Cómo educar a un cachorro pekinés


Cómo educar a un cachorro pekinés

Hábitos de limpieza

Al cachorro se le puede enseñar hábitos de limpieza desde el momento que llega a su casa, ya que en general son por naturaleza muy limpios; y si ensucian donde no deben (según nosotros) es porque no lo sabe, y es por ello que hay que enseñarle.

Si dispone de un jardín, reserve un solo lugar para que el animal pueda atender a sus necesidades.

Cuando observe que está pronto a desocuparse o ya está “mojando” el piso o la alfombra, lo levanta y sin retarlo le dice un poco enérgico “No” y se lo lleva ligerito a “su lugar” y a la vez que Io deposita en el suelo le repite “Aquí sí” varias veces. Espere un ratito a fin de que orine. Puede ser que en un principio no pase nada, pero no obstante debe repetir esta operación tantas veces como se presente a fin de formar en su pequeña mente el reflejo condicionado a la acción. Nunca debe reprenderlo y menos aún castigarlo como tampoco retarlo una vez transcurrido el momento en que sucedió el accidente, ya que si no lo sorprende en el acto, es inútil que lo reprenda porque no podra relacionar lo que está en el suelo consigo mismo. Lo único que conseguirá es atemorizar al animal que no llega a comprender el por qué de su ira.

Si al cabo de varios intentos no consigue que el animalito orine en el lugar indicado, empape un trozo de paño en el orín y lo deposita durante breves minutos en el lugar indicado a efectos de que se impregne del olor a orín y despertar en el animal el instinto (ese que mueve a casi todos los animales a dejar su huella por medio del orín).

Luego de algunas equivocaciones, se formará el reflejo necesario y su cachorro irá a “su lugar”. Si para salir al jardín se encuentra una puerta cerrada de acceso al mismo, y nota que el cachorro se para frente a ella como indicándole que quiere salir lo felicita muy efusivamente para que se dé cuenta que está usted muy contento por haberle “pedido”.

Si habita un departamento, cada vez que el animal despierte y después de cada comida, debe llevarlo a la calle para que se desocupe y siempre felicitándolo a fin de demostrarle que aprueba su conducta. Si lo nota inquieto y olfateando con mucha atención es seguro que se apresta a desocuparse.

Si no lo puede llevar a la calle, prepárele ‘un lugar’ donde colocará unas hojas de diario o aserrín, llevándolo a ese lugar todas las veces. Debe dejarse siempre un poco de olor a orín, hasta tanto el reflejo condicionado se fije bien.

Tenga presente que su cachorro es un “bebé” y por ello sentirá la necesidad de desocuparse cada dos a tres horas (aproximado) por lo tanto esté atento a sus necesidades. Cuando sobrevenga un accidente, lave con agua y jabón para luego pasar un paño embebido en vinagre a fin de desterrar todo vestigio de olor, de lo contrario, volverá a ensuciar en ese mismo lugar.

Colocación del collar

Ya usted ha elegido el collar adecuado para su cachorro, y se dispone a colocárselo. Muchos cachorros se desesperan la primera vez que sienten ese cuerpo extraño alrededor de su cuello.

Para evitar eso, dé a su cachorro el collar que ha comprado para que juegue y se familiarice con el olor a cuero. Se lo coloca unos segundos y lo entretiene jugando, así se va acostumbrando a la sensación extraña que siente alrededor de su cuello. Una vez que lo acepta bien dentro de la casa es cuando estará listo para salir a la calle. No lo obligue a salir si está afligido por el collar.

La calle

Siempre que se disponga a salir, deberá colocarle el collar y la correa dentro de la casa. (Para no dañar su pelaje, no le deje puesto el collar mientras esté dentro de la casa.) El animal debe asociar “calle con correa” y jamás salir sin ella puesta.

Colóquele la correa y sosténgala con la mano derecha. El perro debe ir a su izquierda, y la correa cruzar por delante de su cuerpo. La razón de llevar así la correa (al principio) es que podrá tener mejor control sobre el animal y con la izquierda acariciarle la cabeza siempre que lo note intranquilo.

Si en un comienzo se resiste a caminar y demuestra miedo, no le dé tirones ni lo obligue a seguir. Colóquese frente a él y lo llama hacia usted en forma muy cariñosa hasta que adquiera confianza, ya que no debemos olvidar que la calle está poblada por una gran cantidad de ruidos desconocidos y amenazantes para el animal.

Paseo

Cada vez que lleve a pasear a su cachorro, primeramente lo llama por su nombre, le coloca el collar y la correa y salen juntos.

Llévelo por su izquierda y no le permita que se le cruce delante de sus piernas ni que camine a su derecha. Seguramente es él quien querrá guiarlo, pero para evitarlo, lo llevará con la correa un poco corta así lo obliga a caminar junto a su pierna izquierda mientras le va repitiendo “Junto — Junto”.

A los pocos pasos aflójele la correa permitiéndole olfatear algunos árboles en busca de nuevos olores y para que se desocupe. Una vez satisfecho, le ordena “Junto” acortándole nuevamente la correa, y así sucesivamente intercalando ambas órdenes. Así se acostumbrará a caminar correctamente y esperar que le sea permitido aproximarse a los árboles y a no tironear.

Su perro no levantará la pata para orinar hasta aproximadamente 9 a 12 meses (variable), por lo tanto no se preocupe si demora.

Cada vez que llegue al cordón de la vereda, ordene a su perro “Quédate”, y lo felicita “Muy bien” si se detiene. Observe el tráfico y una vez que el cruce esté libre de vehículos, a la vez que le ordena a su perro “Junto” cruza la calle. Si se adelanta, lo reprende “No” y le vuelve a ordenar “Quédate”. Igualmente si quiere cruzar por su propia iniciativa. Debe repetirse todas la veces con la minuciosidad de un “ritual” hasta que comprenda que no debe cruzar por su cuenta.

Debe ser usted muy suave y comprensible, ya que no está adiestrando sino educando. Es muy importante recordar que el cachorro debe ir siempre a su izquierda, nunca a la derecha ni atravesándosele por delante de sus pies.

Bozal

Aunque sea aún chico, debe acostumbrarlo a la idea del bozal. Proceda como lo hizo para acostumbrarlo al collar, dándoselo primeramente a jugar a fin de que se familiarice con el olor a cuero y éste se impregne con el olor del animal.

Se lo coloca durante breves segundos mientras lo va entreteniendo a fin de que le preste poca atención. Seguramente intentará quitárselo con las manos, pero a la vez que lo reprende “No” suavemente, lo acaricia cariñosamente hasta tranquilizarlo. Felicítelo por lo bien que se porta, y aumente paulatinamente el tiempo que debe llevarlo puesto.

Antes de estar preparado para salir a la calle con el bozal puesto, debe haberlo aceptado dentro de la casa. No se lo deje puesto más de unos pocos minutos y luego se lo quita; pero no se lo quite si es él que lo pide, ya que podría convertirse en hábito al obtener lo que desea. Siempre asegúrese que las correas no lo estén lastimando o que esté demasiado ajustado (no es necesario que se le ajuste mucho.)

Obedecer a su nombre y acudir al llamado

Estos dos ejercicios se pueden enseñar a la vez. Para que se acostumbre a su nombre, llámelo siempre por el mismo, sin utilizar diminutivos ni diferentes, voces, por más cariñosas que sean.

Cuando esté por llevarlo a pasear o en la hora de sus comidas, lo llama por el nombre y lo felicita siempre que acuda. De esta forma relaciona todo lo agradable con su nombre.

Para que acuda a su llamado, colóquese frente a él y le ordena “Aquí” y su nombre. Una vez que se aproxima lo felicita “Muy bien — Muy bien”, muy efusivamente, pero no le dé golosinas para premiarlo, pues debe obedecer por agradar a su amo y no por la satisfacción de su “estómago”.

