Celos 18 consejos para afrontarlos para perros y gatos


La convivencia con su animal de compañía solía ser maravillosa. Pero en los últimos tiempos se ha vuelto difícil sólo porque alguien —un novio, un bebé u otro animal— ha entrado en su vida. El hecho de que los animales no experimentan los celos de la misma manera que las personas no quiere decir que su encantador amigo no se deje llevar por razones egoístas. Existe una rivalidad evidente. Al fin y al cabo, usted es su mejor «hueso», y es lógico que el animal no quiera compartirlo.

Cada animal de compañía tiene una forma particular de demostrar su disgusto. Es probable que su gato se esconda, orine en sitios insólitos o arañe los muebles. Puede que su perro se muestre agresivo, apático o demasiado efusivo, o incluso que destroce la casa u olvide sus hábitos higiénicos. Los animales de compañía necesitan sentirse queridos. De modo que cuando los celos surjan, ponga en práctica estos consejos de los expertos para demostrarles su afecto.

Para perros y gatos

No lo deje de lado. A nadie le gusta ser un cero a la izquierda, así que procure que su animal se sienta tan querido como antes de la aparición del motivo de sus desvelos. Dedique todo el tiempo posible a jugar con él y continúe con las mismas actividades que antes realizaban juntos.

Mantenga la rutina. Aunque haya una persona o un animal nuevos en su vida, haga todo lo posible para ceñirse a la vieja rutina. Alimente al animal, sáquelo a pasear y juegue con él a las mismas horas que antes. La rutina es muy importante para un animal de compañía, y si usted la rompe, él se sentirá confundido.

Déle de comer en primer lugar. Si la presencia de un nuevo animal lleva a su antigua mascota por el camino de la amargura, asegúrese de que ésta ocupe un lugar privilegiado en su vida. Por encantador que le parezca el nuevo animal, alimente al «veterano» en primer lugar. Y lo mismo vale a la hora de los juegos o las caricias.

Pero no lo atiborre. Los animales celosos o inquietos tienden a comer en exceso. Controle la ingestión de alimentos sirviendo sólo la radón adecuada en el comedero. Y manténgase alerta, para asegurarse de que no roba comida a los demás animales.

Vaya con cuidado. Aunque usted crea que la persona que acaba de aparecer en su vida despierta celos en su animal de compañía, es probable que en realidad le despierte temor. Pídale a su nuevo amigo que hable en voz baja y cordial siempre que el animal esté cerca. En el caso de los gatos, tenga paciencia y deje que sea la mascota quien dé el primer paso. La persona no debe acercarse al gato ni insistir en entablar una amistad con él.

Hágala pasar un buen rato. La nueva persona debe despertar en el animal expectativas de diversión. Cuando el animal la ve, debería pensar: «Ahora vamos a pasar un buen rato». Pídale a esa persona que alimente al animal, lo saque de paseo o juegue con él. Pronto se harán amigos y los celos desaparecerán. Pero no fuerce las cosas. Déle tiempo para acostumbrarse a su presencia.

Prepárelo para el bebé. Los animales de compañía necesitan tiempo para habituarse al olor y al sonido de cunas, sillitas, juguetes y demás objetos que acompañan la llegada del bebé. Para conseguirlo, es conveniente no esperar hasta el último momento, cuando el animal se sentirá ansioso por la presencia del niño.

Compre los objetos del bebé con antelación. Cuanto antes prepare la casa para su llegada, antes se adaptará el animal a su nuevo entorno.

Acostúmbrelo a su nueva habitación. Si el animal de compañía duerme en su cuarto, pero piensa cambiarlo de sitio cuando llegue el bebé, comience a acostumbrarlo con varias semanas de antelación. De esa forma, no se sentirá abandonado ni «destronado» por el niño.

Permítale ensayar. El llanto de un bebé puede resultar inquietante para un animal que no lo ha oído antes. Para ayudarlo a acostumbrarse, invite a casa a amigos con hijos pequeños. De este modo, el animal se adaptará más fácilmente a la nueva situación cuando el bebé llegue a casa.

O póngale una grabación. Si no conoce a nadie que tenga niños pequeños, compre una cinta de efectos sonoros donde se incluya el llanto de un bebé. Ponga la cinta al volumen normal. Si nota que el animal se pone nervioso, baje el volumen hasta que se tranquilice, pero manténgalo lo bastante alto para que oiga el Llanto. De esa forma, aprenderá a mantener la calma incluso cuando Hora el bebé.

Envíele su aroma. Antes de trasladar al niño a casa desde el hospital, pídale a un amigo que lleve algunas ropas que haya usado el pequeño. Así, el animal se habituará al olor del bebé, que pronto estará en toda la casa. Todo lo que pueda hacer para tranquilizar al animal durante el periodo de adaptación, contribuirá a evitar problemas en el futuro.

Diviértanse juntos. Mucha gente comete el error de prestar atención al animal sólo mientras el niño duerme. En cambio, cuando están con el bebé, le piden que se marche. De ese modo, el animal aprende a ver al niño como un rival. Lo ideal es premiar al animal mientras tiene al bebé en brazos. Mientras da el biberón al pequeño, déle una golosina al gato o al perro, y mientras el pequeño está en su sillita, juegue con el animal. Así, su mascota asociará al niño con los momentos de diversión. Sin embargo, nunca deje solo al bebé con el animal, pues podría ocurrir algún accidente.

Contrate a un nuevo ayudante. Si su animal de compañía es lo bastante delicado, permita que sea el niño quien le ofrezca las golosinas. De este modo, el animal lo verá como un ser maravilloso, como un generoso proveedor de alimentos, y ambos entablarán una relación estupenda.

Concédale un refugio. No es fácil ser un perro o un gato con hermanitos humanos que lloran, tiran de la cola e invariablemente rompen la paz. Busque un sitio tranquilo, como un trastero o un rincón de una habitación, donde el animal pueda refugiarse del alboroto. Recuerde que los niños no deben tener acceso a este lugar, donde el animal podrá retirarse a dormir o a descansar siempre que sienta la necesidad de estar solo.

Sólo para perros

Conviértalo en un ser sociable. Si su perro tiene contacto con otros perros y con muchas personas desde cachorro, es más difícil que sienta celos hacia un recién llegado. Puede llevarlo a clases de adiestramiento, donde conocerá a otros perros en un entorno vigilado. Otro sitio estupendo para hacer amigos es el parque, allí aprenderá a relacionarse con personas y animales.

Sólo para gatos

Póngalo en un pedestal. Los gatos se sienten más seguros cuando tienen un mirador en «las alturas». En consecuencia, asegúrese de que su gato dispone de un lugar elevado desde donde inspeccionar situaciones y personas nuevas. Si su gato no tiene fácil acceso a un sitio alto, cómprele un «árbol para gatos», un poste con varios estantes alfombrados que va desde el suelo al techo. Así, el animal podrá trepar, sentarse y relajarse. Los árboles para gatos se venden en algunas tiendas de artículos para animales de compañía.

Haga las presentaciones poco a poco. Si acaba de comprar un gato nuevo, no lo pasee por toda la casa de inmediato. Si lo hace, sólo conseguirá que el primer inquilino se ponga nervioso. Mantenga a los gatos en zonas separadas durante 1 o 2 días. Luego, intercambie dichas zonas, para que cada animal se acostumbre al olor del otro. Si después de un par de días los gatos parecen tranquilos, permita que se conozcan. Sin embargo, si bufan o se les eriza el pelo, manténgalos separados unos días más.

Cuándo consultar al veterinario

Su animal de compañía siempre ha llegado al «lavabo» a tiempo. Sin embargo, en los últimos tiempos no parece recordar dónde está. Usted cree que el problema tiene que ver con la irrupción de una persona nueva en su vida; así que aguarda, suponiendo que todo volverá a la normalidad muy pronto.

Es probable que corneta un error. Aunque los celos y la ansiedad pueden hacer que los animales olviden sus modales, esta conducta también podría deberse a un trastorno físico, como una infección, o incluso una obstrucción urinaria. Por lo tanto, no corra riesgos y consulte al veterinario cuanto antes. Las agresiones repentinas hacia un nuevo animal o miembro de la familia también merecen una visita al veterinario. No espere que la conducta agresiva desaparezca por sí sola. La intervención de un profesional puede prevenir accidentes.




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