Deportes en los que se utiliza el poni


En poco tiempo el joven propietario de un poni, que ya se habrá convertido en un hábil jinete, deseará participar en las competiciones oficiales. Esto podrá hacerlo siempre que haya superado el examen para la obtención del diploma reservado para niños y jóvenes con ponis, de edades comprendidas entre los ocho y los dieciséis años.

Las pruebas del examen

El examen comprende una prueba práctica montado, una prueba práctica de cuidados manuales del animal y del equipo, y una prueba teórica que demuestra que el candidato conoce el poni, los fundamentos de hipología y las normas que siguen los concursos.

El candidato deberá presentarse ante el jurado de examen con su poni perfectamente limpio, con el equipo en orden y vestido con la indumentaria reglamentaria.

Indumentaria reglamentaria

En el transcurso de toda la manifestación deportiva la forma de vestir está reglamentada del siguiente modo:

  • Para el concurso de salto de obstáculos, concurso completo, concurso de doma, para las competiciones de modelos y presentación y para las pruebas combinadas: jodhpurs beige o blanco con botines negros o botas altas, casco de seguridad oscuro con visera, camisa blanca con corbata o plastrón blancos, o con corbata del poni club al que pertenece el jinete, y chaqueta azul o negra. En épocas de calor se permite que los jinetes prescindan de la chaqueta.
  • En las pruebas de cross de concurso completo es obligatorio el casco con visera; la chaqueta se sustituye por una camiseta de punto elástico;
  • En las pruebas de los concursos de doma, y en la prueba de doma de concurso completo o de las combinadas, el barbuquejo es facultativo;
  • Para los juegos: pantalón jodhpur básico, botines marrones, casco oscuro con visera, camiseta coreana con mangas largas del color del club al que pertenece el jinete. Desde mayo hasta septiembre la camiseta de manga larga se sustituye por una camiseta de cuello redondo y manga corta del color del club al que pertenece el jinete;
  • En las carreras en llano es obligatorio el casco con visera; en las carreras que se celebran en el hipódromo es obligatoria la chaqueta;
  • Para las pruebas de enganche: chaqueta deportiva, camisa con corbata, gorra de visera o bombín y guantes marrones; además es obligatorio llevar una pequeña manta sobre las rodillas.

El concurso hípico

No todos los ponis tienen aptitudes para el salto porque este no forma parte de sus aires naturales. Esto no significa que el poni no pueda saltar, como lo prueba el hecho que los potros, con un buen salto, pueden salirse del cercado. Que un caballo sea un buen saltador depende de la habilidad del adiestrador, que deberá aprovechar el carácter dúctil del animal y su complexión física.

Algunas razas están mejor dotadas para este deporte, ya sea por el ritmo de su paso, por la potencia del cuarto trasero, por su gran capacidad respiratoria o por el equilibrio del sistema nervioso. A todas estas cualidades hay que añadir el coraje, la intuición y la capacidad de conjugar sus propios impulsos con los del jinete.

Las pruebas del concurso hípico se diferencian según el tipo de recorrido, es decir, según el trazado que debe seguir el jinete, los tiempos impuestos, y el tipo de baremo de penalización. Los errores que penalizarán a un jinete pueden ser un obstáculo derribado o rehusado, un error de recorrido o el tiempo empleado.

En los concursos hípicos están prohibidas las anteojeras, las martingalas fijas, las embocaduras excesivamente severas y las embocaduras sin hierro (hackamore) utilizados para obligar al poni a mantener la cabeza baja. Las penalizaciones se determinan según el baremo adoptado. Con el baremo A las penalizaciones se asignan en forma de puntos o faltas (por ejemplo: obstáculo derribado, 4 puntos; primer rehúse, 3 puntos; etc.). Con el baremo B las penalizaciones se expresan en tiempo (por ejemplo: un obstáculo derribado vale 10 segundos de penalización). Con el baremo C las penalizaciones se calculan siempre en función de un tiempo establecido con arreglo a la longitud del recorrido y al grado de dificultad.

En los concursos hípicos para ponis rige el Reglamento Particular para la Equitación con Ponis. Si comparamos con los de caballos vemos que el número de obstáculos, así como la altura de los mismos, es menor. Además, ningún obstáculo puede superar un máximo de 1,30 metros de altura y de 1,60 metros de anchura, la ría no puede superar los 3,50 metros de fondo, y la distancia entre las combinaciones de obstáculos también está regulada en función de la categoría del poni. (Recordemos que la categoría está relacionada con la alzada.)

Las modalidades de las pruebas de los concursos hípicos —que se dividen en función de la dificultad del recorrido en: pruebas sociales, locales, territoriales, nacionales y gran premio o internacionales— son entre otras, las siguientes:

  1. Baremo A  1, sin tiempo.
  2. Pruebas con baremo mixto, donde hay una primera vuelta sin contar el tiempo y una siguiente vuelta donde sí cuenta el tiempo, y en la que también se pueden realizar los obstáculos.
  3. Prueba contra reloj.
  4. Prueba con recorrido de caza (con obstáculos «naturales»).
  5. Baremo a la americana (al primer error se elimina el jinete).
  6. Baremo a la americana especial con relevos (se compite por parejas: el segundo jinete parte desde el punto en que el primero ha cometido el error).

Y otros más. Por razones didácticas, están excluidas las pruebas de potencia, derby y seis barras.

El concurso completo

En esta modalidad el jinete debe ejecutar, dentro de un espacio rectangular de 60 por 20 metros, una serie de figuras específicas, con cambios de aires y respetando un recorrido preestablecido. Esta pista se conoce con el nombre de cuadrilongo. La corrección de las figuras ejecutadas, de los cambios de aires, la precisión al realizar el recorrido trazado, el equilibrio del jinete y la obediencia’ del caballo están valoradas por varios jueces que se distribuyen alrededor del cuadrilongo. El objetivo de esta modalidad es comprobar el nivel de adiestramiento del caballo y del jinete, nivel del cual depende en buena medida el éxito de las pruebas siguientes.

El concurso completo es una modalidad que exige unos protagonistas (niños y ponis) realmente excepcionales. Su valor y coraje están sometidos a una dura prueba, y la racionalidad y la audacia coexisten en el espléndido binomio caballo-jinete.

El primer día se celebra la prueba de doma; el segundo la prueba de cross que, al contrario de los completos destinados a los otros caballos, para los ponis se compone solamente de dos fases: una marcha por carretera y caminos, que debe realizarse al trote o al galope corto, y un campo a través al galope por un recorrido sembrado de obstáculos naturales o rústicos y de zanjas. El reglamento estipula un tiempo mínimo y máximo, y una puntuación con penalizaciones para cada fase del recorrido.

Los jinetes que superan las dos primeras pruebas participan el tercer día en un concurso de obstáculos. Los derribos, las desobediencias, la caída del poni o del jinete, los errores en el trazado o la superación del tiempo concedido o el máximo están penalizados.

La caza del zorro

La caza del zorro está organizada por las sociedades del mismo nombre, muy numerosas en Inglaterra e Irlanda, en donde este deporte tiene todavía bastantes adeptos.

Al frente de la organización se encuentra el director, con seis ayudantes en la mayoría de los casos, mientras que la elección del terreno de caza y la conducción de la jauría de perros corre a cargo del maestro de la cacería. Los ayudantes colaboran con el maestro de la cacería en el cuidado de los perros, tanto en la perrera como durante la cacería. Los mozos se ocupan de la manutención de los caballos y el rastreador se encarga de obstruir la entrada de la guarida del zorro el día antes de la caza, y el mismo día de la batida guía un terrier para que levante el rastro del zorro, que intentará huir de la persecución intentando inútilmente encontrar refugio.

Los perros usados para la caza son los foxhound, perros de origen francés muy apreciados por su olfato.

En la actualidad, además de las sociedades de caza a caballo, existen otras sociedades que organizan salidas de caza en las que un jinete con una cola atada en la cintura hace las veces de zorro. La caza del zorro es un deporte durísimo, que solamente se puede correr si el poni tiene una constitución adecuada y está convenientemente preparado para este tipo de actividad.

Las carreras en liso

Un juez da la salida y sobre el verde prado del hipódromo arranca el grupo de jovencísimos jinetes vestidos con casaca multicolor, pero desprovistos de espuelas y fustas. No sería ni educativo ni agradable ver a niños que para ganar utilizaran la fusta y espolearan los costados de los simpáticos ponis. La longitud de la carrera puede oscilar entre 600 y 800 metros, y se requieren ponis bien entrenados y con la resistencia necesaria.

La gincana

Es una prueba combinada que se compone de salto de obstáculos y de varios ejercicios de habilidad.

Concursos de presentación y concursos de modelos

No forman parte de las pruebas deportivas propiamente dichas, ya que los chicos han de demostrar todo lo que sus instructores les han enseñado sobre el mantenimiento de sus ponis. Son concursos muy estimulantes que se realizan siempre con la máxima dedicación.

En los concursos de presentación un jurado observa cómo el niño limpia, acicala y ensilla al poni, así como su posición sobre la montura y da su veredicto con una puntuación, que va de 1 a 10, sobre estos aspectos.

En los concursos de modelo los ponis que participan se dividen en dos categorías:

  • ponis de altura inferior a los 135 centímetros
  • ponis de altura superior a los 135 centímetros

El jurado de examen, en el cual debe haber obligatoriamente un veterinario, hace desfilar en fila india a todos los ponis, primero montados, y luego los examina uno por uno, en reposo y con montura. Se trata, en definitiva, de un concurso de belleza que obliga al niño a presentar su cabalgadura en las mejores condiciones posibles.

En realidad, el veredicto del jurado, que examina el poni desde el punto de vista morfológico y dinámico, y comprueba también que no tenga defectos, es muy influenciable por la presentación y la limpieza del animal y del equipo, así como por la elegancia del joven propietario.

El polo

El polo es un deporte poco extendido que se practica especialmente en Gran Bretaña, en Estados Unidos y en Argentina, aunque de hecho es de origen asiático. Para jugar al polo es imprescindible que los ponis sean ágiles, veloces y dóciles. Generalmente son el producto de cruces entre purasangre inglés y yeguas poni (por ejemplo poni galés) o yeguas de raza criolla en Argentina, lo que origina el poni de polo. A estos caballos especiales corresponden jinetes igualmente especiales, de equilibrio perfecto, capaces de guiar el caballo sólo con los muslos y las piernas para poder desplazar lateralmente el busto y golpear la pelota con el mazo.

El polo se juega en un campo rectangular de 274 metros por 146. La pelota es de madera de sauce y tiene un diámetro de 8 centímetros, y el mazo es de caña con el mango flexible. El juego lo disputan dos equipos de cuatro jugadores, que intentan meter la pelota en una portería de 6,5 metros golpeándola con el mazo.

Un partido se divide en seis períodos (chukkers) de siete minutos y medio cada uno. El control del tiempo de cada período corre a cargo de los árbitros, también a caballo, que interrumpen el juego y velan por la correcta aplicación de las normas. El polo también puede jugarse en pista cubierta (indoor), con distintas medidas de campo y algunas variaciones en el reglamento.

Los enganches

Este deporte se practica en toda Europa y tiene sus mejores atletas en Hungría, Inglaterra, Alemania, Holanda, Polonia, Suiza, Francia e Italia.

El poni de enganche necesita fuerza, equilibrio psíquico, agilidad, elegancia y sumisión. Tiene que recibir un adiestramiento inteligente y serio para poder hacer frente a las pruebas del concurso completo. Las competiciones pueden ser de enganche simple, o sea en limonera, por parejas, es decir en tronco o tándem, o incluso con cuatro ponis.

