Dando ordenes a su perro Cocker Spaniel


Cuando empieces a dar órdenes sencillas a tu cachorro, procura que sean lo más cortas posible y emplea siempre la misma palabra para el mismo significado: por ejemplo, «junto», «Sit» (¡siéntate!), «quieto». Has de ser consecuente, pues de lo contrario el animal sufrirá confusiones. Para llamar su atención, toda orden debe ir precedida del nombre del perro. No te impacientes con él cualquiera que sea el número de veces que tengas que repetir la orden. Una buena forma de introducir el mandato «¡Ven!» es llamando al cachorro cuando tiene preparada su comida. Una vez lo tenga aprendido lo podrás llamar siempre, sin olvidarte de premiarlo por su pronta obediencia.

Esta recompensa o estímulo positivo forma una parte tan crucial del adiestramiento que el director de la New York Academy of Dog Training basa todo su programa de enseñanza en «amor, alabanza y recompensa». Incidentalmente si empleas la voz ¡ven! úsala siempre así, y no la modifiques por ¡ven aquí! o ¡ven muchacho! pues esto sólo crearía confusión en el perro.

Hay que remarcar el hecho de que los castigos constituyen una técnica ineficaz para la enseñanza, como ya hemos visto antes. Si, por ejemplo, el cachorro se escapa, no tiene sentido pegarle cuando vuelva, pues relacionará castigo con su retorno, no con el haberse escapado. Asimismo, nunca lo llames para castigarlo ya que pronto aprendería a no responder cuando se le llame. Algunas órdenes especificas

Sit (siéntate)

Esta es una de las órdenes más utilizadas y más fáciles de aprender por parte del perro, y por tanto es bueno empezar por ella. El único equipo que se necesita es la correa, el collar y algún bocadito sabroso. Saca al perro al exterior para que haga algún ejercicio antes de comer. Pasados unos cinco minutos llámalo para que acuda, prémialo cuando llegue y ponle el collar.

Sujeta la correa tensada con tu mano derecha, esto le obligará a levantar la cabeza y fijar su atención en ti. Al mismo tiempo que dices «Sit» con voz clara y fuerte presiona firmemente su lomo con tu mano izquierda hasta que se siente. Tan pronto se sitúe en la posición correcta, apruébalo y dale el bocadito que tienes en la mano. Deja pasar unos minutos de reposo y repite la operación. A base de repeticiones el perro pronto relacionará la palabra con la acción. No alargues demasiado las lecciones. Eventualmente, tus caricias serán suficiente premio para tu cachorro.

Sit-quieto/quieto

Para enseñar a tu perro a permanecer en un lugar cuando se lo ordenes haz en primer lugar que se ponga en posición de sentado (Sit) junto a tu lado. Baja tu mano izquierda con la palma enfrente de su nariz y los dedos apuntando hacia abajo. Mantén la correa alta y tensa por detrás de su cabeza de forma que no se pueda mover. Pronuncia la orden «SitStay» y mientras la das avanza un paso frente a él. Repite la orden y tensa la correa de forma que el animal no te pueda seguir.

Camina alrededor de él repitiendo la orden y manteniéndolo inmóvil sujetando la correa a la longitud del brazo por encima suyo para refrenar su movimiento. Cuando permanezca en esta posición durante unos quince segundos puedes pasar ya a la segunda parte del ejercicio. Deberás sustituir la correa por una cuerda o cordón de nylon de unos siete a diez metros de longitud. Repite toda la anterior rutina desde el principio y prepárate para evitar cualquier movimiento hacia ti, con un enérgico «Sit-quieto».

Desplázate alrededor de él describiendo círculos cada vez más amplios hasta que quedes apartado unos cinco metros. Si aún permanece sentado, puedes felicitarte a ti mismo. Un punto importante para recordar es que el perro establece relaciones entre lo que dices, cómo lo dices y lo que estás haciendo mientras lo dices. Da esta orden en un tono de voz firme y clara. Y quizá con el dedo índice extendido exhortando al perro a mantenerse quieto.

Junto

Cuando paseas al perro debes sujetar firmemente la correa con la mano derecha. El perro debe caminar a tu izquierda por lo que la correa cruza por delante tuyo, lo que te permite controlar mejor al animal. Deja que de momento el perro se te adelante de forma que comprenda claramente que puede tener alguna libertad si la usa apropiadamente. También sabe que si quiere salir, la correa y el collar son indispensables, por lo que les tiene respeto. Ahora, si mientras anda empieza a tirar en alguna dirección todo lo que has ele hacer es pararte: el animal seguirá andando unos pasos pero se encontrará con que no puede proseguir.

