoides fecundan los óvulos, en un proceso similar al de los seres humanos.

Cuando la monta ha concluido, el macho desciende de la grupa de la hembra. En este momento la presencia de los propietarios puede resultar muy útil para procurar que la hembra no se ponga nerviosa tratando de desprenderse del macho con violencia, con lo que podría ocasionarle lesiones genitales de importancia. Para evitarlo, se recomienda al dueño de la hembra que se acerque a ella y la tranquilice con caricias y palabras amables, sin incitarla a juegos que la exciten pero distrayéndola con una actitud gratificante y afectuosa.

Una vez que la separación se ha consumado, es preciso evitar que en los diez minutos siguientes al apareamiento la hembra orine, a fin de evitar que se pierda liquido seminal. Si la hembra se siente agotada por el esfuerzo, es posible que se eche a descansar y para ello conviene llevarla a un lugar tranquilo y reposado. En caso contrario, se le puede proponer un paseo para que su actividad habitual se normalice gradualmente.

Tradicionalmente se acostumbra a repetir el apareamiento 48 horas después de la primera monta para confirmar su consumación. Desde luego, esto solamente puede hacerse con la aprobación del propietario del macho. Cuando este segundo cruce haya concluido, la perra será llevada de regreso a su hogar, donde se la proveerá de agua en abundancia, pues resulta frecuente que en tales circunstancias padezcan una sed fuera de lo habitual. Después, se intentará que poco a poco recupere la actividad a la que está acostumbrada.

Hasta que la segunda etapa del celo concluya, es muy importante que el dueño de la hembra procure que ningún otro perro vuelva a montarla pues, si bien con la primera monta ha perdido parte de su apetito sexual, este no ha desaparecido del todo y si se escapa a la calle o si se cruza con otros perros es muy probable que los incite e intente el coito con ellos. Si esto llegara a suceder, la perra concebiría una carnada de dos ejemplares distintos, lo que deterioraría la calidad de los cachorros.

¿Siempre hay fecundación?

Habitualmente, la fusión de los espermatozoides con los óvulos da comienzo al proceso de gestación que se prolonga aproximadamente durante 60 o 65 días. Sin embargo, suele ocurrir que el intento de apareamiento no da resultado y la hembra no es fecundada.

Las razones más habituales de esta situación son las siguientes:

  • Frigidez: algunas hembras desarrollan normalmente sus etapas de celo, incitan a los machos y, como las demás, se manifiestan ansiosas por consumar el apareamiento. Sin embargo, en el momento de la monta adoptan una actitud de retracción y rehuyen el coito cada vez que el macho intenta penetrarlas, llegando a fatigarlo y a hacerlo desistir del intento. En tales casos es necesario recurrir al veterinario, para que administre el tratamiento adecuado que solucione este cuadro de frigidez.
  • Esterilidad: suele suceder, aunque no es demasiado frecuente, que los espermatozoides depositados por el macho en la vagina de la perra en el momento de la monta no posean capacidad reproductora. En cambio, es más frecuente que la esterilidad esté determinada por la hembra, por ejemplo a causa de un exceso de acidez en su vagina que produzca la muerte de los espermatozoides depositados en ella por el macho. Tales casos requieren, como es lógico, de un tratamiento que debe realizar el especialista.
  • Otras causas: a veces, aunque el apareamiento haya sido normal y no haya síntomas de frigidez o esterilidad en los ejemplares, la fecundación no se concreta. Esta anomalía puede responder a causas muy variadas, tales como debilidad general, mala alimentación, efectos de medicamentos administrados como consecuencia de alguna enfermedad, hipoplasia, infantilismo ovárico o falta de estímulos hormonales, entre otras razones. Un tratamiento a base de estrógenos puede resolver el problema pero, desde luego, resulta obligada la consulta al veterinario para que determine las causas y determine el modo más adecuado de resolverlas.



Califica este Artículo:
0 / 5 (0 votos)






Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>