Si no lo obedece, colóquele el collar y la correa. Posición frente a usted y al mismo tiempo que lo llama y ordena “Aquí” le da un levé tirón con la correa que lo impulsará hacia su persona. Este es un metodo que nunca falla. Lo mismo cuando están jugando a la pelota, estando distraído lo llama y si no acude, le da el tironcito (por supuesto que debe tenerla puesta en ese momento ya que usted está jugando para enseñarle a que responda a su llamado no obstante el juego). De esta manera sin restarle alegría al juego y sin darse cuenta, se acostumbrará a acudir a su llamado. Jamás lo rete si no obedece al principio, y felicítelo mucha Guando así lo haga.

Cachorro intranquilo

Seguramente su cachorro será un pequeño diablillo, inquieto y desobediente. Su inquietud e independencia es completamente normal, ya que es indicio de buena salud, carácter y ansias de vivir. Siendo cachorro es poco lo que se puede esperar con respecto a buena conducta, pero igualmente se le puede educar, lo que irá aprendiendo sobré bases sólidas.

Para enseñarle a estar quieto, coloque a su cachorro frente a usted y sujetándolo del collar con la mano derecha, con la izquierda ejerza una leve presión sobre el tren posterior, obligándolo a sentarse al mismo tiempo que le repite “Sit o Sentado’. Una vez adoptada la posición correcta, levante la presión de su mano izquierda ordenándole “Quédate” “Muy bien”. Si trata de levantarse, presione nuevamente reprendiéndolo “No” y ordenándole “Sit — Quédate”. Las órdenes un poco

enérgicas pero dadas con voz suave a fin de no asustarlo, ya que el solo hecho de obligarlo a sentarse contra su voluntad lo va a inquietar bastante. No prolongue el ejercicio más de breves segundos, para ir aumentando paulatinamente, de acuerdo a la resistencia que ofrezca. Felicítelo y juegue alegremente con el cachorro.

Atar al cachorro

Es muy importante acostumbrarlo desde chico a estar atado a la correa sin que llore o ladre todo el tiempo. Para habituarlo, comience a atarlo durante breves minutos quedándose usted junto a él para acariciarlo y tranquilizarlo a medida que lo note intranquilo. Si llora lo reprende “Pfui no” con voz suave y lo acaricia. Debe ir alejándose de a poco, quedándose a la vista del animal en un principio para desaparecer por cortos minutos.

Puede dejar una prenda de su uso a su lado, ya que al sentirse acompañado por el olor de su amo, mitiga en parte esa sensación de abandono que lo invadirá al principio. Siempre que se porte bien debe felicitarlo efusivamente, para luego soltarlo e ir a jugar alegremente.

Ladrar a la puerta

Se le debe enseñar al cachorro a ladrar cuando suena el timbre de la puerta de calle y a no dejarse tocar por los extraños. Para ello se procederá de la siguiente forma:

Combine con algún amigo, que su perro no conozca, que toque a la puerta provisto de una vara bien escondida:

Cuando suene el timbre, lleve a su perro incitándolo a ladrar y felicitándolo si así lo hace; (por lo general todos los perros ladran a la puerta sin necesidad de enseñarles).

Una vez abierta la puerta, que su amigo intente acariciar al animal: si el perro le ladra e intenta agredirlo, lo felicita “Muy bien, muy bien”.

Si se deja acariciar, en el preciso instante que así lo hace, su amigo lo castiga en el flanco con la vara. El perro se sorprenderá, pero usted debe incitarlo a que lo ataque y mientras su amigo sigue castigándolo, usted continúa excitándolo para que ladre y trate de morderlo.

En ningún momento debe hablar con su amigo comentando sobre lo bien que se porta el animal, ya que ello podría confundirlo y echar todo a perder. Su amigo debe representar el papel de una persona extraña, con malas intenciones hacia usted. Luego de varios intentos para castigar a su perro, se retirará y usted se queda felicitándo a su animal. Repita este ejercicio varias veces y con diferentes personas.

