Regulación de la temperatura y la humedad en una colmena de abejas

Regulación de la temperatura y la humedad en una colmena de abejas

Temperatura

Gracias a la facilidad de poder mantener constante la temperatura, esto le permite a muchos individuos realizar procesos metabólicos esenciales sin importarle la temperatura ambiental adaptándose a muchos climas.

A estos individuos se los denomina homeotermos y el proceso por el cual lo logran es la termorregulación, sirviendo como ejemplo los mamíferos y las aves.

Otros seres como los insectos y peces carecen de tal beneficio y solamente pueden sobrevivir en climas benignos no comprometiendo así su normal desarrollo interno.

Sin embargo, dentro de estos últimos, es importante decir que muchos han logrado con el tiempo adquirir resistencia a las temporadas frías en un estado (huevo, pupa, etc.) en lugares protegidos para luego seguir su desarrollo cuando el clima les es favorable.

En el caso de las abejas un individuo por si solo no puede sobrevivir las épocas de bajas temperaturas, pero en conjunto desarrolla sistemas que le permiten sobrevivir en diferentes climas, regulando su temperatura interna como los animales superiores por lo que se lo toma como animal colmena.

El objetivo de todos los sistemas reguladores de las abejas, es mantener una temperatura constante en el centro de su nido de cría de 35°C, con fluctuaciones de 1°C, de manera tal que la colmena continúe con el normal desarrollo de las crías durante todo el invierno sobreviviendo hasta una nueva temporada.

Esto no es una regla, ya que algunas razas de abejas (africanas) por haberse adaptado a climas tropicales, no presentan tales comportamientos, emigrando o remitiéndose solamente a regiones de altas temperaturas.

Otro caso es el de las abejas de zonas donde las temperaturas invernales son muy bajas (muy por debajo de los 0° C) que mantienen la temperatura, pero interrumpen su ciclo reproductivo.

Las abejas buscan fuentes alternativas por lo que empiezan a franquear la entrada de las colmenas vecinas, para robar la miel; comportamiento que se denomina pillaje.

La abeja para mantener su organismo realiza ciertas transformaciones químicas como ser la digestión, el transporte de sustancias dentro de su cuerpo, reacciones por las que disipa energía en forma de calor.

Cuando sumamos el calor desprendido por 50 0 60.000 abejas, notamos como pueden elevarla temperatura.

Cuando la temperatura desciende de los 20°C el incremento calórico naturalmente producido por las abejas no alcanza para equiparar la temperatura necesaria por lo que la población comienza a producir mayores movimientos aumentando de esta manera la disipación de calor, consumiendo mayor cantidad del alimento que han almacenado durante la temporada estival.

Casi al mismo tiempo, las abejas comienzan a cerrar la entrada y las fisuras de la colmena con propóleos, lo que lógicamente disminuye la perdida de calor hacia el exterior.

Un aspecto de supervivencia en el comportamiento de las abejas se da al comenzar los fríos y al ver que la oferta de néctar empieza a escasear, las abejas buscan fuentes alternativas por lo que empiezan a franquear la entrada de las colmenas vecinas, para robar la miel; comportamiento que se denomina pillaje y que se puede presentar en forma violenta destruyendo las colmenas con menos población.

Cuando la temperatura exterior es inferior a los 14°C, la hiperactividad de la abeja no es suficiente para mantenerla temperatura interna en 35°C.

Para lograr esto se agrupan en el centro formando una gran bola o bolo, en donde van rotando diferentes estratos de abejas de adentro hacia afuera, manteniendo estable la temperatura del centro del nido con un consumo mínimo de alimento. Esta formación es la que se conoce como bolo invernal y es la gran adaptación que poseen para regular cambios climáticos.

En zonas que presentan gran amplitud térmica, fluctúa en unos grados por debajo y por encima de la temperatura critica (14°C), es donde es necesario mayor trabajo para lograr el mismo fin y por lo tanto consumen mayor cantidad de alimento.

Cuando la temperatura ambiental sumada al calor producido por las abejas sobrepasa la ideal, un grupo de nodrizas comienzan a batir las alas originando una corriente de aire que disminuye la temperatura interna efectuando una ventilación forzada. Si este proceso no fuera suficiente, parte de la población evacua la colmena, formando racimos delante de la piquera que se denominan comúnmente, barbas.

Humedad

Otro control que la colmena realiza es el de la humedad interior.

Si se suma la humedad exterior a la que la abeja desprende cuando metaboliza el alimento (aproximadamente 1 litro de agua por kilogramo de miel consumida), dará altos valores de humedad ambiente que dentro de la colmena podrían prosperar hongos y bacterias; a la vez que se les dificultaría la deshidratación del néctar recolectado.

Para evitar este problema, las abejas en sus colmenas naturales, construyen estas con la piquera en la parte superior de las mismas, por lo que los vapores de humedad tienden a salir con facilidad hacia el exterior de la colmena.



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