Domesticación y adiestramiento de periquitos o catas


Domesticación y adiestramiento de periquitos o catas

Antiguamente, el periquito era inquilino en las casas por su atractivo colorido, pero más adelante se descubrió su predisposición a aprender palabras, juegos, a volar, etc. Esto ha llevado a que muchas personas elijan su cría con el fin de adiestrarlo, he ahí su importancia de aprender estas habilidades.

  • Si lo que queremos es enseñarle a hablar entonces nos haremos con un periquito (uno solo) y que sea preferentemente macho.
  • Para empezar hay que conseguir una dependencia entre el periquito y el amo, y ello se consigue ganándonos la confianza del maravilloso perico.
  • Hay que recordar que ganarse la con-fianza es difícil y perderla es más fácil, sobretodo al principio.
  • Una vez que veamos más tranquilo al periquito, procederemos a acercarnos a la jaula, a hablarle, mostrarle nuestras manos.
  • Tras unos días repitiendo el ejercicio, meteremos la mano en la jaula sin cogerlo hasta que veamos que se encuentra más o menos cómodo y pue de que hasta se deje tocar.
  • Si estos ejercicios los realizamos re pitiendo siempre una palabra puede que acabe recordándola y repitiéndola.
  • Enseñar a hablar al perico es de lo más complicado que hay, así que no se desesperen.
  • No todo es hablar y nuestro peri-quito tiene que aprender a subirse al dedo. Normalmente esto lo aprenden enseguida en cuanto ven que la “orden” es el preparativo para irse a dar un vuelo fuera de la jaula. Pero todo lleva un proceso.

Pautas básicas al tratar con el periquito

Ya tienes tus periquitos en casa. Ahora sólo falta acostumbrarlos a ti.

  • Empieza por hablarles todos los días. Procura no asustarlos demasiado cuando, por ejemplo, les cambies la comida o limpies la jaula. Al principio intentarán escapar volando, y pegarán su plumaje al cuerpo, que es una señal de miedo. Nunca introduzcas la mano más tiempo del estrictamente necesario en la jaula, y mientras tanto habla en voz baja y tranquilamente con tus periquitos.
  • Cuando no muestren ya síntomas de miedo cuando te acercas a ellos, intenta darles alguna golosina, lo mejor es panizo o la fruta que más les guste, de la mano. Nunca les quites su mezcla de semillas habitual para que se acerquen a la mano por hambre. Es peligroso y un maltrato. Mantén la mano a una distancia de ellos, no los «acoses». si ves que se asustan, déjalos en paz y sigue otro día.
  • Llegará el momento donde tu periquito prueba un poco de la golosina que le ofreces, estirando el cuello para no acercarse tanto a la temible mano. Si lo hace, ya has ganado. Sigue ofre-ciéndosela todos los días, pero procura que cada día se tenga que acercar más a la mano para alcanzarla.
  • Algún día tu periquito se subirá a tu mano.
  • Pues ya conseguiste tu objetivo.
  • Si tienes una pareja, si el más atrevido de los dos ya se atreve a dar este paso el otro no tardará en seguirle. Y si todavía tienes un periquito solo, cómprale la pareja ya.
  • Una vez acostumbrados a la mano, los periquitos no perderán la confianza en ti aunque tengan compañía de otros pericos.
  • Hasta que el periquito está acostumbrado a la mano puede pasar desde algo menos de una semana a más de dos meses.
  • Cada periquito tiene su propia personalidad, y además depende de su edad, cuanto más joven, más fácil de domesticar.
  • Una pareja suele tardar algo más que un periquito aislado, pero estará también mucho más feliz.
  • intentar adiestrar el periquito dejándolo sin comida es absolutamente desaconsejable.
  • Otro «método» por desgracia bastante extendido es el «adiestramiento forzoso», es decir coger el periquito en la mano cada día un rato hasta que supuestamente se dará cuenta que la mano no le hace daño.

Antes de pensar en adiestrar un periquito, deberemos domesticarlo, de forma que entre el animal y el hombre se establezca una agradable relación de confianza mutua. Para este fin es necesario poseer un ejemplar joven (con el pico todavía oscuro y con las marcas onduladas que le cubren toda la cabeza).

Para domesticarlo más fácilmente se aconseja tener un solo ejemplar en casa o, por lo menos, tenerlo alojado sólo en una jaula para que no tenga contacto con otros periquitos a los que, de buen seguro, dedicará su atención.

Ya hemos visto lo mucho que estos animales necesitan de la compañía de sus semejantes, pero si estos faltan una persona bien preparada puede servir para iniciar alguna «charla» o juego.

La importancia de nuestra compañía

Para domesticar un periquito es necesario pasar mucho tiempo en su compañía, porque si se deja solo sufrirá de melancolía y podrá desarrollar incluso comportamientos anómalos.

Cuando veamos que al acercarnos a la jaula el periquito no se asusta, podremos empezar la lección de domesticación introduciendo una mano en la jaula y ofreciéndole una golosina, un piñón por ejemplo, esperaremos que la coja directamente de nuestros dedos; todo ello, hablándole con voz suave e intentando no realizar movimientos bruscos que puedan asustarlo.

Si hemos escogido un nombre para nuestro amigo, es bueno repetirlo continuamente cada vez que le ofrecemos una golosina para que así asocie su sonido con algo agradable y acabe acercándose cada vez que lo oiga.

Una vez haya aprendido a tomar sin miedo la comida de nuestra mano, podremos intentar acariciarle la cabeza y detrás de la nuca.

A estos dos puntos el animal no llega para rascarse y se ve obligado a solicitar la ayuda de un compañero: si toma confianza con nosotros, se dejará acariciar con gusto e incluso él mismo se colocará en posición para recibir estas caricias.

Lo mejor es, por tanto, colocar la jaula en la habitación más frecuentada y hablar frecuentemente con el animal para que pueda acostumbrarse a nosotros. Dedicándole muchas atenciones, reci-biremos a cambio simpáticos gorjeos y demostraciones de afecto.

Para que suba al dedo

Para conseguir que un periquito se suba a nuestro dedo hay que presionar, con el dedo índice extendido, entre el vientre y el pecho de forma que el animal se vea obligado a subirse.

Para la salud del periquito es aconsejable dejarlo realizar algún pequeño vuelo por casa, siempre vigilando que no se lastime ni estropee los objetos de la casa.

Proceso de aprendizaje

  • Debemos introducirla mano con la golosina en la jaula, muy despacio para no asustarlo, e intentaremos que coma de esta.
  • Al principio se mostrará muy desconfiado, hasta que empezará a comerla desde el palo y desconfiadamente. Cuando ya tenga más confianza tendremos que lograr que coma subido a nuestra mano.
  • Mientras esté comiendo desde el palo, muy lentamente, le iremos empujando sobre el abdomen hasta que no tenga más remedio que subirse en la mano.
  • Al principio, lo primero que hará será bajarse rápidamente, pero habrá que seguir intentándolo día a día hasta que se suba a comer tranquilamente en nuestra mano. Si se le ve muy asustado mejor dejarlo para el día siguiente.
  • Este es uno de los momentos más emocionantes para el adiestrador.
  • A partir de ahora ya no le empujaremos, sino que pondremos la mano lo suficientemente lejos como para que se vea obligado a subir a ella si quiere comerse la golosina. Cada día la pondremos un poco más lejos hasta ponerla en la puerta de la jaula. A estas alturas nuestro periquito casi nos habrá perdido el miedo y tendremos ya gran parte del camino recorrido.
  • Algunos periquitos aprenderán rápidamente mientras que a otros puede llevarles algo más de un mes…
  • Un pequeño truco para los más testarudos es, un par de horas antes del entrenamiento diario, quitarles la comida, veremos que el hambre ayuda mucho a vencer el miedo.
  • Pero es importante que no sea más de un par de horas, porque los periquitos son aves con un fuerte metabolismo, y el hecho de estar, por ejemplo, medio día sin comer, ya podría provocarles daños internos importantes.

Buenos imitadores

Los periquitos pronuncian siempre las palabras muy rápidamente y por ello su comprensión resulta difícil. Puede suceder que nuestro animal repita alguna palabra pero nosotros no seamos capaces de entenderla.

Como siempre, ha de ser muy doméstico y estar muy ligado a nosotros por estrechos vínculos de confianza.

Hay que pasar mucho tiempo en su compañia hablándole continuamente, a ser posible repitiendo la misma palabra.

Las lecciones han de tener lugar por la tarde, a ser posible a la misma hora, asociándolas siempre a alguna cosa agradable, una golosina, por ejemplo. Eliminando toda posible distracción, deberemos ponernos frente al animal y repetir continuamente la palabra escogida hasta que el animal demuestre un cierto interés. Cuando este decae y el alumno da señales de cansancio, hay que interrumpir la lección si no quere-mos conseguir el efecto contrario.

Es muy difícil que el periquito repita palabras, pero no debemos desanimarnos a los primeros intentos; por algo se dice que la paciencia es la virtud de los fuertes.

El ejemplar que no tiene compañeros le toma afecto a la persona de quien depende, la cual así puede intentar enseñarle a hablar.

Si tenemos la suerte de poseer un periquito capaz de «hablar», podremos intentar enseñarle más de una palabra. Para ello deberemos tener cuidado en no cambiar el tema de nuestra lección hasta que el alumno no demuestre saberlo repetir correctamente, pues de lo contrario nos arriesgamos a crearle confusiones.

Es más fácil que el periquito aprenda a repetir sonidos que oye en casa, como el goteo del agua de un caño o el chirr do de una puerta.

Por ejemplo es muy gracioso presenciar a periquitos que consiguen aprender sonidos como el chirrido del tirador de alguna puerta de la cocina. Usted puede engrasarlo, pero si su periquito sabe cómo imitarlo, se divertirá mucho burlándose de sus amos cada vez que pongan la mano en el tirador.

Cómo hacer hablar al periquito

Llegó el momento de practicar algo mucho más especial con nuestro periquito australiano. Enseñarle a hablar. Pero, recuerde, antes de poderle enseñar a hablar se le debe haber adiestrado muy bien.

Proceso de aprendizaje

  • Al igual que en el adiestramiento, se les debe enseñar a hablar en sesiones diarias de una media hora y siempre a la misma hora (mejor al final de la tarde).
  • Si el periquito al poco tiempo se muestra distraído y nervioso, será mejor continuar al día siguiente.
  • El adiestrador solo con el periquito, para que no se distraiga, lo pondrá a la altura de su cara, ya sea en el dedo o en la jaula, y comenzará a repetirle la palabra a enseñar una y otra vez.
  • Se le ha de decir siempre de la misma forma y en el mismo tono.
  • Empezaremos por palabras bisílabas, mejor si contienen la “e” y la “i” porque estas vocales son las mas fáciles de imitar por los periquitos.
  • La primera palabra que deberá aprender será su nombre.
  • Hasta que no haya aprendido una palabra no empezaremos con otra a la vez porque iremos aumentando su dificultad.
  • Es preferible que sea una mujer quien realice esta parte del entrenamiento porque las voces femeninas, y los sonidos agudos en general, le son más fáciles de repetir.
  • También hay que decir que si nuestro periquito llegue a hablar o no, dependerá mucho de sus dotes innatas para esto. Unos fácilmente repetirán muchas palabras, mientras que otros no lo lograrán jamás.
  • Ya sólo queda decir que los periquitos son aves muy inteligentes que aprenderán fácilmente juegos y trucos.
  • El tiempo y la paciencia empleados no parecerán nada al lado de la satisfacción de ver a nuestro periquito adiestrado.



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