Accesorios de las jaulas para canarios


Jaulas para canarios

Las necesidades de mantenimiento de un canario o una colectividad hacen imprescindible disponer de unos accesorios. Son éstos:

  • Comederos.
  • Bebederos.
  • Bañeras.
  • Recipientes para el bizcocho.
  • Soportes para los alimentos vegetales.
  • Comederos.

El mercado ofrece una increíble gama de comederos de los más diversos diseños y materiales. Prácticamente en extinción los antiguos de zinc u hojalata casi todos los actuales se fabrican en plástico, cristal o loza. Cualquiera de estos tres materiales reúne las condiciones mínimas exigibles en cuanto a higiene y facilidad de limpieza. Un comedero debe ser susceptible de fregado enérgico y baño en sustancias desinfectantes. La forma no deja de tener importancia. Periódicamente es preciso vaciar el recipiente y limpiar concienzudamente su interior, por ello éste debe ser fácilmente accesible al cepillo o el paño. Algunos modelos son desmontables y se dividen en dos piezas, lo que facilita su limpieza total.

Como indicábamos anteriormente, podemos clasificar los comederos en interiores, que se colocan en el piso interno de la jaula accediendo a él por medio de la puerta, y exteriores, que se acopian sobre el exterior gracias a unos barrotes dilatados por los que el canario puede introducir la cabeza. Los comederos exteriores son indudablemente más higiénicos, al evitar el contacto entre la comida y la suciedad. También suponen un ahorro de grano, ya que el pájaro tiene menos oportunidad de picotearlo y lanzarlo fuera. Finalmente, es más fácil observar su contenido (si, como es frecuente, son transparentes). Una buena norma es emplear comederos exteriores para el pienso básico y reservar los interiores como bizcocheros, es decir, para suministrar una pequeña cantidad de una golosina que se consume o retira relativamente pronto.

Los comederos interiores no suelen ser recipientes completamente abiertos. Generalmente su tapa muestra uno o varios círculos abiertos, que tratan de evitar que los pájaros esparzan, sacudiéndolo con el pico, el alimento. Si empleamos este tipo de comederos, tendremos mucho cuidado al sacarlos o introducirlos por la puerta, de modo que el pájaro no pueda escapar por el hueco superior que queda entre el dorso de la mano y el ángulo abierto. No es que los canarios, dóciles por naturaleza, pretendan fugarse, sino que pueden hacerlo accidentalmente al revolotear asustados por nuestra mano.

Bebederos

Aun a riesgo de parecer reiterativos, tenemos que volver a referirnos a la necesidad de limpieza y desinfección, que es máxima en el caso de estos accesorios.
Un buen número de enfermedades infecciosas se transmiten a los pájaros de jaula precisamente a través del agua de bebida. Especialmente peligroso es el contacto de las heces con ésta. Algunas bacterias del intestino, comensales y en sí mismas no peligrosas, pueden proliferar en exceso cuando contaminan el agua de un bebedero descuidado y sucio El pájaro ingiere así un verdadero caldo de cultivo de gérmenes.

No resulta exagerado recomendar el empleo de un doble juego de bebederos que se intercambian diariamente. Al retirarlo, se limpiará y mantendrá en agua limpia y desinfectada hasta ser utilizado en sustitución del de recambio. La necesidad de evitar la contaminación del agua nos conduce a eliminar los bebederos interiores. Los más recomendables son los exteriores «de tubo», fabricados en plástico transparente.

Sus condiciones higiénicas son óptimas, ya que es el pájaro, al ingerir una gota, quien provoca el descenso de la siguiente. La masa de líquido queda así prácticamente aislada. Algunas veces, los pájaros adquieren un hábito vicioso consistente en introducir semillas y otros restos en la boca del bebedero, que se obstruye y descompone rápidamente. Hay que observar para renovar el agua y limpiar el recipiente cuantas veces sea necesario. En general, el agua de los bebederos debe ser renovada diariamente, con concienzuda limpieza del depósito.

Bañeras

El canario es uno de los pájaros más aficionado a limpiar su plumaje mediante el baño. De hecho, los canarios silvestres no suelen alejarse de los cursos de agua o de las fuentes, en las que practican alegres abluciones. En cautividad, son múltiples las ventajas que proporciona la costumbre del baño no solo en lo que se refiere a higiene, sino también en cuanto a estímulo de la vitalidad general, el tono y la salud de los canarios.

Por todo ello, no deberá faltarnos el accesorio de la bañera. Recipiente de loza blanca o plástico, de dimensiones proporcionadas y peso tal que no pueda volcarse cuando el pájaro se posa alegre en su borde antes de picotear el agua, introducir y sacudirla cabeza y, finalmente, saltar al interior para remojarse con espectacular alegría.
La bañera se pondrá a disposición del pájaro en hora de buena iluminación y preferiblemente cuando el reflejo del sol incida sobre la jaula. Tan pronto como el pájaro se haya bañado, y si no lo hace, transcurrida una hora, la retiraremos, evitando que pueda beber el agua ensuciada por las patas y el plumaje. El agua del bebedero será la única que quede permanentemente a disposición del canario.

Recipientes para el bizcocho

Algún pequeño recipiente de loza o plástico completará el arsenal del canaricultor como complemento de cada jaulón. Su misión, suministrar golosinas varias y esporádicas, como pasta de huevo, mineralizantes, alguna semilla energética o arena. La forma y tamaño de estos recipientes es tan variada como ingeniosa. Recordemos las famosas «nabineras», pequeños recipientes alargados terminados en una lengüeta para sujetarlos. Se introducen entre dos barrotes y quedan en disposición horizontal cerca del posadero. Su capacidad es muy pequeña.

Soportes para los alimentos vegetales

Algunos aficionados acostumbran utilizar un accesorio parecido a una diminuta jaulita o «pelotero» para colocar la fruta o verdura al alcance de los canarios. Citémoslo como curiosidad, ya que lo más frecuente es colocar estos complementos de la dieta directamente, doblándolos entre dos barrotes, o pinzados, con ayuda de una sencilla pinza de las empleadas para tender la ropa.

Posaderos

Como todas las aves de jaula, los canarios necesitan saltadores y posaderos para efectuar sus desplazamientos en la jaula. Empecemos por decir que es totalmente desaconsejable el empleo de columpios, trapecios y demás accesorios que no hacen sino disminuir el espacio interior de la jaula y servir de molestia al canario.
Los únicos posaderos recomendables son los palos horizontales de madera maciza o plástico provisto de dos tapones extremos. Se trata de evitar que el interior hueco que presentaban las cañas, antiguamente muy empleadas, sirva de refugio a los ácaros que generalmente se conocer como «piojillo».

La sección de estos posaderos debe ser circular y su diámetro en torno a un centímetro, ya que palos más estrechos pueden presentar problemas de equilibrio para los pájaros que se posan en ellos. No está de más la costumbre de algunos fabricantes de presentar sus posaderos provistos de relieve acanalado. Resultan así menos resbaladizos que los totalmente lisos.




Califica este Artículo:
4 / 5 (1 votos)




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *