¿Cómo debe ser la cuadra y pesebre de un poni?


Aunque, naturalmente, el poni puede vivir en cualquier local que ofrezca unas unas condiciones de espacio y luz suficientes, o también puede estar al aire libre, verano e invierno, con un refugio que cuente con un pequeño tejado, en este capítulo explicaremos cómo ha de ser la cuadra ideal.

En caso de disponer de un jardín o, mejor aún, si vivimos en el campo, a la hora de edificar la caseta para el poni se tendrá que elegir, a ser posible, una superficie de terreno elevada que quede protegida del Mento del norte. Dicho local tiene que estar orientado al este para aprovechar la luz solar, y deberá estar compuesto preferiblemente por dos recintos, uno para el poni y otro como cuarto de piensos y guadarnés. Hay que prestar mucha atención en la construcción del techo, que tendrá que ser sólido y compacto. sin fisuras que dejen pasar el anua o el aire. Es recomendable evitar la chapa, a menos que esta sea aislante, ya que en verano transforma la caballeriza en un horno. Las tejas son siempre preferibles a cualquier otro material.

Una atención particular merece también el suelo, que no debe ser resbaladizo, sino sólido y ligeramente inclinado (3 %) hacia un canal de desagüe que conduzca los líquidos hacia el exterior. De este modo será fácil limpiar y desinfectar el box, y en caso de que se produzca una avería en alguna tubería no se convertirá en una piscina. El pesebre destinado al pienso compuesto y el bebedero se situarán en los lados opuestos de la pared donde se abre la puerta.

En la pared del fondo colocaremos el heno en el suelo para que el polvo no produzca molestias en los ojos del poni. Las ventanas que se abran en las paredes estarán a una altura superior a la del futuro inquilino, que en ningún caso deberá poder alcanzarlas con el hocico. La altura y la amplitud del box deben decidirse en proporción al tamaño del animal, que ha de poder contar con una buena cantidad de oxígeno (la masa de aire producto de una espiración altera una cantidad de aire cuatro veces superior). Por tanto, el techo ha de estar alto.

La puerta estará constituida por una hoja dividida por la mitad en el sentido transversal, con una luz de 1,251,30 metros de ancho por 1,90 metros de altura. Los cuatro lados del box estarán formados por cuatro paredes bien lisas de 2,803,00 metros cada una, mientras que el espacio destinado a guadarnés puede ser de las medidas que creamos oportunas. Lo ideal sería que el box comunicara con un pequeño recinto delimitado con vallas de madera (paddock), que permitiera al poni salir al aire libre.

El pesebre, las paredes y vigas se han de limpiar a menudo de telarañas y de la suciedad impregnada en ellos. Las paredes han de encalarse con regularidad. En las cuadras no se debe fumar ni guardar equipo de cuero, ya que estos últimos, al secarse contribuyen a viciar el aire. Tampoco debe haber clavos u otros objetos puntiagudos que sobresalgan de la pared y que puedan ocasionar heridas al poni.

Por la noche no deben encenderse las luces de las cuadras, porque los animales que no están acostumbrados a la luz artificial no pueden dormir, y los que sí lo están no descansan con la misma tranquilidad.

Además de la limpieza periódica para que la cuadra esté siempre aseada, es conveniente desinfectarla de vez en cuando. Los compuestos de amoníaco de uso corriente cumplen perfectamente este objetiv o. Se diluyen convenientemente en agua y se aplican en las paredes que previamente habrán sido lavadas. Las cuadras se deben desinsectar con frecuencia porque, como es bien sabido, las moscas en verano resultan muy molestas para los ponis.

La cama

La cama tiene una gran influencia en la salud y el bienestar del poni, ya sea porque ofrece un lecho cómodo, o bien porque puede representar un complemento de la ración de alimento; por otra parte contribuye a la absorción de los vapores amoniacales exhalados por la orina y el estiércol, que vician el aire que respira el animal y perjudica gravemente su salud. Para que cumpla de forma correcta su función, la cama debe conservarse en buenas condiciones, es decir, mullida, uniforme y seca. La paja de trigo, que es el material que se usa con más frecuencia, es flexible, blanda, y es la que resulta más adecuada para la cama. Hoy en día se utiliza mucho la viruta de madera, que tiene un gran poder de absorción y, además, es de fácil mantenimiento, pero presenta el inconveniente de calentarse con facilidad cuando la cama está saturada de orina.

El henil

La primera condición que debe cumplir el henil es que sea seco y que esté en un lugar alejado de los desagües, del estercolero y de las chimeneas. La reposición y la distribución del heno, la paja o la viruta tiene que poderse efectuar con facilidad.

El guadarnés

El local destinado a guadarnés, que estará cerca de los boxes, debe ser un lugar seco y ventilado para que no aparezca moho en los objetos de cuero, y las partes metálicas no se oxiden. Sin embargo, tampoco debe ser demasiado seco, ya que el cuero y los barnices que lo recubren se agrietan. En el guadarnés pueden colocarse armarios con o sin cristales, caballetes, estantes, montureros y soportes de cabezadas.

El estercolero

El estercolero se debe instalar alejado de los pozos de agua para evitar posibles filtraciones, y de manera que sus emanaciones no molesten ni a las personas ni a los caballos. Es una pésima costumbre amontonar el estiércol en un rincón del box y retirarlo sólo una vez al día.




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