Celo, gestación, parto y lactancia del poni


Criar significa hacer que una hembra sea cubierta por un semental, seguir la gestación, asistirla en el parto y ocuparse del crecimiento del potro.

El mecanismo de la generación

Un instinto vivo e imperioso, que asegura la conservación de la especie, se encarga de aproximar a los dos sexos y de excitarlos para la cubrición o cópula, que tiene como objetivo poner en relación el principio fecundativo del macho con los óvulos de la hembra. Cuando los animales están en período de celo, generalmente en primavera o en verano, en la hembra se manifiestan una serie de fenómenos que indican su deseo de ser fecundada.

Los labios de la vulva se hinchan y sufren una congestión sanguínea, que también afecta a la vagina y al útero, cuyo resultado es la emisión de una cantidad más o menos importante de mucosidad de un olor particular que atrae al macho. El celo de la yegua dura pocos días, luego se calma, y entra de nuevo en celo al cabo de algunas semanas. En el acto de la copulación las glándulas seminales del macho se contraen y el esperma pasa por el conducto eyaculador a la uretra para llegar a la vagina. Al mismo tiempo las paredes de la uretra están lubrificadas por el humor prostático, que junto a la acción del músculo acelerador, provocan la eyaculación del esperma. El útero recibe el esperma y lo dirige hasta las trompas de Falopio, en donde entra en contacto con los óvulos producidos por el ovario. Con este proceso se produce la fecundación y la consiguiente concepción.

La elección del semental

Cuando se es poseedor de una yegua, la elección de su futuro «consorte» debe ser efectuada con tiempo de antelación. La yegua puede ser más o menos bella, en esto nada podemos hacer, pero el semental ha de ajustarse al estándar de la raza y tiene que estar sano y sin taras hereditarias. Por otro lado deberá tener un buen carácter y bien adiestrado.

La cubrición

Puede ser realizada en libertad, si el criador posee varias hembras que habitan en las zonas de pasto, o de la mano.

Este último es el sistema que utiliza el criador que no está en posesión del semental y que tiene que trasladar la yegua para ser cubierta. En la zona en donde yo vivo hay un propietario de un semental que practica cubriciones en forma ambulante, y para ello transporta al animal en un pequeño furgón para realizar el servicio a las yeguas de las cercanías. Sé que un día llegó a cubrir hasta siete hembras.

A un semental que vive en manada no le deberían ser asignadas más de 40 yeguas, puesto que el índice de fecundación se vería reducido, pero el que realiza cubriciones «de la mano» en el transcurso de una temporada (primavera y mitad de verano) puede llegar a cubrir el doble. Desde hace algunos años se ha difundido un nuevo método para fecundar a la yegua, que consiste en la fecundación artificial.

Cuándo debe presentarse la yegua al semental para la cubrición, la yegua está preparada para ser cubierta cuando está en celo y presenta los siguientes síntomas: está inquieta, distraída, responde repetidamente a los relinchos de los otros caballos, no se alimenta normalmente, sino a intervalos. A menudo adopta la actitud propia de orinar, pero sin emitir en realidad más que un poco de líquido blanquecino y viscoso, y los órganos genitales pueden presentar una tumefacción. La hembra en celo que debe ser cubierta ha de presentarse al semental el segundo día de celo, y una segunda vez al final del tercer o cuarto día. Después de haber sido montada, la hembra ya no presenta más signos de excitación. Si al cabo de algunos días se constata que todavía está en celo puede ser presentada de nuevo al macho.

La gestación

Una vez preñada, la hembra rechaza claramente al semental y no sale más en celo. Si el criador quiere cerciorarse de que la fecundación ha tenido lugar, acudirá al veterinario el cual, mediante una ecografía, podrá emitir un veredicto seguro a partir ya del decimoquinto día después de la cubrición. Si la hembra acaba de parir recientemente, el mejor momento para llevarla al semental es en el primer celo, que se manifiesta a los 510 días después del parto.

La gestación tiene una duración media de 346 días, aunque a veces se prolonga bastante y puede llegar a los 380.

Las yeguas gestantes requieren un trato especial. No se las debe someter a trabajos duros, ni tampoco han de realizar saltos de obstáculos. Si suele usarse en enganche, nunca se la hará recular para efectuar una marcha atrás.

Durante los primeros meses puede desempeñar un trabajo normal, pero hacia el final de la gestación ha de quedar exenta de cualquier servicio.

La alimentación, que merece una atención especial, consistirá en forrajes de calidad, fáciles de digerir y de poco volumen, para evitar indigestiones y meteorismos, que podrían provocarle un aborto debido a la compresión ejercida sobre el útero.

El parto

Al ir transcurriendo los meses, el tamaño del vientre de la yegua aumenta progresivamente, las venas mamarias aparecen más marcadas y las ubres van aumentando poco a poco de volumen. En los últimos días antes del parto las ubres están inflamadas y las mamas segregan gotas de calostro. Más tarde segregan intermitentemente chorros de leche que mojan las extremidades posteriores. Llegado este momento el parto es inminente, y al cabo de unas horas, generalmente de noche, el criador que la asistirá, con discreción y en silencio, podrá observar cómo la yegua vuelve repetidamente la cabeza para mirarse los flancos a causa de los dolores previos al parto. A veces estos dolores son tan agudos que parecen los síntomas de un cólico. El parto se produce con la hembra echada, aunque a veces también se mantiene de pie, y con unas pocas pero enérgicas contracciones hace salir el saco amniótico por la vulva. Con dos contracciones más aparecen las manos, inmediatamente a continuación el pequeño hocico, y en un abrir y cerrar de ojos el potro habrá salido del vientre materno.

No puedo imaginar que el propietario de una yegua poni no asista al parto. De este modo nunca sucederá que el potro nazca dentro de la bolsa y corra el riesgo de ahogarse, accidente que ocurre con frecuencia si no hay nadie que pueda rasgar las membranas. Todas las complicaciones del parto han de ser resueltas por el veterinario, que acudirá rápidamente a la llamada.

Después del parto la hembra expulsa la placenta, que es el envoltorio en donde el feto se ha desarrollado, y que debe retirarse rápidamente para que la yegua no se lo coma. Si a las cinco horas después del parto la hembra no ha expulsado los restos fetales hay que avisar inmediatamente al veterinario.

La lactancia

Al cabo de unos pocos minutos después de haber nacido, el pequeño poni estará ya de pie sobre sus largas y delgadas extremidades y, ayudado por los movimientos del hocico de la madre, se acercará a ella para buscar las ubres y empezar a mamar el calostro. En caso de que la madre no quisiera aceptarlo, o que por desgracia el potro hubiera quedado huérfano, habría que recurrir a la lactancia artificial con biberón. El sustitutivo de la leche materna puede estar compuesto de 750 gramos de leche vacuna diluida con 250 gramos de agua esterilizada, y edulcorado con 20 gramos de azúcar. El potro tiene que mamar al menos ocho veces al día.

Hacia los 20 o 25 días el pequeño huérfano ya podrá comer paja de heno y estará en condiciones de comer el alimento compuesto que se vende en los comercios.

El destete

Al cumplir los seis meses llega la hora del destete, que para el potro es un período crítico. Un buen sistema para hacerlo consiste en aumentarle poco a poco la cantidad de alimento. Luego un buen día, que para él no tendrá nada de bueno, se le aleja de la madre y se le traslada a un lugar en donde no puedan verse ni oírse. Al cabo de pocos días ambos ya se habrán olvidado.

La cría del potro

El potro debe llevar un ritmo de vida sano, preferiblemente en un prado y al aire libre, en donde pueda galopar y en consecuencia desarrollar los aparatos locomotor y respiratorio. La mayoría de propietarios de ponis no son ni agricultores ni campesinos, sino personas que quizá sólo disponen de un pequeñísimo prado alrededor de la casa. Desgraciadamente no les quedará otro remedio que criar su potro en el box, alimentándolo con heno y pienso compuesto que, insisto en recomendar, ha de contener como mínimo un 18 % de proteínas digeribles, sales minerales y complementos vitamínicos.

La castración de los machos

Bien porque no prometa ser un semental perfecto, o bien porque se desea tener un poni más tranquilo y de carácter más dulce, el animal será castrado a los 18 meses. Morfológicamente, crecerá con un mayor parecido a una hembra, con el cuello y el pecho menos fuertes, y mejorará sus cualidades en los concursos de saltos de obstáculos.




Califica este Artículo:
5 / 5 (2 votos)






Un comentario en Celo, gestación, parto y lactancia del poni

  1. fidel nuñez Dice:

    Hola,tengo frisones,una de las yeguas tiene 4 años y se ha criado desde potrilla con el semental que es de su misma edad ,no ha salido en celo nunca ¿influye que se sienta hermanada con el caballo ?gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *