Cómo acostumbrar a un cachorro a hacer sus necesidades

Como acostumbrar a un cachorro a hacer sus necesidades

El hacer que un cachorro se acostumbre a comportarse en la casa parece ser una tarea que temen los nuevos y probables dueños de un perro. En realidad, no es difícil ni requiere tanto tiempo como se cree. Siguiendo algunas reglas sencillas y ejercitando la paciencia, se conseguirá en breve tiempo.

Los perros son, por naturaleza, animales limpios. No les gusta ensuciar su cama ni las áreas donde viven, y procurarán defecar y orinar en otra parte. Recuerde esto el lector si decide enseñar a su cachorro con periódicos y él decide no usarlos si están extendidos cerca de su cama.

Cómo entrenarlo para hacer sus necesidades

Este entrenamiento puede dividirse en dos procedimientos: entrenamiento con periódicos y entrenamiento para salir de la casa. Se puede enseñar al perro en dos etapas: primera, con periódicos, y segunda, para salir de la casa; o puede empezar en seguida enseñándole a salir de la casa.

La mayoría de los cachorros aprenden a usar los periódicos con poca dificultad, y a menudo conservan este hábito mucho tiempo después de que han estado saliendo de la casa. Para el perro que vive en un apartamiento o en la suite de un hotel, es indispensable este entrenamiento, sobre todo cuando el dueño está ausente la mayor parte del día.

La etapa número uno en el entrenamiento con periódicos consiste en restringir el área donde vive o donde juega. El permitirle que corra por toda la casa es provocar problemas. Si se ponen los periódicos en una habitación que esté alejada del vestíbulo, el cachorro no alcanzará a llegar a ellos todas las veces. Y si se está divirtiendo con los niños o con sus juguetes, no tendrá tiempo de correr a otro cuarto. Usará el primer lugar que encuentre.

Se extienden varias capas de periódico sobre el piso en el área destinada a sus necesidades, la cual puede ser un cuarto o parte de un cuarto, y se va reduciendo gradualmente el espacio cuando el cachorro se va acostumbrando. Inmediatamente después de que el cachorro ha comido o cuando el lector vea que da señales de querer obrar, se le toma del suelo y se le pone sobre periódico. Debe permanecer allí hasta que haya obrado u orinado.

Por lo general, los cachorrillos exoneran el vientre una vez después de cada alimentación (algunas veces entre una y otra) y orinan al despertar después de dormir una siesta. El cachorro dará claras señales cuando quiere obrar: gemirá, husmeará buscando un lugar, dará vueltas en círculos o se sentará. Hay que conocer estas señales y obrar de acuerdo con ellas. Es necesario alabarlo pródigamente cuando usa los periódicos.

Hay que esperar que corneta errores. El cachorro es semejante a un niño muy pequeño; no tiene mucho dominio sobre su vejiga ni sobre los movimientos de su intestino. Pero en cuanto comprende que su dueño espera que use los periódicos, procurará hacerlo. Mas habrá veces en que fracasará. ¡Y de cada diez, nueve lo hará en la alfombra!

Cuando el cachorro comete un error, hay que tratarlo con inteligencia. Gritarle o refregarle la nariz en su error es una mala táctica. No servirá de nada. A ningún perro o animal le gusta que le refrieguen la nariz en sus desechos aun cuando a los perros les gusta revolcarse en la olorosa materia), y para él no significará nada, salvo que le han inferido una ofensa. Cuando lo sorprende uno haciendo sus cosas fuera de los periódicos, hay que acercarse a él, reprenderlo con un severo ” no! “, tal vez darle un golpecito detrás de la oreja con un periódico enrollado y ponerlo sobre los periódicos. Pronto entenderá.

En seguida, encárguese del error. Si es una evacuación del vientre, recójala con un periódico y deshágase de ella. Si se orina en una alfombra, aplique un papel secante o un periódico en el punto, procurando hacerlo inmediatamente. Cuando se ha recogido de esta manera el exceso de orina, se frota el punto levemente con un cepillo de cerdas suaves o con un trapo. Y luego, como el punto atraerá otra vez al cachorro, se limpia con una de las preparaciones comerciales que venden para este fin.

Cuando el cachorro usa los periódicos, se enrollan dos capas y se eliminan, dejando una o dos abajo, las cuales tendrán un ligero olor que atraerá al cachorro la siguiente vez que quiera hacer sus necesidades.

Cuando el animal va al periódico todas las veces, se puede reducir el área.

Una vez que el cachorro ha aprendido a usar los periódicos, quizá el lector quiera enseñarlo a salir de la casa. Si vive en una ciudad congestionada, es preferible esperar hasta que le hayan puesto todas las vacunas antes de sacarlo a la calle. Enseñarle a salir es, en cierto sentido, una reeducación. En cuanto se acostumbre a los periódicos dentro de la casa, no querrá salir de buena gana. Es fácil de entender; el animal pasará de la seguridad de la casa a la incertidumbre del exterior. Para el cachorro de la ciudad, es éste un gran paso, y tiene que vérselas con la gente, el tráfico e incontables ruidos.

Una manera sencilla de acostumbrar al perro a salir de la casa consiste en sacar algunos de sus periódicos.

Se extienden en el suelo o en la calle, cerca de la orilla de la acera, y poner al animal sobre ellos. Cada vez que lo saca uno, se van reduciendo los periódicos. El lector no deberá sorprenderse si el cachorro espera hasta volver a la casa antes de obrar. En este caso, hay que reprenderlo y sacarlo a la calle. Hay que seguir tranquilizándolo y sacándolo de la casa por algún tiempo, aunque haya obrado ya en la casa. Poco a poco se acostumbrará a hacerlo en la calle.

Pero hay veces en que el cachorro se asusta tanto con los ruidos de la calle que se resiste a salir, por mucho que lo reprendan. Si es así, hay que recurrir a medios mecánicos para inducirlo a obrar. Es necesario comprar supositorios infantiles, insertar uno en el recto del perro y sacarlo a la calle. Hay que tranquilizarlo. El supositorio lo obligará a obrar. Se repite este procedimiento hasta que el cachorro obre sin necesidad de ayuda. Y lo hará, una vez que vea que no va a sufrir ningún daño.

Si el lector vive en los suburbios o en el campo, o si tiene un patio en su casa, puede enseñar al cachorro a salir de la casa desde el primer momento. Se sigue el plan bosquejado para el entrenamiento con periódicos: inmediatamente después de cada alimentación y de cada siesta, el lector debe sacar al cachorro. Es indispensable hacer esto con regularidad y estar sobre aviso para advertir las señales delatoras de que el cachorro tiene que obrar. Si se contiene y ensucia la casa, hay que reprenderlo y volverlo a sacar.

Cuando el cachorro aprenda a dominar los movimientos de la vejiga y del intestino, hará saber a su amo cuándo quiere salir. Hay que sacarlo inmediatamente, sin posponer la salida.

De lo contrario, uno mismo viola las reglas de la educación que se le quiere dar. Al crecer el animal, se le puede sacar con intervalos regulares. Hay que tenerlo afuera de la casa el tiempo suficiente para que obre, y, de ser posible, hacer siempre el mismo recorrido. Cuando pase por el camino que ya recorrió, encontrará lugares que le recuerden lo que debe hacer.

El Baño y la limpieza del cachorro

¿Y qué hacer para bañar al cachorro? No conviene hacerlo, a menos que sea absolutamente indispensable y siempre que prevalezcan ciertas condiciones óptimas. Un poco más adelante explicaremos cuáles son esas “condiciones óptimas”. El bañar al cachorrillo puede ser arriesgado, pues quizá se resfríe y se reduzca su resistencia a las enfermedades. Además, el baño elimina algunos de los aceites esenciales del pelo, y el baño demasiado frecuente puede ser causa de irritaciones de la piel.

Cuando el cachorro se ensucie tanto que el cepillo no elimine la suciedad, hay que usar una preparación comercial de baño “seco”. Se limpia con un trapo húmedo y luego se le frota vigorosamente con una toalla áspera. El lector quedará sorprendido al ver lo limpio que queda con uno de estos tratamientos.

Nos referiremos ahora a las “condiciones óptimas” Si es necesario bañar al cachorro, es indispensable esperar hasta que tenga, por lo menos, cuatro a cinco meses de edad. Cuanto mayor sea el perro, menor será el riesgo.

En el invierno, escoja un día asoleado y hay que procurar que la casa esté un poco más tibia que de costumbre. El lector debe sacar al perro para que pueda corretear, pues después del baño tendrá que quedarse dentro de la casa durante unas tres o cuatro horas. Hay menos riesgo en el verano, naturalmente; se baña al perro, se le seca con una toalla y se deja que el calor del sol haga lo demás. Pero, en verano o en invierno, cerciórese de que le seca el pecho y la piel, debajo del pelo.



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Un comentario en Cómo acostumbrar a un cachorro a hacer sus necesidades

  1. ruth Dice:

    quiero que me ayude con mik cachorro creemos que tiene 2 meses me lo encontrado pero orina por toda la casa

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