Asma del caballo


Es un síntoma crónico, no febril, que provoca lesiones crónicas e irreversibles en el aparato respiratorio y cardiovascular del caballo. En la mayoría de los casos el enfisema alveolar es el mayor responsable de esta enfermedad. Pueden intervenir también lesiones crónicas de distinta naturaleza del aparato respiratorio y, al mismo tiempo, del aparato circulatorio.

En un discreto porcentaje de casos el asma está determinado por lesiones del sistema cardiovascular (asma cardíaco). En el enfisema pulmonar hay una persistente hiperdistensión de los alveolos que acaban por romperse y confluir formando cavernas que hacen difícil la respiración.

Esto puede ser el resultado de los violentos esfuerzos respiratorios que se producen al toser. El caballo asmático tiene la respiración irregular: la inspiración se realiza correctamente, en un solo tiempo como en estado normal, mientras que la espiración se produce en dos tiempos.

Para espirar el caballo contrae el costado y el ijar pero, apenas comienza la contracción, en lugar de continuarla se detiene, la suspende durante un instante y, a continuación, la reanuda y acaba ayudándose contrayendo músculos abdominales.

En el momento del paro se produce un rebote, el ijar oscila y se dilata por el choque de las vísceras contra el abdomen. La nariz está tensa, y posiblemente el ano sufre contracciones y dilataciones que lo empujan hacia delante y hacia atrás alternativamente. La tos es breve, seca y dificultosa.

La curación radical es imposible, pero en su primer estadio de desarrollo se puede obtener una mejoría con alimentos de fácil digestión, con el cambio a una alimentación basada en piensos completos que se pueden encontrar en los comercios, y con la exclusión total del heno.

El propietario del caballo podrá llevar a cabo una verdadera profilaxis del síndrome en cuestión mejorando las condiciones ambientales y alimentarias (forrajes de buena calidad, no reblandecidos y sin polvo). Se debe procurar un tiempo de reposo junto con cuidados reconstituyentes a los caballos gravemente afectados, tratando que los animales convalecientes de afecciones en las vías respiratorias no se reincorporen al trabajo antes de su total rehabilitación.

Una forma de alergia bronquial a ciertos pólenes o a mohos aspirados al prensar el heno con la boca, provoca unos síntomas que se pueden confundir con el asma, pero sin el mencionado rebote. Al poni que sufre este tipo de alergia se le debe suprimir el heno, y su alimentación se tiene que basar en los piensos compuestos. Solamente con este cambio, el poni estará totalmente restablecido.




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