Una vez que se acostumbra a ladrar a los extraños, debe enseñarle a dejar de ladrar cuando así se lo ordena. Para ello, lo hace sentar o quedarse parado junto a usted, del lado izquierdo, y luego de ordenarle “Sit o Junto” le ordena “Basta” o “Calla”, felicitándolo si obedece. Si no se calla, con la mano le rodea el hocico manteniéndoselo cerrado, al mismo tiempo que le repite “Basta” o “Calla”. Repita hasta que el animal interprete lo que usted desea.

No cometa el error de permitir que ese “desconocido” acaricie a su perro, que seguramente le comentará “qué lindo perro, ¿se puede tocar? “. Su perro jamás debe ser acariciado por personas que se encuentren al otro lado de la puerta,, así sean conocidos o personas de paso. El animal debe creer que cualquier persona que se encuentre del lado de afuera de la casa puede ser un atacante.

Es preferible que todos piensen que su animal es bravo y muerde, a que cualquier persona se haga amiga de él y penetre en su casa a robar.

No comer de manos extrañas

Es de gran importancia enseñar a su perro a rechazar alimentos de manos extrañas o amigos de la casa, ya que el animal no puede diferenciar las ocasiones en que puede aceptar y en las que no debe aceptar. Procuraremos facilitar la comprensión del animal tratando de evitar todo lo que puede provocarle confusiones. No debemos pensar que el animal puede pensar y razonar como si fuera un ser humano.

Con esta enseñanza, se conjura el peligro de un posible envenenamiento, como asimismo que se le pueda distraer estando trabajando. El reflejo no condicionado, innato, de la alimentación (saciedad del hambre) podría actuar sobre el animal como inusitado estímulo provocando la inhibición de las reacciones condicionadas. Su perro debe ser alimentado por usted preferentemente, o por otra persona, pero siempre la misma y en el mismo plato y lugar todas las veces, siendo esto de fundamental importancia.

Para la enseñanza se procederá de la siguiente manera: Coloque la correa a su perro. Una persona extraña le ofrece un trozo de carne, preferentemente a la hora de su comida. Si el animal no intenta comerla, se le felicita y se le demuestra que ha actuado muy bien, indicándole la carne con el dedo al mismo tiempo que se le dice “No”, “Muy bien”, “Muy bien”.

Si trata de comerla, en el preciso momento en que va a tomarla, la persona extraña le da una palmada sobre el hocico y también puede con una vara, (que lleva escondida) castigarlo sobre el flanco (cuidar los riñones y la columna). Cuando se sienta castigado, el animal se sorprenderá y tratará de atacarlo, a lo que usted lo excitará para que lo haga.

Se repite este ejercicio en la forma predicha todas la veces que sean necesarias hasta que el animal reaccione favorablemente, siendo de vital importancia que esta prueba con sus correcciones se efectúen en la misma sesión.

Luego de un pequeño descanso, llévelo a comer al lugar de siempre. Practique con personas diferentes, igualmente amigos. Observe que su perro no adquiera la costumbre de retroceder y esconderse tras suyo, ya que debe hacer frente al desconocido. Es muy importante que el animal no demuestre miedo.

Se le debe enseñar a no comer desperdicios o carne encontrada en la calle o plazas. Ni siquiera en su jardín debe comer lo que encuentre tirado. Por ello es tan importante que el animal coma siempre en el mismo lugar y plato.

Pus a enseñarle, llévelo caminando por donde previamente ha dejado un trozo de carne (usted no lo debe haber tocado con sus manos ya que percibiría el olor suyo). Si el animal se dispone a comerlo, le grita “No” enérgicamente, al mismo tiempo que se le aplica una palmada en el hocico. Repita esto hasta que compruebe que ya ni siquiera se proxima a olfatear.

En otras clases, lo deja suelto y se esconde donde lo pueda observar sin que él lo vea. Si el animal hace la tentativa de comer, salga corriendo hacia él al mismo tiempo que le va ¡gritando “No”. No permita que se la coma, aunque tenga que quitársela de la boca.

Deje a su perro atado y haga que sea un extraño que le ofrezca. Usted debe estar fuera de la vista del perro. Si intenta tomarla, que el extraño lo castigue con una vara para que el animal le haga frente, al mismo tiempo salga de su escondite y lo felicita efusivamente.

Deje algún bocado sabroso en su jardín (no olvide que usted no debe tocarlo) y suelte al perro a fm de ver si lo come. Si así lo hace, repréndalo y quíteselo aplicándole algunas palmadas en el hocico.

Puede ponerle a ese bocado bastante pimienta que también suele dar buen resultado. El animal no debe comer nada, absolutamente nada, que no le sea ofrecido por su amo y, en lo posible en su plato.

No pararse en dos patas sobre su persona

Cuando usted llega de la calle, su perro alegremente para hacerle fiestas se parará sobre sus dos patas a fin de alcanzar su cara (ilusión del perro chico), lo que trae aparejado roturas de medias y gasto en tintorerías.

Cuando el perro lo reciba así, si el perro no es muy pequeño (de tamaño) con su rodilla Ie aplica un rodillazo a fin de hacerlo perder el equilibrio a la vez que lo reprende “No” y lo acaricia cuando está apoyado sobre sus cuatro patas haciéndole muchas fiestas.

Si el perro es muy pequeño, bastará que lo haga bajar reprendiéndolo “No” “Así no” y cuando esté abajo, lo acaricia y le hace tantas fiestas como él quiera recibir.

Luego de repetidas tentativas, desistirá de recibirlo sobre las dos patas y lo hará sobre las cuatro como todo perro bien educado.

Sentarse sobre el tren posterior

El sentarse sobre el tren posterior a modo de saludo, es un ejercicio que a todos gusta que su animal domine.

Coloque a su perro sentado apoyando su espalda contra sus piernas. Pasándole su brazo bajo las patas delanteras, lo levanta y lo mantiene sentado unos segundos repitiéndole la orden de “Arriba” o “Saluda”, apoyando su cuerpo contra sus piernas, a fin de que mantenga-el equilibrio. Cuando note que se mantiene bastante derechito, hágalo repetir el ejercicio colocándolo justo en el ángulo de la habitación. Se ubica frente al animal y le ordena “Arriba”, y si necesita ayuda se la da hasta que quede apoyado con su espalda en el ángulo de la habitación. A medida que mantenga el equilibrio, le hace practicar estando junto a su pierna izquierda. Le coloca la correa y a la orden de “Arriba”, lo ayuda con la correa manteniéndolo practicarnente colgado, pero cuidando de que el animal se mantenga sentado. Con la práctica conseguirá que se siente en forma segura. Practique de frente al animal y sin apoyo, aumentando las distancias a la medida de los progresos advertidos. Puede acompañar las órdenes con señas.




Califica este Artículo:
3.75 / 5 (4 votos)






5 Comentarios en Cómo educar a un cachorro pekinés

  1. Liliana Dice:

    Hola! Solo para comentar que adquirí una guía que me ha servido mucho para educar a mi perro. Les dejo el enlace por si a alguien le interesa: Saludos!

  2. Luis Álvarez Dice:

    muy buen texto, gracias.

  3. Liliana Dice:

    Hola! Solo para comentar que adquirí una guía que me ha servido mucho para educar a mi perro. Les dejo el enlace por si a alguien le interesa: comoeducarunperro.net/Como-Educar-a-un-Pekines-Guia-de-Entrenamiento-,51_3 Saludos!

  4. fran Dice:

    se le da todo lo que quiere hacer segun sus necesidades pero lo hace todo y llora igual que hacer en esos casos???

  5. adriana Dice:

    y como hacer para que no no muerda o gruña como si fuera morder que asusta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *