¿Cómo hay que aplicar los castigos al perro?


A veces no es posible suprimir los ladridos aun cuando parezca ser el caso de que tal costumbre haya sido aprendida. Esto trae a colación la conveniencia de los castigos. Quienes buscan consejo respecto a un problema de ladridos pueden muy bien haber empleado ya alguna forma de castigo, tal como gritarle o lanzarle algún objeto en contra. Este tipo de castigo es ineficaz como demuestra el hecho de que el interesado solicite consejo. Gritándole al perro, o pegándole, la persona interfiere el efecto que el castigo pueda tener sobre el comportamiento, despertando las reacciones propias y los intentos de escape o respuestas sumisas del perro.

El cubo de agua

Estoy más bien impresionado por la ingenuidad de algunos dueños de perros al idear formas de castigar al perro por ladrar, sin verse directamente envuelto en la administración del castigo. He tratado con uno de tales dueños, que además era veterinario, que estaba molesto por los ladridos de su perro en la perrera y que comenzaban cada noche hacia la una y media. Construyó una plataforma en la zona de la perrera que el perro normalmente elegía para ladrar: sobre esta plataforma se sostenía un cubo de agua. Mediante un juego de bisagras. cuerdas y poleas el amo podía tirar de la cuerda desde la ventana de su habitación volcando el cubo de agua sobre el perro cuando éste empezaba a ladrar. El cubo estaba suspendido de forma que una vez volcado se enderezaba por sí solo y el hombre podía llenarlo nuevamente a distancia abriendo una manguera de jardín.

Después de un par de remojones parece ser que el perro perdió la costumbre de ladrar. Al aconsejar sobre el tipo de castigo comentado, téngase en cuenta un punto importante: durante la época en que el dueño esté dispuesto a aplicar castigos por ladrar, hay que tratar de no dejar sin castigo ningún ladrido inoportuno, o excesivamente largo. Por tanto, puede ser necesario mantener el perro en el interior al ausentarse salvo que ya sea castigado por ladrar cuando se va su dueño.

Respuestas alternativas

Los perros ladradores son, y probablemente continuarán siendo, uno de los problemas más persistentes para sus dueños. El ladrar requiere relativamente poco esfuerzo, y es una respuesta tan natural para muchos perros que sin duda resulta difícil de eliminar ya sea con castigos o con un programa de acondicionamiento. En algunos casos puede ser aconsejable renunciar a suprimir los ladridos y sugerir que el problema debe enfocarse cambiando las circunstancias que lo provocan. Por ejemplo, un perro que ladra continuamente en el patio mientras su dueño está ausente puede dejar de hacerlo si se le deja en el interior de la casa. Pero el problema de mantenerlo en casa puede estar relacionado con un adiestramiento inadecuado o con que suelte pelos o salte encima de los tapizados. Son más fáciles de corregir estos últimos problemas de comportamiento que modificar sus costumbres de ladrar.




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