Displasia 10 consejos para aliviar los síntomas en perros

Displasia 10 consejos para aliviar los síntomas en perros

Su perro solía correr de aquí para allá a la velocidad de un rayo, pero en los últimos tiempos sus patas traseras están tan doloridas y entumecidas que apenas le permiten levantarse de su lecho por las mañanas. Con estos síntomas, es muy probable que el animal padezca una displasia de cadera. Poco frecuente en los gatos, pero muy común en los perros de talla grande, la displasia de cadera es una afección hereditaria en la cual la articulación de la cadera no encaja como es debido. Con el tiempo, puede producirse un desgaste importante o una artritis.

Pero el diagnóstico de displasia de cadera no es siempre motivo de alarma. Muchos perros se adaptan al problema y llevan una vida normal y saludable, con un poco de ayuda de sus amos. He aquí algunos consejos útiles de los expertos.

Sólo para perros

Controle su peso. Un perro obeso con displasia de cadera es un espectáculo doloroso. Lo último que necesita el animal con esta clase de afección es someter la cadera a un esfuerzo adicional. Si su perro está rollizo, ayúdelo a adelgazar reduciendo el consumo de golosinas y sobras de la comida familiar y ofreciéndole alimentos ricos en fibra y pobres en grasa.

Anímelo a hacer ejercido. El ejercicio regular fortalecerá los músculos que sostienen las caderas del animal. Saque a su perro a pasear 2 veces al día, unos 20 minutos cada vez. Las caminatas más largas también son beneficiosas, siempre que el animal parezca disfrutarlas. Sin embargo, es importante permitir que el perro vaya a su propio paso. Tenga en cuenta que el ejercicio excesivo puede resultar contraproducente. Lo importante es practicarlo con constancia y moderación.

Llévelo a nadar. La natación es el mejor ejercicio para un perro con displasia. Tonifica los músculos que rodean Ias articulaciones sin producir desgaste óseo. Además, a algunos perros les encanta nadar. Permita a su perro que nade tanto tiempo como desee, pero asegúrese de que no se agote.

Mantenga el calor. El tiempo cálido y seco es ideal para un animal con displasia de cadera. Por lo tanto, no deje que su perro duerma fuera de casa. Recuerde que el frío y la humedad intensifican el dolor.

Escoja el lecho apropiado. Mejor aún, deje que lo escoja el propio perro. Si desea tenderse sobre una manta, permítaselo. Dormir sobre un cojín o una almohada vieja, si eso es lo que el animal prefiere, tampoco le hará ningún daño.

Aplique calor. Para aliviar el dolor, póngale una bolsa de agua caliente sobre las caderas 2 veces al día durante 10 o 15 minutos cada vez.

Déle un masaje. Un masaje sobre los músculos que rodean la articulación de la cadera contribuirá a relajar la contractura y a aliviar el dolor. Masajee la articulación con movimientos circulares, aplicando una ligera presión con las yemas de los dedos o las palmas de las manos. Si el perro da muestras de dolor, reduzca la presión o suspenda el masaje. Pero si acepta el tratamiento de buen grado, masajee cada lado durante 10 minutos o más, dependiendo de la tolerancia del animal.

Ayúdelo a escalar. Subir por las escaleras o saltar dentro del coche puede resultar difícil —y doloroso— para un perro con displasia de cadera. Por eso, una rampa les facilitará la vida a los dos. Si usa una rampa, no tendrá que coger en brazos al animal y ambos se ahorrarán molestias. Un consejo de los expertos: ponga una alfombra en la rampa para que no resbale.

Mejore su tracción. Los suelos resbaladizos pueden crear muchas dificultades a los perros con displasia de cadera. Si es posible, coloque una alfombra en el suelo para que el animal pueda andar sin preocupaciones.

Déle aspirina. La aspirina es uno de los mejores remedios para aliviar los dolores de la displasia de cadera. Los veterinarios recomiendan administrar 1/4 de tableta de 325 g por cada 5 kg de peso del animal 2 veces al día. Para reducir el riesgo de efectos secundarios, como trastornos gástricos, es mejor darles comprimidos entéricos.

Las ventajas de la esbeltez

Hay pocas cosas tan encantadoras en el mundo como un cachorro rollizo. Pero si su pequeño y regordete perro pertenece a una de las razas propensas a la displasia de cadera —en el grupo de alto riesgo se cuentan el pastor alemán, el golden retriever y otros caninos de talla grande—, los kilos de más pueden causar problemas.

Los expertos sospechan que cuando un cachorro pasa la fase de mayor crecimiento —por lo general, entre los 4 y 9 meses de edad— el sobrepeso exige un sobreesfuerzo nocivo para los huesos en desarrollo. En resumen, las caderas de un cachorro gordo pueden desarrollarse de manera incorrecta.

Esto no significa que los perros delgados no puedan sufrir displasia de cadera, pero la delgadez puede retrasar la aparición del problema. Alimente a su perro con pienso de calidad, pero déle sólo las 3/4 partes de la cantidad recomendada en la etiqueta del envase. Observe sus ojos, su pelaje y su nivel de energía. Si no nota ninguna anomalía —y seguramente no la notará—, sabrá que la dieta es adecuada.



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