Alergia y sensibilidad a los alimentos 9 formas de ayudar a su perro y gato a digerir la comida


Si su animal de compañía come una galleta, ¿después rechaza la comida? ¿No deja de rascarse? Cuando perros o gatos tienen alergia o sensibilidad a ciertos alimentos, una comida ina­decuada puede desencadenar innumerables efectos desagradables, desde vómitós y diarreas hasta picores constantes. En la mayoría de los casos, las alergias alimentarias son fáciles de tratar. La primera medida es sustituir el alimento habitual por uno nuevo. Éstas son algunas de las recomendaciones de los expertos para que la hora de la comida vuelva a ser un placer.

Para perros y gatos

No comparta su comida. Muchos de los alimentos que comemos los seres humanos pue­den causar problemas a los animales de compañía. La ingestión de pequeñas cantidades de queso fermentado, salchichas, atún enlatado, claras de huevo o incluso tomates puede provocar síntomas alérgicos.

Olvídese de los lácteos. Algunos animales de compañía tienen dificultades para digerir la leche o el queso, porque carecen de lactosa, la enzima necesaria para digerir el azúcar de la leche (lactosa). Cuando un animal no puede digerir la lactosa, la leche suele producirle diarrea.

Pruebe una dieta por eliminación. La única forma de asegurarse de que un alimento determinado es el responsable del malestar de su mascota, es eliminar dicho alimento de la dieta durante un período de 12 semanas y observar si se aprecia una mejoría.

Combinaciones sospechosas

A veces resulta difícil detectar el alimento causante de una alergia alimentaria. Los perros y los gatos pueden ser alérgicos a una variedad de proteínas y, además, mostrar una sensibili­dad especial hacia otros Factores, como las pulgas o el polen. En algunos casos, los síntomas sólo se presentan cuando el animal se expone a todos estos factores a la vez. Aunque esta clase de sensibilidad múltiple es difícil de diagnosticar, no necesariamente es dificil de tratar. A veces basta con eliminar uno solo de los alergenos —las pulgas, por ejem­plo— para reducir la sensibilidad a un alimento.

Como al principio se ignora cuál es el presunto alergeno, el veterinario podría sugerirle una dieta por eliminación. Se empieza por cambiar por completo de alimentación hasta que los síntomas desaparezcan. Luego, se introducen los antiguos alimentos, uno a uno, hasta que los síntomas reaparezcan. Entonces sabrá con seguridad cuál es el alimento res­ponsable del problema.

Escoja un alimento aseguro». Al principio de la dieta por eliminación, tendrá que dar al animal un alimento completamente nuevo, cuyos ingredientes no haya probado antes. No basta con cambiar de marca, pues muchos productos comerciales contienen los mismos ingredientes. La dieta ideal contiene una única clase de proteína, que el animal no ha con­sumido con anterioridad. Lea la etiqueta del alimento habitual, que probablemente contendrá carne de ternera, pescado, pollo, huevos, leche, trigo, soja o maíz. El paso siguiente es escoger un producto sin ninguno de esos ingredientes.

Déle comida casera. Una forma de controlar lo que come el animal durante la dieta por eliminación es preparar comidas caseras «hipoalergénicasn. Una opción apropiada para los perros es una combinación de arroz con una papilla para bebés que contenga cordero (siempre que estos ingredientes no estuvieran incluidos en su alimento habitual). A los gatos no les gusta el arroz, de modo que déles sólo la papilla para bebés.

Pruebe una marca comercial. Si no desea preparar la comida para su animal de compa­ñía, el veterinario le recomendará una dieta preparada. Existen en el mercado unos cuan­tos productos hechos con fuentes «inusuales» de proteínas —como conejo o venado—que pueden emplearse para detectar alergias alimentarias.

No le deje picar. Durante la dieta por eliminación, tendrá que evitar también las golosi­nas para animales, los huesos de cuero e incluso las vitaminas con saborizantes. Hasta que usted haya descubierto el alimento causante del problema, el animal no debería ingerir nada aparte del alimento escogido y, a ser posible, agua destilada.

Reintroduzca los viejos alimentos de forma gradual Una vez que los síntomas han desaparecido, es hora de reintroducir los alimentos viejos uno a uno para observar sus reac­dones. Déle el alimento en cuestión durante unos 5 días. Por ejemplo, para determinar si el animal tiene alergia a la soja, déle pequeñas cantida­des de tofu. Otros posibles responsables de alergias son la carne de ternera, el pollo, el tri­go, el maíz y los huevos. La mayoría de los gatos y los perros son alérgicos a sólo uno o dos ingredientes. Si usted consigue provocar una reacción alérgica y hacerla desaparecer evitando un ali­mento, habrá descubierto la relación de causa y efecto.

Busque un alimento inocuo. Una vez que haya descubierto la causa de la alergia, segura­mente encontrará 20 0 30 alimentos para animales apropiados para su mascota.




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