El completo se desarrolla en tres fases: doma o prueba A, maratón o prueba B y prueba de obstáculos, llamada también gincana o prueba C.

El primer día se celebra la prueba de doma, en una pista de hierba rectangular de 100 metros por 40. El objetivo de esta prueba es comprobar la preparación técnica del caballo y del conductor, necesaria para afrontar las pruebas siguientes. El cochero entra en el rectángulo y ejecuta una serie de figuras preestablecidas aprendidas de memoria con los cambios de aires y de ayudas, tal como indica el reglamento. Uno de los movimientos es recular. Al realizarlo ni los caballos ni las ruedas del coche pueden desviarse de la línea recta. En esta prueba, igual que en la de obstáculos, el cochero ha de llevar puesto el sombrero. Dicho sombrero estará en armonía con el carruaje y con el atalaje. El látigo también tiene que estar en armonía con el atalaje. Durante las pruebas de doma y de obstáculos el concursante podrá ir acompañado de uno o dos mozos, según el número de ponis del enganche. La presencia del mozo se admite sólo por motivos de seguridad, ya que está absolutamente prohibido que hable con el conductor o que le aconseje.

Desde su punto de observación, los tres jueces tendrán en cuenta, a la hora de otorgar una puntuación, la presentación del carruaje, el aspecto del atalaje y de los caballos.

El segundo día se celebra la prueba B, el maratón. Se trata, sin duda, de la parte más espectacular y que más gusta a los espectadores, que hacen kilómetros a través de campos y bosques para presenciar el paso de los obstáculos.

La longitud máxima del recorrido es de 27 km para enganches en tronco y de 22 km para enganches en la limonera. Los coches no pueden tener un peso inferior al mínimo establecido por el reglamento.

El maratón se divide en cinco fases. Los aires pasan del trote de trabajo en la fase A, al paso en la fase B, al trote en la fase C, y de nuevo al paso en la fase D. En la fase E se superan los obstáculos y el aire es el trote de trabajo, excepto en las zonas de obstáculos, en donde es libre. Los obstáculos pueden ser artificiales o naturales, como vados, pasajes entre grupos de árboles o bajadas por pendientes.

Cada obstáculo tiene unos pasos obligados que hay que superar en el orden indicado, so pena de descalificación. Van también en el coche los árbitros que, aplicando el reglamento de la FBI, puntúan el maratón. Se considera penalización la caída del látigo, poner un pie en el suelo, ya sea por parte del cochero o del mozo, así como también el error de trazado o volcar el coche, etc. En esta prueba hay un tiempo límite, que una vez transcurrido conlleva la descalificación. Durante el maratón, el conductor puede llevar el atuendo que considere más cómodo y puede usar un carruaje distinto al que utiliza en la prueba de doma. En las pruebas A y C el carruaje debe ser el mismo. Esta posibilidad de sustitución permite conservar vehículos de época de difícil reparación.

En la última prueba, la de obstáculos, el concursante ha de demostrar su destreza en un trazado con pasos obligados marcados con dos palos con una bola en el extremo. La caída de una bola debido a un impacto constituye penalización.

La distancia entre dos palos que constituyen un paso, u obstáculo. está en relación con la medida del eje posterior del coche. La prueba se desarrolla en una pista de hierba de 70 por 120 metros y el recorrido tiene una longitud comprendida entre los 500 y los 800 metros. El tiempo máximo concedido varía según el baremo aplicado.

Muchas personas adultas utilizan los ponis en enganches y participan con ellos en pruebas de ámbito internacional, en las que tienen la audacia de competir en igualdad de condiciones contra caballos de talla grande. Otras los emplean para participar en los concursos de obstáculos. También se organizan carreras de trotones con sulky, en las cuales participan muchos ponis.




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