Comportamiento y psicología de un poni


Comportamiento y psicología de un poni

Los ponis que, en general, han nacido y crecido en los prados en manadas más o menos numerosas, son animales sociables, con una vida de relación de grupo, respetuosos de la jerarquía, y que siempre están atentos para evitar cualquier tipo de molestia. Los potros pasan el tiempo, mientras no están pastando, jugando entre ellos y mordisqueándose la crinera y la cola, con lo que entablan una relación de gran amistad.

Esto explica por qué, al pasar a la cautividad, sienten una gran melancolía si se los deja demasiado tiempo solos y privados de libertad. Con tal de estar acompañados aceptan la proximidad de animales de otras especies, y establecen con ellos un vínculo de amor, tanto si se trata de una cabra, de un conejo o de otro animal. Además, los ponis se entienden entre sí y se acuerdan perfectamente de sus compañeros.

Louis de Pas, criador francés de ponis shetland, cuenta la anécdota de una perra de su propiedad que lo seguía siempre en su visita diaria a los ponis. Para jugar, la perra se acercaba por detrás de los ponis y les mordisqueaba los cuartos traseros, les tiraba de la cola, y se escapaba justo a tiempo de evitar una regañina que tenía bien merecida. Pero un día recibió su castigo. Cuatro yeguas formaron un círculo para pisarla. La perra tuvo la suerte de quejarse con tanta vehemencia que la abandonaron con una pata rota, y dejaron al propietario lleno de admiración ante la táctica empleada para librarse de la molesta perra.

Los ponis, cuando son separados de la manada a una edad temprana, se adaptan rápidamente al hombre o, mejor aún, al niño que se convierte en su propietario y lo tratan con dulzura. Pierden la desconfianza innata que los ha ayudado a sobrevivir, se vuelven dulces y afectuosos y, con lo inteligentes que son, se convierten en auténticos compañeros de recreo.

Gracias a su gran memoria no olvidan fácilmente las malas jugadas que se les haya podido hacer y, antes o después, acaban por vengarse, casi siempre mordiendo. Sin embargo, igual que todos los otros caballos, poseen un fuerte espíritu de colaboración con la persona que les proporciona el alimento, les limpia y les da cobijo, de manera que aceptan de buena gana convertirse en su «esclavo».

Comportamiento y psicología de un poni Poni

Los ponis comprenden la palabra mejor que los caballos más grandes, y se comportan en consecuencia con una gran infalibilidad. Todo el mundo ha podido ver que en los circos los ponis amaestrados ejecutan ejercicios complicadísimos obedeciendo órdenes pronunciadas en voz muy baja. Los ponis comunican sus intenciones de varias maneras: con movimientos de las orejas, del cuello, del cuerpo, de la cola y, finalmente, con el relincho.

Si el poni goza de buena salud nunca está mucho rato con las orejas quietas, sino que las mueve orientándolas continuamente en todas direcciones para captar el más leve sonido del ambiente que lo circunda. Este comportamiento forma parte del sistema de defensa para la conservación de la especie, que permite que el caballo en estado salvaje pueda darse a la fuga tan pronto como perciba algún peligro.

Por el movimiento de las orejas podemos estimar el carácter del poni. Si es bueno y leal, sumiso y confiado, o mejor dicho, de buen carácter, como se suele decir en la jerga, las lleva rectas y con las puntas dirigidas hacia delante con elegancia, tanto si está parado como moviéndose en aires de velocidad moderada. En cambio, mientras galopa las tiene ligeramente inclinadas hacia atrás con los pabellones auditivos dirigidos hacia el jinete para poder oír la menor orden.

Si, por el contrario, estando en movimiento tiene una dirigida hacia delante y otra hacia atrás, es como si dijera: «Atención, estoy a punto de dar un brinco». Si mueve las orejas a sacudidas significa que algo le ha irritado y que está a punto de «explotar». Los ponis mal domados o de carácter desconfiado o irritable, incluso estando parados, tienen las orejas orientadas una hacia delante y otra hacia atrás, alternando continuamente su posición hasta que de repente las extiende simultáneamente hacia atrás, si está a punto de atacar mordiendo o soltando una coz.

Para manifestar sus intenciones, el poni utiliza también la cola. Normalmente la sacude lateral y verticalmente para ahuyentar de los flancos y las ingles a las moscas, mosquitos y tábanos que le molestan, pero el poni que está a punto de soltar una coz, además de aplanar las orejas hacia atrás, levanta con rapidez la cola para dejarla caer con fuerza hacia abajo.

Con el relincho, el poni indica su presencia a un congénere que advierte en los alrededores, o bien reclama caricias o golosinas. Cuando está contento, el poni relincha y patea el suelo. Cuando está encolerizado emite breves relinchos al mismo tiempo que lanza coces al aire. Cuando tiene miedo relincha con voz grave y ronca, emitiendo el sonido por la nariz. Hay que hacer notar que los caballos más generosos relinchan con mayor frecuencia, los enteros con voz más fuerte que los que están castrados que, a su vez, lo hacen con más fuerza que las yeguas.

El poni impaciente o que no soporta la inmovilidad forzada expresa su deseo de moverse alisando el terreno con uno de los cascos anteriores con movimientos rítmicos e insistentes, mientras que el agresivo mantiene la mano levantada en señal de desafío.

Pero el poni no es simplemente un pequeño caballo leal y sumiso, sino que es un animal lleno de coraje, como puede constatarse en los concursos hípicos, en donde ponis manejados con firmeza superan obstáculos que son casi más altos que ellos mismos.

Para concluir, digamos que el poni es un gran amigo para niños con buen carácter y que le tratan con afecto, pero su envidiable memoria, que por un lado le permite acordarse toda la vida de lo que le hayamos enseñado, por otro lado le condiciona negativamente sugiriéndole la venganza, que es permanente y no conoce el perdón. El miedo del fuego, de atravesar un vado, las reacciones imprevisibles que hacen que un poni se defina como «asustadizo», no son más que recuerdos de experiencias desagradables. Tratemos con cariño a este pequeño animal que en poco volumen encierra una gran energía, una agilidad incomparable y un carácter afectuoso.




Califica este Artículo:
4 / 5 (1 votos)






Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *