Educación, entrenamiento y progresos del perro


Puede ser que el nuevo miembro que se suma a la familia haya recibido ya alguna educación doméstica antes de entrar en tu casa. Si no la ha recibido, recuerda que un cachorro quiere hacer sus necesidades por sí mismo aproximadamente unas seis veces al día. Es cuestión tuya especificar dónde y cuándo debe hacer sus «cosas». Enseñárselo debe ser tu primera labor en educa1 ión y debe comenzar en el mismo momento de entrar en tu domicilio.

Idealmente debería sacarse el cachorro al exterior después de las comidas ya que el estómago lleno ejerce presión sobre la vejiga y el colon. Lo que entra en el perro debe eventualmente salir; el momento más natural y apropiado es después de su comida. Cuando evacue debe ser elogiado, lo que hace más probable que ocurra lo mismo después de cada comida. Debe estimulársele también a que utilice siempre el mismo lugar al que probablemente se verá atraído después de haberlo usado varias veces.

Generalmente hay un sentido de urgencia por parte del perro, al que puede seguir una actitud de husmeo y rodeo que pronto reconocerás. Es importante utilizar la palabra de mando convenida en el lugar habitual, sólo cuando sepas que el cachorro puede eliminar, es decir cuando su estómago o vejiga estén llenos. Pronto aprenderá a relacionar el acto con la palabra. Si pretendes intentar este método, ahí va un consejo: no emplees nunca para este fin el nombre del perro ni ninguna otra palabra que se oiga frecuentemente en la casa: ¡ya te puedes imaginar los resultados!

Finalmente, recuerda que todo adiestramiento necesita su tiempo. Con una práctica intensiva se puede conseguir una respuesta condicionada con cualquier perro sano normal de unas sels semanas de edad. Incluso los perros ensalivados de Pavlov necesitaron hasta cincuenta repeticiones antes de conseguir la respuesta deseada. Los resultados se consiguen con paciencia y perseverancia; no hay que descorazonarse.

En el interior pueden emplearse hojas de periódico para recubrir la zona destinada a que el perro evacue por sí mismo. Esta zona debe ubicarse algo separada de las destinadas a comer y a dormir, para que un cachorro no orille ni defeque en donde come. Al cambiar los periódicos, las hojas de debajo deben ponerse encima de las nuevas para sugerir tanto por el olor como por la vista la función de los papeles. Debe acariciarse al animal mientras hace uso de ese rincón especial o inmediatamente después. Cualquier ayuda positiva aumenta las probabilidades de que vuelva a valerse del mismo sitio.

Es aconsejable que a su llegada el cachorro quede confinado en una sola habitación que normalmente es la cocina ya que probablemente tiene un pavimento fácilmente lavable. Recorriendo Inda la casa, el tamaño de ésa le pueda parecer confuso, y ¡puede dejar sus «señales» en alfombras y tapicerías! Más tarde ya habrá ocasión para familiarizarlo gradualmente a sus nuevos entornos.




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