Entonces se volverá y te mirará a la cara. I ste es el punto crucial. Detente un momento y encárate con él; seguidamente camina diez pasos más y párate nuevamente. Probablemente el perro andará otra vez lo que le permita la correa, y cuando no pueda seguir se volverá y mirará como la otra vez. Si empieza a estirar, mantente quieto. Una vez se mantenga inmovilizado inclínate y consuélalo ya que puede estar asustado. Sigue con esta enseñanza hasta que aprenda a no separarse de ti.

Una vez que el cachorro obedece a los tirones de la correa ya se ha conseguido la mitad de su adiestramiento. Hara un perro bien educado es necesario que sepa ir pegado a los talones, por lo que has de enseñarle a caminar ¡unto a ti con la cabeza alineada con tu rodilla. No hay nada tan lastimoso como un perro grande paseando con un amo impotente. Resulta molesto para los transeúntes y para los acompañantes de otros perros encontrarse con un Ferro grande que embista, aunque sea amistosamente, a las personas, perros y equipajes.

Para enseñar a tu perro empieza a caminar ligero diciendo al mismo tiempo «Junto» con voz firme. Tira hacia atrás con una sacudida fuerte si se adelanta, y repite la orden arrastrando la correa si se retrasa no permitiéndole tirar hacia atrás. Cuando el perro haya aprendido a caminar junto a ti cogido con la correa y a diferentes velocidades, puedes dejarlo suelto pero estando preparado para cogerlo nuevamente tan pronto empiece a rondar.

Ven

El perro ya ha aprendido a acudir cuando se pronuncia su nombre. ¿Por qué? Porque sólo le llamas cuando está preparada la comida o cuando quieres jugar con él o acariciarlo. Esta respuesta es más difícil de conseguir en el exterior ya que está jugando alegremente solo o con otros perros, y por consiguiente hay que enseñarle a acudir cuando se le llame. Para enseñárselo déjalo llegar hasta el final de una correa larga: una vez ahí da la voz de llamada al mismo tiempo que vas tirando suavemente hacia ti. Cuando ya relacione la palabra con la acción de ir hacia ti, tira de la correa sólo si no responde inmediatamente.

Cuando inicia la venida, ve desplazándote hacia atrás para enseñarle que debe acudir desde lejos igual que desde cerca. Pronto podrás ir practicando sin la correa, pero si es lento o desobediente ve hacia él y acércatelo repitiendo la orden. Recuerda siempre premiar el éxito al completar una tarea.

Down (échate)

La enseñanza de la voz «échate» empieza idealmente mientras es aún cachorro, estado en el que frecuentemente se tumba, ya que esta posición es una de las más naturales del perro. Emplea algún tiempo observando de cerca al cachorro, y cada vez que él empieza a echarse repite en tono bajo y convincente la palabra «échate». Si desde el primer día de entrenamiento haces coincidir tu orden con la mayoría de veces que el perro se echa y seguidamente le aplaudes o alabas, pronto asimilará la orden «échate».

Intentar enseñar esta orden a un perro ya adulto requiere evidentemente un mayor esfuerzo. Aun cuando la posición de echado es muy natural en un perro, el estar forzado a ella no lo es. Algunos perros reaccionan con recelo, enfado o confusión. Otros aceptan el proceso y muestran ser buenos aprendices. Teniendo al perro sentado dándote frente, si el animal es tranquilo y se conforma, cógele suavemente las manos y tira lentamente de él hacia ti y cuando esté en la posición adecuada dale la orden «échate». Repítase varias veces el ejercicio. Una moderada ayuda al proceso conduce al éxito.

Si el perro se irrita o agrede, ponle la correa (y bozal) y tenlo sentado de cara y cerca de ti, formando una lazada con la correa. Seguidamente debe pisarse el lazo formado por la correa con una fuerza moderada proporcional al tamaño y fuerza del perro, obligándole a bajarse mientras se va repitiendo la orden «échate» en tono algo fuerte.

Cuando el animal ya queda tumbado se le prodigan palabras de aprobación. Si el perro se muestra reacio debe intentarse extender sus patas a la posición «échate» —dejando puesto el bozal naturalmente!—. Reforzando cada día el entrenamiento pronto se conseguirán los resultados deseados.




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